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Las claves del caso que terminó con la cadena perpetua de una joven por asesinar a su novio

Una relación de cinco años, un proceso judicial de casi seis meses y una condena a prisión perpetua

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03 de julio de 2018 a las 18:44

El caso de una joven de 19 años que asesinó a su novio de 20 conmocionó a Argentina a fines del año pasado. Durante la madrugada del 29 de diciembre, Fernando Pastorizzo fue encontrado muerto al costado de una carretera de Gualeguaychú, Entre Ríos. Tenía un disparo en el pecho y otro en la espalda y su moto y dos cascos a su lado. A la mañana siguiente, Nahir Galarza, su novia, publicó una foto en su cuenta de la red social Instagram con el mensaje: "Cinco años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel".

Meses después, la chica fue condenada a prisión perpetua por haber matado a su novio. El juzgado la consideró "autora penalmente responsable del delito de homicidio calificado, por ser una persona con la que mantenía una relación de pareja".

El caso requirió un arduo trabajo, sobre todo en lo que refirió a la reconstrucción del vínculo de los jóvenes, para poder determinar con exactitud lo sucedido. Ella declaró inicialmente en calidad de testigo, afirmando haber visto a su novio por última vez la noche anterior a que fuera encontrado muerto. Se interrogó a familiares de ambos y se investigaron miles de mensajes de los teléfonos celulares de los dos.

Galarza se confesó autora del crimen en enero, durante un interrogatorio que duró varias horas. En aquel momento, todas las preguntas apuntaban a confirmar la culpabilidad de su padre, puesto que era el propietario del arma nueve milímetros con la que fue asesinado Pastorizzo. Pero ella se quebró y soltó: "Basta, fui yo, fui yo, fui yo, quítenle la responsabilidad a mi padre y a mi familia". Desde entonces, la chica estuvo recluida en prisión preventiva, luego de que la justicia rechazara un pedido de prisión domiciliaria hecho por su defensa.

La relación de los jóvenes parecía haber llegado a su final en diciembre, con golpes y escenas de violencia de por medio, según afirmaron familiares de ambos. Sin embargo, el domingo 25 de diciembre, Galarza y una amiga suya agredieron violentamente al joven a la salida de un baile. Estos hechos no quedaron registrados en ninguna cámara de seguridad, pero sí en una conversación de WhatsApp donde el joven le contaba a un amigo: "Me llamó hasta la puerta para hablar y yo como un pelotudo fui. Me agarraron de los pelos, me empezó a dar la cabeza contra la pared y ahí casi me desmayo. Se me empezó a poner todo negro la vista y el pómulo semejante piña me metieron, tengo hinchado y los brazos y la panza todo como golpeado, así lastimado".


El ataque, según le contó el joven a su amigo, fue "por no querer estar con ella". Él confiaba en que después de esa situación la relación se iba a terminar de manera definitiva. "Valió la pena mi cagada a palos si se deja de joder", escribió.

También quedaron registrados esos hechos en un chat de ella con una amiga, quien le habría dado un golpe al chico dentro de la discoteca. En esa conversación, Galarza le dijo a su amiga que luego del cruce Pastorizzo fue a su casa y le "rompió la cabeza".

La estrategia que mantuvo la defensa de Galarza para evitar que se la juzgara por homicido agravado, por el vínculo que mantenían, fue probar que no eran novios, sino que mantenían una relación basada en idas y vueltas. Con esto, hubieran logrado cambiar la carátula del caso a homicidio simple, lo que habría hecho que tuviera que cumplir una sentencia de entre 8 a 25 años de prisión.

Sin embargo, en la sentencia dictada este martes, la Justicia dio por acreditado el vínculo de pareja entre ambos, así como el hecho de que la acusada utilizó un arma de fuego reglamentaria (su padre es policía) para "menoscabar" la vida de Pastorizzo.

De acuerdo con la Justicia, Galarza le disparó a Pastorizzo "a quemarropa" mientras viajaban en moto y, luego, cuando el chico ya estaba "mortalmente herido", le disparó una vez más. Para el tribunal quedó destruida la hipótesis de la defensa de que los disparos hayan sido accidentales.

"Ambos disparos en modo alguno fueron accidentales o involuntarios", establece la sentencia, sino "intencionales". Otro de los puntos que alegaba la defensa y que tampoco fue acreditado es el hecho de que la chica haya sido víctima de violencia de género por parte de su pareja.

A su vez, el juez Mauricio Deruddi, que estuvo a cargo de la lectura de la sentencia, explicó que los fundamentos de esta serán dados a conocer el próximo 24 de julio, a partir de las 11 de la mañana y que el veredicto fue definido por unanimidad.

Por otra parte, el tribunal desestimó "la violencia emergente del uso de un arma de fuego" como agravante de la sentencia. Asimismo, los jueces tampoco entendieron que el crimen haya sido cometido con alevosía.

La cadena perpetua, que supone que Galarza deberá pasar 35 años en la cárcel, es la máxima penalidad prevista por el Código Penal argentino. Debido a esto, el tribunal también resolvió prolongar la prisión preventiva de la joven, a fin de evitar que se corra peligro de fuga. Ni Galarza ni sus padres se encontraban presentes al momento de la lectura de la sentencia.

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