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Mitos y certezas sobre dar de mamar

Implica beneficios para la madre y para el bebé, aunque la práctica está rodeada de mitos que la experta en nutrición, Laura Fascio, intenta despejar

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02 de agosto de 2018 a las 10:07

Cuando una madre empieza a amamantar a su hijo por primera vez, pueden surgir dudas o inquietudes con respecto a cómo hacerlo, qué beneficios tiene y cuáles son sus consecuencias. En la semana de la lactancia materna, Laura Fascio, magíster en nutrición e integrante equipo directivo del Banco de Leche Humana del hospital Pereira Rossell, explicó a El Observador los mitos y las verdades sobre esta práctica.

"La leche materna es oro líquido. No hay mejor alimento que pueda recibir el bebé: contribuye a mejorar su salud y el adecuado crecimiento y desarrollo. El beneficio es infinito, no solo en el momento que se consume, sino también en el largo plazo", aseguró a El Observador Fascio. Está comprobado, dijo, que los bebés que toman leche materna enferman menos en su niñez y adolescencia. Además, lactancia es un factor protector de la obesidad infantil.

Pero los beneficios no son solo para el niño. La madre también se ve favorecida por la lactancia. Con cada succión que hace el bebé, explicó Fascio, el útero regresa a su lugar original de forma más rápida, tras haberse movido por el momento del nacimiento. "La lactancia colabora, sin lugar a dudas, con que la madre recupere su peso corporal en menor tiempo, es un gran aliado en ese sentido", indicó.

Sobre todo, el valor simbólico

Amamantar involucra tantos sentidos, dijo Fascio, que se vuelve un acto fundamental para el desarrollo neuronal y psicológico del bebé. "Quienes puedan hacerlo tienen que entender la trascendencia que significa este paso para la vida de su hijo", remarcó.

Mientras que tomar la mamadera solo implica succionar el biberón, la lactancia supone un acto mucho más vívido: "Desde que le ofrecés el pecho a tu hijo y lo mirás a los ojos, él te observa y crean juntos una conexión". El bebé reposa apoyado sobre el corazón de su mamá, siente los latidos y se retrae a su experiencia ultra uterina. En este acto se comienza a desarrollar y fortalecer el cerebro, explicó la experta, y mencionó que el proceso neuronal evoluciona de forma diferente en niños que no reciben la lactancia.

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Fascio dijo además que no hay excusa que justifique estar distraída. "No es aconsejable que la madre amamante mientras, por ejemplo, está chateando con el celular, hablando por teléfono o mirando una serie. No sirve que esté en otra. Así rompe un momento mágico y puede trastocar el vínculo con el bebé. Hay que tomarse el tiempo para hacerlo. Es un gran regalo", puntualizó.

Si bien hay veces que el niño cierra sus ojos y eso puede entenderse como que el bebé está distraído, Fascio indicó que eso es un gesto de concentración. En cuanto vuelve a abrir la vista, dijo, lo ideal es que conecte con la mirada de su madre. "La lactancia no es solo el pasaje del alimento, es mamar y amar. Así que, por favor, madres, desconéctense de las distracciones", insistió.

¿Verdadero o falso?

La especialista respondió un cuestionario sobre posibles mitos que sobrevuelan a la lactancia:

  • No todas las mujeres producen leche de buena calidad.
Falso. La leche materna es siempre lo mejor para el hijo y todas las mujeres la producen. No existe ningún otro producto que la supere.

  • Con depresión posparto no es aconsejable dar de mamar.
Falso. Nunca hay que suspender la teta. Hay que buscar contención psicológica, más allá de si hay o no depresión posparto. El acompañamiento de terceros en la lactancia es fundamental para conseguir buenos resultados. Si la madre tiene ataques de pánico o situaciones graves, donde el riesgo puede ser mayor al beneficio, un médico debe definir lo que hacer.

  • Una mujer que tiene siliconas en los senos no puede dar de mamar.
Falso. Hay diferentes formas de poner los implantes mamarios. Unas son más amigables que otras. La mujer le debe plantear al cirujano si desea dar la teta en el futuro y conversar este tema con su médico. Eso sí, quienes se hicieron la crujía es importante que estén atentas a las inflamaciones. Hay riesgo de que se inflame la glándula mamaria con mayor facilidad. Deben controlarse.

  • El tabaco y el alcohol dañan al bebé.
Cierto. No es aconsejable consumir ninguna droga ni fumar tabaco mientras se amamanta.

  • Durante la lactancia se prohíbe comer ciertos alimentos, como el sushi.
Falso. Todo lo que se prohibió durante el embarazo, en esta etapa se libera. Lo único que no se puede es abusar del pescado en general, por el mercurio que contiene. Una vez por semana y en cantidades razonable es favorable. Pero no más. Aunque también es cierto que conviene la comida cocida a la cruda.

  • No es aconsejable mantener relaciones sexuales durante la lactancia.
Falso. Todo lo contrario, puede ayudar a producir más cantidad.

  • Si la madre enferma y toma antibióticos, debe suspender la lactancia.
Falso. En general casi todos los medicamentos populares se pueden consumir, como analgésicos o antibióticos. Quedan prohibidos los que son para enfermedades más severas. Si la patología es muy grande, el médico definirá si conviene o no suspender.

  • Si se interrumpe la lactancia, se corta la producción de leche.
Cierto. Si pasan 10 días y la madre no dio de mamar ni se ordeñó, la mujer puede perder la leche. Existen medicamentos estimulantes para comenzar a producir nuevamente. Se puede conseguir. El problema es que el bebé vuelva a adaptarse. Cuando deja de recibir leche materna y ya tiene más de seis meses, puede desear no volver a ser amamantado.

  • Las mujeres con senos pequeños no pueden amamantar.
Falso. No tiene nada que ver el tamaño de la glándula mamaria con el tamaño que se ve en el pecho. Lo que lo impide son las enfermedades transmisibles, y en ese caso, el médico tratante es el que define si la mujer debería o no amamantar.

  • Después de los seis meses no se debe dar más de mamar.
Falso. Hasta los seis meses el bebé se alimenta únicamente de la leche materna. Luego incorpora alimento complementario, pero no tiene que dejarla si desea continuar. La recomendación general es que, mientras se puede, se amamante hasta dos años del bebé, incluso más. Esto es una decisión que define la familia.

  • El estrés corta la producción de leche.
Cierto. Está comprobado que el regreso a la actividad laboral es una de las mayores causas que detiene la producción de leche, justamente, por el estrés al que se expone la mujer. Por esto es importante la existencia de salas de lactancia en los lugares de trabajo. Los estudios señalan que las empresas que disponen de una habitación para ordeñarse o amamantar obtienen mejores resultados de las madres: están más comprometidas con sus responsabilidades, sus bebés enferman menos y el ausentismo de la mujer disminuye.

  • El estrés es inevitable.
Falso. Aunque se retome la actividad laboral, la madre puede estar contenida para que el estrés no le afecte. Todas las mutuales tienen cobertura de apoyo al amamantamiento.

  • Dar de mamar duele y hace daño a la madre.
Falso. Amantar jamás debe lastimar. Pueden haber molestias, sobre todo los primeros días, porque la madre no está adaptada. Pero si se hace bien, no produce dolor. Es imprescindible recurrir a alguien para que pueda explicar la técnica adecuada.

  • La leche amarillenta es de mala calidad.
Falso. En las primeras semanas después del parto aparece el calostro, que es de color amarillo. Es la leche materna con vitamina A, y eso le da el color. Después de los 14 días se vuelve blanca, incluso al comienzo es transparente, y luego bien blanca.

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