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Los nuevos retos de la tributación

La realidad actual supone un gran desafío práctico para los asesores fiscales

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29 de septiembre de 2017 a las 05:00

Vivimos en un mundo de creciente complejidad normativa en materia tributaria, acicateada por las necesidades fiscales acuciantes de los países más avanzados, que han concedido el liderazgo del proceso a la OECD. Esto lo describe con criterio, y también escepticismo, la nota principal de este número, escrita por nuestro amigo Fabián Birnbaum, a propósito del fenómeno de transparencia tributaria.

Pero más allá de teorizaciones, imprescindibles y útiles para comprender mejor el fenómeno, la realidad actual supone ante todo un gran desafío práctico para los asesores fiscales, pues exige una formación permanente y sofisticada para poder ejercer en un mercado competitivo.

Es cierto por otra parte, como hemos comentado en varias oportunidades en este mismo espacio, que el nuevo escenario representa asimismo una oportunidad para los asesores, pues un rol más estratégico, de mayor valor añadido, es una luz de esperanza ante el impacto inexorable que tendrá, también en nuestra profesión, la tecnología, la automatización y la Inteligencia Artificial.

Un buen ejemplo de cómo debe aprovecharse esta realidad, de modo sinérgico y productivo, es el que nos brinda la segunda nota de este número, extraída del White Paper de impuestos directos de Thomson Reuters, en la que se aborda la nueva faceta del asesor tributario como fuente de valiosa inteligencia para la toma de decisiones de negocio.

Esperamos disfruten mucho de los contenidos de esta nueva edición de Consultor Tributario.

Transparencia fiscal... No todo es lo que parece

Por Fabián Birnbaum

En el presente artículo se pretende ofrecer una mirada alternativa respecto de la transparencia fiscal y cuestionar el dogma casi mesiánico sobre los beneficios de la misma.

Organizaciones como la OCDE y algunos gobiernos han repetido en forma incesante que la principal razón de la existencia de la falta de recursos se debe a la opacidad fiscal. De tanta veces que se repitió el discurso , el mismo se ha convertido casi en una verdad absoluta.En ese sentido, algunos países desarrollados han utilizado este argumento en pos de justificar sus déficits fiscales luego de la crisis del 2008.

Por supuesto, la falta de transparencia afecta la capacidad de los gobiernos para recaudar impuestos y cumplir sus funciones. Sin embargo, la transparencia total no es un escenario recomendable y, aún si existiera, no resolvería todos los problemas fiscales tal como se explica a continuación:

Ø La transparencia total no es recomendable

El anonimato, per se, no es dañino. De hecho, el anonimato es una derivación del derecho a la intimidad, establecido en las constituciones de muchos países. En algunos casos los gobiernos tratan de limitar la privacidad individual bajo la minúscula suposición (tenga en cuenta la ironía) que siempre manejan información personal privada apropiadamente y con propósitos puros. Por esta razón es que debería de haber y efectivamente existen garantías constitucionales para preservar los derechos individuales frente al poder del Estado.

No obstante, con el fin de dotar a las autoridades fiscales de los instrumentos necesarios para recaudar los impuestos necesarios para financiar la vida en sociedad, debe buscarse un equilibrio adecuado entre la necesidad de información requerida por las autoridades fiscales y el derecho a la intimidad de las personas.

Ø Un mundo transparente no significa un mundo libre de problemas fiscales

Supongamos por un instante que vivimos en un mundo completamente transparente, ¿esto resolvería los problemas fiscales de hoy? La respuesta es no, por infinitas razones , incluyendo:

· Existencia de asimetrías entre los sistemas tributarios-De acuerdo con el principio de soberanía, se crean sistemas tributarios para su aplicación dentro de las fronteras de un país. Pero en un mundo globalizado las transacciones tienen lugar sin tener en cuenta las fronteras territoriales. De ahí que las diferencias entre los sistemas fiscales generan "huecos" que pueden derivar en reducción de impuestos para los negocios internacionales.

· Los países compiten en impuestos para atraer inversiones. La competencia tributaria entre los países ha existido desde hace mucho tiempo y esto conlleva a una baja en la tasas de impuestos que a nivel de OCDE se conoce como "race to the bottom" (carrera al precipicio)

· La cooperación global en materia de impuestos es escasa. Los países han demostrado a lo largo de la historia que siempre anteponen los intereses nacionales ante cualquier interés mundial.

· No existe un órgano jurisdiccional global. Esto significa que aun en el caso de reglas uniformes puede haber diversas interpretaciones y aplicaciones de las normas.

Es menester mencionar que algunos de los problemas anteriormente mencionados son reconocidos explícitamente por el G20 y la OCDE y por dicho motivo se están implementado proyectos tales como el intercambio automático y multilateral de información y BEPS(*). Sin embargo , los procesos de estudio e implementación son largos y falta tiempo para evaluar su eficacia la cual parte de la doctrina internacional ya ha puesto en tela de juicio.

Por su parte , existe una tendencia a aumentar el gasto publico ya sea por abrazarse a la idea del Estado del Bienestar o para cubrir ineficiencias gubernamentales , implicando esto un aumento de la carga tributaria.Esta tendencia es insostenible en el largo plazo lo que conlleva a que los estados también deban "sincerarse" en su rol y funciones ya que todo lo que el estado da , primero lo quita de algún lado ( impuestos).

