Estilo de vida > LUGARES

Módena: La cuna de la Ferrari

De encanto medieval, no solo aloja la planta de una de las marcas de autos más famosa del mundo, sino que es reconocida por la calidad de su aceto balsámico

Tiempo de lectura: -'

25 de agosto de 2018 a las 05:00

Por Pedro Dutour

Italia lo tiene todo. Cada lugar contempla en grado sumo el arte, la cultura, la moda, la música, los deportes, la gastronomía. Como en Módena, una ciudad de preeminencia medieval ubicada al norte del país en la región de Emilia-Romaña.

Alejada del glamour de Milán o de Turín, Módena tiene sin embargo muchas cosas para ofrecer. Es famosa por el aceto balsámico; conocida por ser el pueblo de Luciano Pavarotti y cuna de la Ferrari; alberga la fábrica de figuritas Panini y, a su vez, cuenta con un museo dedicado al coleccionismo de cromos.

Hoy de casi 200 mil habitantes, es una ciudad ubicada sobre la llanura padana y a escasos kilómetros de la cordillera de los Apeninos. Con sus edificios típicos en tonos terracotas, con sus calles angostas y empedradas, y otras más extensas.

Cercana a la Via Emilia, una activa arteria que divide a la urbe en dos, se encuentran los íconos de esta localidad. La catedral, la Torre Cívica y la Piazza Grande, todos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y ubicados en el mismo lugar. La catedral es bellísima con sus tonos claros y elegancia. La construcción, de estilo románico, comenzó en 1099.

Plaza Grande Módena
Adosada a la iglesia, se yergue monumental la Torre Cívica, por todos llamada la Ghirlandina, que domina el horizonte de la ciudad. Con casi 90 metros de altura, es de planta cuadrada y de cinco pisos. La municipalidad ordenó su construcción alrededor de 1160 como campanario de la catedral.

Y catedral y Torre Cívica se ubican en la Piazza Grande, que alberga al mismo tiempo el Palazzo Comunale. Es una amplia explanada que se remonta también al siglo XII, con piso empedrado, lugar de reunión de los ciudadanos y turistas.

Un bálsamo

Módena Ciudad Italia
En Módena es muy recomendable pasar por una acetaia, una bodega donde producen el aceto balsámico, cuyo origen es de esta urbe y que forma una parte clave del arte culinario italiano. Las firmas que llevan este vinagre a las mesas del mundo suelen ser empresas familiares de casi 20 generaciones.
Como la de Giuseppe Giusti, fundada en 1605, la primera que comenzó con la comercialización de un producto que habría aparecido unos seis siglos antes, por el año 1046. El establecimiento está instalado en una zona rural al noroeste del centro urbano, rodeado de viñedos y cercano al poblado de Lesignana.
En ese entorno de tranquilidad, la Acetaia Giusti elabora todas las variantes de su oferta, que son varias. La historia y la calidad le ha permitido llevar el emblema real de Italia de la familia Saboya. La perfección del vinagre balsámico de Módena responde a tres principales razones: la selección de las uvas, las barricas y el tiempo, solía decir Giuseppe Giusti.

Van en coche

Casa ferrari Módena
La Italia industrial queda reflejada aquí en la marca de automóviles más glamorosa del mundo: la Ferrari, fundada en 1947 por Enzo Ferrari. El sello del "cavallino rampante" cuenta con dos museos: la Casa Museo Enzo Ferrari –al norte de Módena– y en Maranello, un pueblo al sur de esta ciudad y donde también se encuentra la planta automovilística.

La Casa Museo Enzo Ferrari tiene un sector edificado en un estilo vanguardista que reúne los automóviles allí exhibidos. Contigua se ubica la antigua casa natal del fundador de la marca y que luego vendiera para confeccionar su primera machina.

Maranello, en tanto, es un pueblo que respira Ferrari. Un espacio que no dice mucho si no fuera por esta marca que todo lo inunda: banderas, carteles, ventas de merchandising, lugares para hacer el test drive que rodean la planta y el museo, que tiene una entrada al estilo de las largadas de las carreras de Fórmula 1. El museo en esta localidad es más grande y amplio, y se concentra en el proceso de construcción del automóvil y de su significado.

Qué figurita

Los coleccionistas de álbumes de figuritas saben de Módena porque allí se encuentra la fábrica de cromos Panini –fundada en 1961–, la firma más exitosa en este rubro en el globo. La que ostenta los derechos exclusivos del álbum del Mundial, ese que recientemente hizo furor con el de Rusia 2018.
El edificio, amplio como una manzana y de un solo piso, con techos de forma triangular, no dice mucho por fuera a no ser por el cartel de Panini en la entrada. Dentro, las típicas máquinas para imprimir y cortar papel, para dividir las figuritas y ensobrarlas.

Y por si fuera poco vínculo con la temática, en Módena existe el Museo della Figurina, abierto al público en 2006, y cuyo acervo partió de la colección de Giuseppe Panini, uno de los cuatro hermanos fundadores de la fábrica de figuritas. La sala se encuentra inserta en el céntrico Palacio Santa Margarita, otrora convento.

El museo cuenta con más de 500 mil materiales, pero solo expone 2.500 figuras y tiene una relación con Uruguay: hay 44 mil materiales que emitía la compañía Liebig Extract of Meat Company, establecida en la década de 1860 en las cercanías de Fray Bentos, sobre el río Uruguay. Decidieron, como medio para hacer publicidad, divulgar figuritas, que son una belleza. Como todo en esta ciudad.

Comentarios