Diego lo podía palpar. El día de la despedida de Rogerio Ceni lo sintió en carne propia. Mientras el golero se despedía en Morumbí, tuvo que dejar de hablar. La gente lo invadió al grito de Lugano. Sin embargo, jamás lo imaginó. El 12 de enero de 2016 quedará grabado para siempre en su memoria. Cuando el uruguayo descendió del avión y puso un pie en la terminar de Guarulhos fue invadido por la locura de los hinchas del tricolor.
Lugano sobre sanción a Suárez: "Esa mancha no se la borra más la FIFA"
El excapitán de la selección habló de los códigos del fútbol, la selección y la vida