Se enfrentó a protestas antigubernamentales durante meses, esquivó los escándalos de corrupción que acabaron con varios de sus ministros y ahora el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha sobrevivido a un golpe militar, un hito que muchos de sus predecesores no comparten. Nadie en Turquía predijo lo que finalmente ocurrió el viernes por la noche: los soldados se hicieron con el control de los dos puentes de Estambul sobre el Bósforo, en el cielo de la capital, Ankara, empezaron a multiplicarse los cazas F-16, y los militares tomaron con relativa facilidad las televisiones privadas y estatales. Nadie podía predecirlo, pero en un país que ha vivido tres golpes militares, numerosas señales indicaban que podría volver a producirse uno.
Los coletazos del golpe frustrado en Turquía
Comenzaron a tejerse especulaciones sobre por qué se llegó a ese extremo que dejó casi 300 muertos