Tal vez cuando haya verdadera transparencia en cuanto al núcleo de los problemas fiscales nos acercaremos a una solución. Ojala ocurra...

(*)BEPS (Base Erosion and Profit Shifting ) revisión de la normativa tributaria internacional en busca de combatir la evasión y erosión de la base imponible de la renta empresarial.

Un nuevo rol para los departamentos tributarios ante los impuestos directos: una fuente de inteligencia para los negocios[1]

La falacia del riesgo

Un lugar común de nuestros días es que los negocios odian el riesgo. Pero la verdad es que los negocios conviven y abrazan el riesgo, porque sin tomar riesgo el comercio y la industria simplemente se detendrían. El apetito por tomar un riesgo calculado, alocado y correctamente respaldado, es esencial para obtener ganancias futuras, y ello es básico para que las compañías innoven.

Los impuestos son el combustible para conducir una correcta estrategia de negocio

Los departamentos de impuestos cada día cobran más relevancia en las mesas de decisión de las compañías, últimamente con un rol influyente en cuantificar riesgos adecuadamente para que el liderazgo pueda tomar buenas decisiones.

Estas áreas de las compañías ya no se dedican solo a liquidar y presentar declaraciones tributarias, si no que alimentadas por nueva tecnología han evolucionado desde centros que reportan información histórica a fuentes para reunir y divulgar proactivamente inteligencia de negocios.

En nuestros días, los departamentos de impuestos responden más preguntas sobre el futuro que lo que reportan performance del pasado. Preguntas como "¿Cuáles son las implicancias fiscales de cambiar la estrategia de cadena de suministro? ¿Qué consecuencias tendrá construir la fábrica en Brasil o California? ¿Cuál será nuestra tasa fiscal efectiva el mes que viene cuando reportemos nuestros números? Una función que se aleja cada día más de la de un arquero que cubre la defensa cuando no se tiene otra opción, para convertirse en un verdadero árbitro.

El dilema de la información

Los nuevos profesionales de los impuestos, que podemos llamar "taxólogos", necesitan lidiar con información precisa y eficiente a lo largo de todo el ciclo financiero de reporte y gestión, lo que demanda las herramientas y expertise apropiado para preparar, recoletar, utilizar y entregar la información, todo ello con deadlines exigentes y en un mundo globalizado donde las compañías deben recolectar y reportar en varias jurisdicciones.

Muchos departamentos fiscales pasan mucho tiempo recolectando y registrando manualmente datos, y poco tiempo tratando esa información, lo que supone una gran ineficiencia para los profesionales tributarios. Si pensamos en metáforas, las bases de datos actualizables manualmente son para el mundo tributario lo que supone hoy un fax para las comunicaciones. Es tiempo de la automatización.

Según un Webinar de Thomson Reuters, los principales retos que los taxólogos consideran que deben enfrentar son en un 48% reunir datos de distintas y múltiples fuentes y personas, 27% preparar declaraciones fiscales y calcular provisiones, 14% comunicar asuntos fiscales al management, 7% ganar visibilidad en aspectos de compliance con regulaciones globales y 5% calcular ajustes fiscales. A estos habría que sumar los retos logísticos que representa trabajar en distintos husos horarios, con direrentes monedas y por medios diversos como email y llamadas.

Inmersas en esta realidad, las compañías tienen que armonizar distintas exigencias internas y externas, a saber:

· El buen manejo de los riesgos, para que los impuestos, predecibles, estén alineados con las estrategias de crecimiento.

· El buen manejo de las transacciones, fusiones y adquisiciones, que suponen cambios dramáticos para las estrategias fiscales.

· Los deadlines acelerados en distintos países.

· La eficiencia, usando recursos para tareas clave, diferentes a la recolección manual de datos.

· La globalización, es decir más empresas haciendo negocios en muchos sitios.

· Data analytics.

· Regulación en permanente evolución y complejización, lo que llevará a un reporting granular o transaccional.

¿Qué viene después?

Los asesores tributarios deben pensar más que nunca para ser eficientes y efectivos en sus organizaciones.

Las organizaciones de alta performance requieren departamentos tributarios que supongan una fuente de inteligencia de negocios, como viene de verse. Para convertirse en eso, los departamentos fiscales necesitan procesos y soluciones para construir, usar y escalar tecnología muy potente. Los ejecutivos más sabios saben que preocuparse de ello es una inversión prudente, antes que un gasto.

DECRETO MEF de 18/09/17

Se prorroga régimen de IVA reducido para turistas del Decreto N.° 376/012 hasta abril de 2018.

DECRETO MEF N.° 244/017

Se determina que las solicitudes del régimen de pagos con facilidades de la Ley N.° 17.555 se pueden presentar sin limitación de tiempo dispuesta por Decreto N.° 342/011.

RESOLUCIÓN DGI N° 5839/2017

Se determina acceso vía Web a datos públicos de contribuyentes.

CONSULTA DGI N° 6036/2017

Consideración como exportación de servicios en materia de IVA por servicios prestados a embajadas y organizaciones.

[1] Basado en el White Paper de Impuestos Directos de Thomson Reuters



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