Creo que vale la pena hacer un pequeño intervalo en nuestra serie de notas sobre las mediciones de los atributos del ganado de carne mediante índices para hacer algunas reflexiones y ganar algo de perspectiva.
En el curso de los últimos años he visto los dos extremos de ganaderos. En EEUU, un matrimonio estudiando con gran detenimiento el catálogo de venta de la cabaña Gardiner, líder en el mérito de carcasa. Luego de la venta, al día siguiente, me invitaron a ir a los corrales a conocer los toros que habían comprado. Los habían elegido sin verlos, solo por sus números.
En el otro extremo –es el que más conocemos en nuestros barrios: los compradores de toros que compran el toro "cabeza" del remate por un tema de gusto o prestigio, pero sin mirar sus atributos, o los que simplemente compran toros por precio sin mirar tampoco los números. Si bien uno no puede decir que son mayoría los que no miran las mediciones, todavía son un porcentaje no despreciable.
¿Qué es entonces lo razonable? ¿Es razonable comprar un toro solo por sus números? Ciertamente que no lo es, como tampoco lo es comprarlo por fenotipo o precio sin saber nada del toro.
Hay un tema en especial que no se mide en nuestros DEP que son los aplomos de un reproductor. No solamente hay que mirar bien su desplazamiento, sino idealmente hay que conocer su progenie y saber si tal o cual línea genética da buenas patas o no. Los toritos jóvenes se revalorizarán de la mano de la genómica, pero el ojo del ganadero es irreemplazable.