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La semana pasada en este espacio vimos de qué manera el índice Pampa (IP), la herramienta de selección utilizada por el Angus Argentino Breedplan, de incipiente uso en Uruguay, asigna a las diferentes características determinantes de las ganancias del criador un porcentaje dentro del mismo.

Hemos visto la utilidad de poder simplificar la selección de los reproductores mediante el uso de índices, en relación al estudio de todos los atributos por separado.

Veíamos lo atractivo que es tener un indicador del peso de la vaca adulta, que va en directa relación a su consumo energético y que tiene un indicador negativo, significando que, cuanto menor sea la cifra, mayor será el ahorro energético en relación al promedio de la población de referencia.

Vamos a dar un ejemplo práctico para entender cómo funciona el IP. Cuando uno va a los remates de las cabañas del Angus Breedplan, se ven reproductores de variados IP. El promedio de la población de referencia es de +23 (se mide en dólares). Hay toros de IP 40 y otros de 10.

Siendo que cada reproductor transmite la mitad de este valor a su progenie, el cálculo sería así: el toro A transmitirá US$ 20 y el toro B será US$ 20 menos US$ 5, es decir, US$ 15. O sea el toro A nos dará una ganancia de US$ 15 por cada vaca entorada que el toro B.

Si suponemos un entore promedio de 33,3 vacas por año por toro (3% de toros) y una vida útil de 4 años por toro, podemos inferior que cada toro servirá 133,3 vacas durante su vida útil.

Es decir, la diferencia de productividad de los dos toros será de US$ 1.999,5. Una cifra más que significativa. En Argentina puede ser hasta mayor que el valor del toro.
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Genética ganadería DEP

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