El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el exministro de Defensa y actual líder de la alianza opositora de centro Partido Azul y Blanco, Benny Gantz, anunciaron un acuerdo para formar “un gobierno de emergencia” hasta el fin de la guerra declarada por Israel a Hamás.
“Después de una reunión, acordamos establecer un gobierno de emergencia y un gabinete de guerra”, informaron ambos dirigentes en un comunicado conjunto, acuerdo que podría sumar también al partido de centro Yesh Atid que encabeza Yair Lapid, principal referente de la oposición, quien según Netanyahu y Gantz, tendría “reservado un puesto” en el gabinete de guerra.
El anuncio se produce en momentos en que los brazos armados de los grupos palestinos Hamás y Yihad Islámica afirmaron haber lanzado ataques con cohetes contra el sur y el centro de Israel. Las Brigadas Al Quds, comandos de la Yihad Islámica, afirmaron que atacaron las ciudades de Tel Aviv, Asdod y Ascalón, además de comunidades cercanas a la frontera con Gaza.
Por su parte, las Brigadas Ezzedin al Qasam, que forman parte de Hamás, dijeron haber disparado un cohete contra el aeropuerto Ben Gurion, de Tel Aviv, pese a que las autoridades israelíes no reportaron ningún impacto en ese lugar.
En tanto, y según el anuncio oficial, Gantz, que además de haber sido ministro de Defensa se desempeñó como jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), integrarán el nuevo gabinete de guerra con Yoav Gallant, actual titular de Defensa.
La declaración señala que el gobierno de unidad no promoverá ni adoptará ninguna política o ley no relacionada con los combates en curso contra Hamás en Gaza. El comunicado, no obstante, no precisa qué pasará con los actuales socios gubernamentales de Netanyahu, un conjunto de partidos de extrema derecha y ultraortodoxos que se presume seguirán en el gobierno.
Según los medios israelíes, el ex jefe de personal de las FDI, Gadi Eizenkot, y el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, actuarán como observadores en el nuevo gabinete.
Durante los últimos meses, Israel estuvo sumido en una creciente agitación política interna por los esfuerzos de Netanyahu para impulsar una reforma que le permita al Ejecutivo tener un mayor control sobre las decisiones del Poder judicial, iniciativa que los opositores caracterizaron como un “golpe judicial”.
Netanyahu y sus aliados acusaron a las protestas masivas que se registraron durante los últimos meses en Tel Aviv y otras ciudades de Israel de poner en peligro la cohesión nacional en respuesta a lo que defienden como reformas necesarias, entre otros temas, para la seguridad del país.
(Con información de agencias)