Muchos maestros ya no sacan fotocopias en los kioscos cercanos a las escuelas, ni disfrutan con los niños de tomar un helado en los paseos al interior del país. O si lo hacen, lo pagan de su propio bolsillo.
Muchos maestros ya no sacan fotocopias en los kioscos cercanos a las escuelas, ni disfrutan con los niños de tomar un helado en los paseos al interior del país. O si lo hacen, lo pagan de su propio bolsillo.
Lo toman mal
“Sea una compra de biblioratos o de lápices en Mosca, o comida en el Macromercado para el comedor, o cortinas en las Tiendas Montevideo, o dos clavos en la ferretería de enfrente. No importa, hay que pedir la constancia de DGI y BPS, y eso a veces molesta a los proveedores”, dijo a El Observador la integrante del secretariado ejecutivo de la Federación de Magisterio, Daisy Iglesias.
Señaló que la respuesta de quienes venden productos a las escuelas, viene siendo variada. “Hay proveedores que entregan los certificados, otros que no, y hay algunos comercios chicos que lo toman a mal, que colaboraban con la escuela y dejaron de hacerlo”, dijo. Señaló que algunos centros “han perdido apoyo” de proveedores menores, como cerrajeros o carpinteros “que antes eran muy generosos”.
Sanciones
Según Macedo, si los directores no cumplen con la exigencia de entregar los comprobantes, son pasibles de sanciones que pueden llegar al sumario. “El inspector de Hacienda, Oscar Umpiérrez, que controla los gastos, ha pedido sumarios a diestra y siniestra. Los directores están expuestos a las investigaciones por estas cosas, y no es un peso que debiera caer sobre ellos”, señaló.
En tanto, el director de Primaria, Oscar Gómez, dijo que la circular fue emitida por la Dirección de Hacienda, y que la posibilidad de que sea modificada depende del Tribunal de Cuentas de Primaria. “Va más allá de las posibilidades del Consejo”, dijo.