Matías, que tiene 13 años y vive en Brazo Oriental, llamó a Antonio Pacheco, que después de las fotos con las quinceañeras ya había puesto rumbo a la concentración nuevamente, abrazó a su ídolo y le mostró un tatuaje que se había realizado la semana pasada en su antebrazo izquierdo. Tony le acarició la cabeza, en un claro gesto paternal, le preguntó cómo estaba y si iba a mirar la práctica. El pibe le dijo que sí, pero que había llegado para mostrarle el tatuaje que tenía. Enseguida, el fanático hincha del capitán y de Peñarol, se bajó el buzo y enfiló para la cancha número 1 de Los Aromos.
La más pura expresión del hincha fanático había quedado frente a frente con los periodistas de El Observador.
Matías se tatuó a Pacheco en la piel
El fanático de 13 años se pintó para siempre en su brazo izquierdo el autógrafo del capitán; el martes se lo fue a mostrar y a agradecer al futbolista