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La mitología detrás de Stranger Things y las influencias que revela un nuevo libro sobre la serie

Mundos del revés ilustra las historias que alimentan la saga ochentera de Netflix

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16 de julio de 2019 a las 05:02

Stranger Things es el mejor cóctel posible: un gran remix de la cultura popular de la década de 1980, una historia eficaz que navega entre distintos géneros con una pata en la nostalgia y con otra en el reciente formato de serie pensada y concebida para maratonear, hija de los servicios de streaming, un elenco acertadísimo en su casting que combina encanto, carisma y talento, y una mitología propia elaborada a partir de recetas probadas.

La tercera temporada de la serie se estrenó hace dos semanas, dejó interrogantes candentes de cara a la eventual cuarta entrega, momentos tan memorables como incongruentes -no puedo sacar de mi cerebro la canción de La historia sin fin- y una continuación más pareja a nivel de calidad, que replica lo que funcionó de las dos primeras temporadas y desecha lo que no sirvió.

También expande la lista de referencias, influencias y homenajes (algunos más o menos descarados). En coincidencia con el estreno se publicó en Uruguay el libro Mundos del revés, que funciona como guía oficial de la serie, y repasa el proceso creativo de las dos primeras temporadas, a la vez que señala todas las películas, canciones, libros, series de televisión y juegos que construyeron el camino que transitan los creadores de Stranger Things, los hermanos Matt y Ross Duffer.

Los dos Esteban

Los hermanos Duffer no vivieron la época que retratan en su serie, o al menos no la vivieron de forma completamente consciente. Porque estos mellizos nacieron en 1984, o sea que fueron más coetáneos de los productos culturales noventeros que de aquellos a los que rinden pleitesía en su obra. Pero son de la era del videoclub, que permitía el acceso a obras anteriores, y para sus infancias algunas de las obras de las que tomaron elementos ya eran clásicos con reediciones, adaptaciones y emisiones constantes en la televisión.

Por ejemplo en esa lista están las obras de Stephen King y Steven Spielberg, a los que en las primeras páginas del libro los Duffer señalan como antecedentes, y que son de los elementos más notorios en la serie.

Empecemos por King: de It están los niños enfrentando a una amenaza sobrenatural; de Ojos de fuego la niña que recibió poderes psíquicos a causa de experimentos realizados por el gobierno sobre su madre; de el relato El Cuerpo, conocido por su versión cinematográfica Cuenta conmigo, otra vez el recurso de los niños en una misión, los bullys que son tan amenazadores como los monstruos – como Billy y Steve en Stranger Things-, y de toda su obra en general la ambientación en pueblitos del interior estadounidense.

Con Spielberg hay un tono compartido de obras como E.T., Encuentros cercanos del tercer tipo (su protagonista y su obsesión con los extraterrestres puede compararse con la que va generando el personaje de Winona Ryder, Joyce Byers, luego de que empieza a descubrir los contactos de su hijo desaparecido Will cuando en la primera temporada termina capturado en la dimensión paralela conocida como el Upside Down.

E incluso hay influencias que llegaron diluidas: originalmente la serie se iba a titular Montauk y se iba a ambientar en esa localidad del estado de Nueva York, una zona costera similar a donde transcurre Tiburón. Por costos y logística eso se abandonó y la serie se mudó a Indiana (aunque en realidad se filma mucho más al sur, en Georgia), cambio de nombre incluido. Lo que si permaneció fue la ambientación en las festividades del 4 de julio y el personaje del alcalde corrupto para la tercera entrega de la serie.

El gran remix

Además de películas y literatura de misterio, Stranger Things también recibe influencia de videojuegos: más allá de las maquinitas ochentosas que juegan Will, Dustin, Mike y Lucas, hay otros más modernos que han sido referencia estética para la apariencia de los monstruos y del Upside down, como el juego de terror Silent Hill, en el que un padre debe encontrar a su hija desaparecida en un pequeño pueblo donde aparecen monstruos de una dimensión paralela (¿le suena?).

A eso se suman otros clásicos como los Goonies, las teorías conspirativas sobre el área 51, el proyecto gubernamental MK Ultra, en el que la CIA torturó y utilizó sustancias químicas contra sus propios ciudadanos para desarrollar técnicas de control mental, pero no son las únicas referencias. Y también hay algo de Harry Potter, con la historia madurando a la par de sus protagonistas.

Cuando Dustin cría en la segunda temporada a un cachorro del monstruo demogorgon, la inspiración es Gremlins; la película de John Carpenter, La cosa, es la base para algunos de los segmentos más terroríficos de la segunda y la tercera parte, y otras películas como Cazafantasmas, Volver al futuro, Halloween y Pesadilla han tenido referencias más directas.

El personaje de Jim Hopper (David Harbour) se basa en los policías duros, machistas e incapaces de transmitir emoción de los policiales de esa época; la dinámica de los personajes adolescentes mama de historias como El club de los cinco, y el conspiranoico Murray Bauman tiene un análogo en uno de los personajes de Juegos de guerra.

Stranger Things es un gran remix de la cultura popular y de los clichés de la época, y el libro oficial lo ilustra, aunque no es solo una lista de influencias. Hay entrevistas a los actores, directores y demás jefes de producción, explicaciones de cómo se lograron algunas de las escenas y locaciones más memorables, fichas de cada uno de los protagonistas y una selección de fotos, ilustraciones y hasta un mapa de la ciudad de Hawkins que lo convierten en un objeto de coleccionista.

Si bien el libro queda antes de la tercera temporada, se apuntan algunas de las influencias, y hay otras que son notorias durante la visualización, como la de Terminator para el matón ruso Grigori, una de las incorporaciones de la tercera parte; mientras que la película Los jóvenes defensores (Red Dawn) tiene relación directa con una de las grandes sorpresas de los primeros capítulos, vinculada a una infiltración soviética en Estados Unidos.

Ya sea por la influencia de Donald Trump, por la geopolítica del mundo real o por un factor nostálgico, los soviéticos y los rusos volvieron a ser los villanos favoritos de la ficción estadounidense, y Stranger Things no se quedó fuera.

El libro
Stranger Things: Mundos del revés
Editorial: Grijalbo
Precio: $ 990
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