En Montevideo hay poetas, biromes, servilletas y canciones. Muchas canciones. Como toda ciudad que se precie de tener una idiosincrasia propia y desarrollada a lo largo de las décadas, Montevideo tiene también canciones que hablan sobre ella: sobre sus espacios más conocidos, y otros menos transitados, los más lindos y los más turbios. Desde las avenidas céntricas hasta sus calles más recónditas, y desde sus casas anónimas hasta la omnipresente rambla, a lo largo de la historia y de los géneros, la capital ha sido retratada por múltiples artistas.
Algunos de esos retratos son archiconocidos, dejando a determinados sectores de la ciudad marcados para siempre. La calle Durazno nace a la intemperie, mientras que Llupes, con su raya al medio, encuentra a Belvedere. Y eso son apenas dos ejemplos en una ciudad que a nivel proporcional, debe tener una cuenta de artistas per cápita increíblemente alta.
Otras composiciones no han tenido tanta difusión.
Pero el proyecto Montevideo Sonoro se ha encargado de recopilarlas. Surgido en 2015 y gestionado por Daniel Machín y Gabriel Bentancor, comenzó como una iniciativa digital que aún funciona. Sobre un mapa de Montevideo, una serie de íconos de parlantes marcan los puntos de la ciudad mencionados o evocados en canciones.
Empezaron con 50 y rápidamente el público sugirió más, hasta llegar a las cerca de 300 que tienen registradas hoy, y que son recopiladas ahora en el libro Montevideo sonoro, de Ediciones B.
¿Que incorpora el libro? para empezar, una serie de fotografías que ilustran tanto los sitios mencionados por las obras citadas como otras que ilustran el espíritu de cada zona montevideana mencionada.
El libro ordena a la ciudad por regiones (el centro, la zona oeste, la costa) y luego subdivide por barrios. Así se presenta un recorrido más lineal que la anarquía propuesta por el sitio, a la vez que una serie de textos y entrevistas con algunos de los artistas citados, como Tabaré Rivero y Garo Arakelian complementan con información y explicaciones los fragmentos musicales que propone la iniciativa.
Una serie de códigos QR permiten además al lector acceder a una serie de videos complementarios, que muestran a los artistas interpretando las canciones o llevan a videoclips que se han asociado también a determinadas zonas de la ciudad.
El libro también sirve para resaltar algunas de las canciones menos conocidas y aquellas que cantan sobre los sectores habitualmente olvidados de Montevideo, como el barrio Casavalle o el complejo Verdisol.
Si los artistas cantan sobre sus vivencias o sobre lo que conocen, también se muestra que hay zonas de la ciudad que concentran una alta cantidad de músicos, y por lo tanto, de canciones, mientras que otras han quedado prácticamente olvidadas.
En ese sentido, Montevideo sonoro también muestra una dualidad llamativa: no queda por fuera ningún género, ya que en el patrimonio musical de la ciudad hay plenas, tangos, canciones folclóricas, rock, rap y por supuesto, murga y candombe (se puede definir después de haber pasado por el texto, que hacer un candombe sobre el conventillo Medio Mundo es ya un cliché obligatorio para cualquiera que ose visitar el género).
Pero en contrapartida a esa globalidad, hay géneros que se han dedicado mucho menos a homenajear a la ciudad. La música tropical es uno de ellos, y apenas se registran un puñado de canciones, Un ejemplo es Mi barrio, de Gerardo Nieto, dedicada al Cerro.
Como libro visual, la versión física de Montevideo sonoro es un buen agregado a una biblioteca o a una mesa en la que ojearlo periódicamente, y lo disfrutará tanto un turista como un montevideano.
Pero su principal logro es compilar las cientos de obras que le cantan a Montevideo, y demostrar que no tiene nada que envidiarle a otras capitales a nivel de canciones consagradas a su geografía.
Montevideo sonoro se encuentra en librerías a un costo de $ 890 y puede encargarse a través del correo electrónico del proyecto.
Destacados
Las fotografías
Uno de los principales agregados que ofrece el libro es el apartado fotográfico de la ciudad
La profundidad
El trabajo de investigación de los autores (ayudados por el público) permite que haya 300 canciones compiladas
Videos
Artistas interpretando sus canciones o dando más detalles sobre la composición están incluídos en el libro at través de códigos QR