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Un centenar de presos seguían fugados este martes después del brutal motín que se desató el primer día de 2018 en una cárcel del estado brasileño de Goiás, lo que dejó nueve muertos, todos carbonizados y dos además decapitados, así como 14 heridos, informaron las autoridades.

La rebelión ocurrió en el Complejo de Aparecida de Goiânia por un aparente enfrentamiento entre facciones del crimen organizado, devolviendo la memoria de los brasileños al espeluznante motín con 56 muertos que inauguró el año pasado en un complejo penitenciario de Manaos.

El episodio de este año ocurrió en una zona de régimen semiabierto cuando "el pabellón C invadió las demás alas e inició actos de barbarie contra sus rivales", explicó el superintendente de administración penitenciaria de Goiás, Newton Castilho.

"Hubo heridos, carbonización de cuerpos y dos decapitaciones", agregó el funcionario al asegurar que la riña, en la que presos quemaron un pabellón, se debió a "divergencias en el mundo del crimen del tráfico de drogas".

Seis de los heridos continuaban internados, uno de ellos en CTI.
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