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Nuestros amigos lejanos

¿Estamos realmente solos en el Universo?

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20 de diciembre de 2017 a las 10:09

En un espacio infinito, con múltiples galaxias, sería extraño que en solo un planeta haya vida. La reflexión viene siempre a la mente cuando vemos el firmamento nocturno y encontramos allí miles de puntos destellantes, a los cuales seguramente el ser humano nunca llegará, pero ahí seguirán, generando fascinación y misterio.

¿Estamos realmente solos en el universo? Hasta el año 2012 el Departamento de Defensa de Estados Unidos tuvo un programa dedicado a la investigación de los que genéricamente llamamos "extraterrestres". Esta semana se conocieron detalles sobre "encuentros cercanos" que habían permanecido sin ser informados.

El programa fue cancelado por falta de presupuesto, aunque con asuntos sensibles de este tipo pasa algo similar a lo que sucede con las investigaciones que llevan adelante las diferentes unidades de la inteligencia estadounidense: es más lo que no se dice, que aquello que se sabe. De todas maneras, según testimonios de oficiales de la fuerza aérea de ese país, que llegaron a toparse en el aire con objetos voladores sospechosos, la vida extraterrestre sería tan posible como las visitas regulares a nuestro planeta.

El asunto no solo resulta fascinante, sino que establece posibles escenarios, todos signados por el asombro. De no más pensarlo, las conjeturas se acumulan. ¿Qué pasaría si un día el planeta despertara con la noticia de que una nave extraterrestre, de las llamadas "platillos voladores", aterriza en algún país? ¿Qué haríamos si "ellos" llegan? El mundo cambiaría en forma definitiva. Nada volvería a ser lo mismo, sobre todo la percepción que tenemos de la realidad y del cosmos que nos rodea.

De pronto, el mundo sería otro, algo así como si los dinosaurios regresaran, por más que de concretarse la visita de nuestros vecinos lejanos sería como un viaje al futuro, a un pasado mañana que siempre ha sido considerado no menos que imposible. Nada en la realidad volvería a tener el mismo sentido, ni la política, ni la economía, ni la forma de relacionamiento con los demás. La vulnerabilidad de la condición humana se vería magnificada, aunque más de uno sentiría alivio de saber que en el cosmos no estamos tan solos como hemos creído.

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