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Para el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, la interpelación de este martes por parte del diputado nacionalista José Carlos Cardoso estuvo “mal hecha, mal planteada” y opinó que el miembro interpelante “pone en duda la democracia parlamentaria”.

Entrevistado este miércoles en radio Sarandí, Bonomi dijo que su respuesta a los 45 minutos de exposición y preguntas de Cardoso duró casi cinco horas porque “no se puede hablar del sistema carcelario en serio si no se lo analiza en su proceso”.

Y enfatizó: “Yo he estado en interpelaciones que duraron 12 horas. He oído otras interpelaciones en que al interpelado se le pide que dé cuenta, se toma un tiempo. Lo que pasa que la oposición después también se toma tiempo para retrucar. Pero la cantidad de temas planteados amerita que uno hable. Y el que tenía la potestad de desmenuzar todo lo que había dicho se fue, porque no estaba preparado para responder”.

El secretario de Estado volvió a insistir con una cifra que dio este martes y que se destaca en el portal de Presidencia de la República: de 1994 a 2004 aumentaron los presos casi en 4000 sin que se hubiera construido “una sola celda” (“¿entonces cómo no iba a haber hacinamiento en el 2005?”, se preguntó el ministro) y que de 2009 a 2012 se construyeron más de 3500 plazas.

De todos modos, Bonomi admitió que hay dos cárceles donde aún “las cosas están muy mal”, que son Comcar y la cárcel de Canelones.

Para el titular de la cartera de Interior lo que hubo en la interpelación fue “una maniobra política que consistió en plantear una moción de censura, no por los temas carcelarios sino por temas de seguridad que no estuvieron planteados en su momento y retirarse de sala”

De esta manera, según Bonomi, Cardoso “ dejó sin efecto la discusión, afectando incluso a los otros partidos políticos presentes en el Parlamento”. “Fueron preguntas mal preparadas y con falta de capacidad para interpelar”, remarcó.

Sobre los cuestionamientos de Cardoso, donde confrontó la versión de Bonomi con la de la jueza penal Gabriela Merialdo, por los motivos de la demora en ingresar a reprimir tras los motines en Comcar y CNR, el ministro afirmó: “Uno podrá no tener un cheque en blanco, pero aspira a que se discuta en serio lo que se ha hecho y no que se haga un acto de histrionismo, un acto teatral para aparecer en TV fundamentalmente hablando de la falsedad de lo que yo había dicho del procedimiento”.

Bonomi agregó que esto provocó “el enojo de una cantidad de oficiales de policía, porque más que decir que lo que yo dije es falso se estaba diciendo que lo que ellos dijeron era falso, porque yo leí los informes de los oficiales planteando por qué no habían podido intervenir antes, porque la jueza Merialdo les había pedido que no lo hiciesen”.

Sobre el planteo de la oposición de ingreso a sala del comisionado parlamentario de cárceles, Álvaro Garcé, que finalmente no prosperó, Bonomi dijo que “era un debate político”, donde “podía terminar discutiendo el ministro con el comisionado o el comisionado con el ministro, cuando era algo que no correspondía”.

Finalmente, Bonomi consideró que lo sucedido –la interpelación y la moción de censura- “es una ofensa al Frente Amplio. El Frente respalda a los ministros no por ser del Frente, sino si convencen de lo que dicen. Si el Partido Nacional convence desde la censura correcta podrá tener éxito; si no convence va a fracasar”.

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