Mundo > POLÉMICA

Las caricaturas de Mahoma, tema de debate 10 años después

Se cumplió una década del dibujo publicado en un diario danés

Tiempo de lectura: -'

29 de septiembre de 2015 a las 05:00

Las caricaturas de Mahoma publicadas en un diario danés hace 10 años siguen alimentando actualmente el debate sobre los límites de la libertad de expresión. Estos 12 dibujos, publicados en el diario Jyllands-Posten el 30 de setiembre de 2005, mostraban al profeta portando una bomba en lugar de un turbante o a un nómada armado con un cuchillo junto a dos mujeres con velo negro.

Los atentados desbaratados contra Jyllands-Posten, así como el perpetrado contra el semanario francés Charlie Hebdo en París en enero, cambiaron la visión del Islam y de la inmigración en muchas redacciones europeas.

"En muchos medios de comunicación, esto generó el temor a tratar la percepción de los musulmanes sobre ciertos tabúes", estima Anders Jerichow, editorialista internacional del diario Politiken. "Y pienso que es triste tanto para el mundo musulmán como para el resto del mundo". Tras el ataque con un fusil de asalto que dejó 12 muertos en París, publicaciones de Rusia, China o Malasia, al igual que otros países con una concepción más restringida de la libertad de expresión, criticaron a Charlie Hebdo por haber ofendido al islam.

Periodistas occidentales, especialmente en Reino Unido o en Estados Unidos, también se sienten incómodos con la concepción de la libertad de expresión practicada por el semanario satírico francés.

Polarización

Desde el caso de Jyllands-Posten, "las actitudes con respecto a la libertad de expresión se han polarizado", estima Angela Phillips, profesora de periodismo en el Goldsmiths College de Londres.

Según Phillips, la violencia generada por simples dibujos "ha hecho reflexionar a muchos periodistas sobre cómo representan a las minorías", mientras que en otros casos "ha vuelto a bastantes periodistas menos sensibles a estas cuestiones".

La representación de los profetas está estrictamente prohibida en el islam sunita, y ridiculizar al profeta Mahoma es tradicionalmente pasible de pena de muerte.

En Medio Oriente, muchos universitarios sunitas son partidarios de una tolerancia cero, mientras que otros defienden respuestas más pragmáticas.

La facultadº Al Azhar del Cairo, gran centro de estudios sunitas, condenó por ejemplo en enero los dibujos de Charlie Hebdo, pero instó a los musulmanes a ignorarlos, aunque su llamamiento no enfrió la crispación en el mundo musulmán.

"Y esta polémica no se limita a la región. Las caricaturas generan también cólera e indignación en muchos musulmanes en Estados Unidos y en Europa", subraya Scott Stewart, analista de la compañía estadounidense especializada en servicios de inteligencia, Stratfort. "Por suerte, muchos no transforman esta cólera en violencia".

La amenaza proviene sobre todo, según él, de los grupos islamistas radicales, que instrumentalizan las caricaturas para "animar a los yihadistas de base a perpetrar ataques violentos en Occidente".

"Demasiado peligroso"

Así, en febrero, un danés de origen palestino, Omar el Hussein, atacó un centro cultural en Copenhague durante un debate sobre la libertad de expresión, en el que participaba el artista sueco, Larsk Vilks, quien en 2007 representó a Mahoma como un perro. En pocas horas, mató a dos personas.

Para el Jyllands-Posten, la decisión de publicar estas caricaturas tuvo repercusiones espectaculares, a pesar de que la redacción lo consideraba "una rutina".

El correo se inspecciona cuidadosamente antes de ser abierto, las ventanas están diseñadas para resistir bombas y las alarmas de incendio, que otrora hacían salir a los trabajadores a la calle, ahora pueden conducirlos a las salas fortificadas. El diario fue el único rotativo danés que no publicó en enero la caricatura de Charlie Hebdo.

Cuando se cumplen 10 años desde el caso de las caricaturas, los medios daneses deberían hablar de ello, pero sin mostrarlas. "Estaría considerado como muy peligroso", confirmó el autor de uno de estos dibujos, Kurt Westergaard.

Flemming Rose, el entonces jefe de la sección cultura que había pedido a los caricaturistas representar a Mahoma, calificó recientemente de "ingenua" su decisión.

Para Rose, hoy en día es normal no publicar los dibujos, mientras se diga abiertamente el motivo.

"No hay que señalar con el dedo a las personas por que tengan miedo. Pero tenemos derecho a señalar a aquellos que no son sinceros respecto a sus temores e intentan encontrar otras justificaciones", había declarado a Politiken.

Comentarios