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Luis Suárez fue la figura del clásico que Gremio le ganó 3-1 a Inter por el Brasileirao. El delantero uruguayo marcó el primer gol y asistió a Bitello para el tercer gol.

Al final del encuentro Suárez saludó uno por uno a sus compañeros adentro del vestuario. Recorrió todo el recinto dándole la mano a los jugadores, mientras en la otra sostenía una camiseta roja del Internacional, el tradicional rival. Solo uno le hizo un comentario.

Si lo hubiera hecho cualquier otro jugador hubiera sido una afrenta. Sin embargo, Suárez ha demostrado que está más allá de los colores de las camisetas.

El año pasado, tras un clásico Nacional-Peñarol en el Gran Parque Central, Suárez cambió su camiseta con Walter Gargano y desencadenó un gran problema en los aurinegros.

Al final de la temporada Peñarol no le renovó el contrato a Gargano, en gran medida por esa situación.

Suárez, en una entrevista con Referí se refirió a esto: "Puede ser que no le guste, pero esto que ocurrió tiene que servir como ejemplo  de que yo era el primero que quería ganar el clásico. El Mota (Gargano) era el primero que quería ganar el clásico. Y si cambio la camiseta con el Mota, el Vasco (Aguirregaray), el Huevo (Lozano) o Kevin (Méndez), es una decisión mía y es algo que veo con naturalidad. Es normal. En este caso surgió en el momento la posibilidad de cambiar la camiseta. Si la gente piensa, opina o cree que está mal, son ellos los que están fomentando algo que nosotros queremos hacer algo normal. No queremos generalizar algo o querer tapar cosas que están sucediendo en Uruguay porque dos compañeros se cambian la camiseta. Tienen que tomarlo como algo natural y como algo normal", dijo el Pistolero.

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