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Para Jorge Vázquez, el gobierno dejó solo al Ministerio del Interior

El subsecretario del Interior dijo que “los problemas acuciantes” de los ministerios en este período no permitieron trabajar en conjunto

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08 de septiembre de 2018 a las 05:00

"Si me fuera ya, me iría conforme con lo que hicimos”, dijo Jorge Vázquez, subsecretario del Ministerio del Interior  en entrevista con El Observador, y destacó entre los logros que hoy existe una policía “más integrada, que conoce sus limitaciones”, y que es “mucho más profesional”. De todos modos, afirmó que “los problemas acuciantes que tenían los ministerios” llevaron a que no pudieran “trabajar tanto en conjunto”, y al Ministerio del Interior el gobierno –que dirige su hermano Tabaré Vázquez– “lo dejó  solo” en el combate contra la delincuencia.  

¿Cuál es el principal cambio que observa en el delito?

En 2016 el 39% de las rapiñas eran por championes, lentes, celular. Ese 39% sube en 2017 al 59%. El monto del dinero hasta $ 2.000 en 2016 estaba en 33% y baja a un 22%. Quiere decir que hay un aumento de los delitos pero una mayor dificultad de acceder al dinero, con lo cual al delincuente lo obliga a robar más veces. Después han aparecido otras modalidades como por ejemplo el tema de los cajeros que arrancaron con organizaciones chilenas pero después ya se hicieron de ese tema delincuentes uruguayos. Después los robos de mayor importancia no parecen ser realizados por grupos con mayor grado de organización. Como que la característica que tienen es que se arman y se desarman para hacer cada una de las acciones. El fenómeno entre bandas se viene dando desde hace bastante tiempo, desde cuando empezaron los heridos de bala por abajo de la cintura, hace unos años atrás, y luego con el incremento de la violencia, y ahora matan. Me acuerdo cuando estaba (el extinto director nacional de Policía, Julio) Guarteche que decía que había algunos códigos entre los delincuentes que eran pesados en sus organizaciones y que cuando cayeron presos o murieron los suplantó gente joven con un nivel de violencia cada vez mayor. Eso es lo que estamos viendo, el aumento de la violencia. En mi opinión el aumento de la violencia se da en muchas áreas. Hace unos años decíamos: ¿tenemos más violencia doméstica o la gente se anima a denunciar más? Ahí tenemos más violencia. Desde el momento que la gente lo denuncia, hay más violencia. La violencia familiar yo creo que es la segunda causa de homicidio en el país detrás del enfrentamiento entre delincuentes. La conducta de la gente en el tránsito, las expresiones a nivel escolar por parte de las madres que  agreden a los maestros o profesores. Todo es violencia.

¿No le parece que el gobierno lo dejó un poco solo al Ministerio del Interior asumiendo todas las críticas cuando los factores de la violencia trascienden lo policial?

Creo que sí, que por un tiempo el Ministerio del Interior enfrentó solo un problema que es muy complejo. Quizás no teníamos, sobre todo cuando empezó este período, no teníamos la experiencia de todas estas manifestaciones que se fueron dando y yo creo que los problemas acuciantes que tenían los ministerios llevaron a que no pudiéramos trabajar tanto en conjunto. Yo siempre dije que la mejor política para enfrentar el delito y el narcotráfico eran las políticas de gobierno. 

La izquierda venía con el discurso naif de que combatiendo la pobreza combatíamos la delincuencia. Se fue puliendo ese discurso hasta que desapareció. Ahora, a mi juicio, a las políticas de seguridad  les falta más izquierda. 

 

 

Yo he dicho que no precisamos policías, necesitamos menos delincuentes. Y no es una frase hueca; en realidad nosotros venimos planteando desde 2014 la integridad de las políticas de seguridad. Hoy nos llama la atención que la delincuencia tiene cara de pobre y de joven. La cantidad de personas privadas de libertad se concentra entre los 18 y los 39 años, cuando están en el esplendor de su vida. Pero también en esa edad se concentra la cantidad de gente que se suicida y la cantidad de gente que tiene intentos de autoeliminación. Y también la gente que es consumidora problemática de drogas y los que se matan en accidentes de tránsito. Cuando una sociedad pierde muchos jóvenes es que algo está mal porque los jóvenes son el futuro de la sociedad y sobre todo con una tasa de reproducción baja como la de Uruguay. No voy a echar la culpa a lo que pasó antes, pero los gurises que nacieron en 2000 son los que están ingresando en las cárceles ahora. 

Algunos dicen que son los de la década del 90. 

Si, nos podemos ir tan atrás como… lo cierto es que por ejemplo hoy nosotros tenemos gurises en edad escolar y en edad liceal que dentro de 5 años van a tener 13, 14 años y ahí van a tener que definir su vida.

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¿Qué análisis han hecho de la conformación de bandas familiares como las de Casavalle?

Yo me crié toda mi vida en un barrio y uno tenía un sentido de pertenencia y eso era importante. Y uno sabía quién era el que trabajaba y el que no y era chorro. Además, los chorros tenían una conducta, en el barrio no se roba, aquello de que a la gente con lentes no se le pega, al que está en el suelo tampoco, la novia del amigo es sagrada, todas esas cosas que son de otra época. Cuando se incendió el Marconi hace dos años, fue un punto de partida en un enfrentamiento entre la Policía y dos delincuentes que estaban en moto y la Policía abatió a uno. Y hubo una reacción del barrio y yo como hasta que la entendí. Es como que era esperable porque si el botija era del barrio, se crió ahí, era un hijo del barrio y aparece la Policía de afuera matándolo. Hubo una reacción, se prendieron fuego los ómnibus y esas cosas que pasaron lamentables. ¿Cómo se solucionó? En principio desde lo policial pero nos planteamos que no podíamos saturarlos de policías. ¿Qué se hizo? Se trabajó fuertemente para que la gente que trabajaba en el área de salud no abandonara el lugar, que las escuelas siguieran funcionando, se instaló un centro de Educación y Cultura, se  trabajó con instituciones privadas que están ahí. Ahora, en ese lugar es donde el hacinamiento, el hambre, la pobreza, la promiscuidad entre familia es mayor. Me dice una maestra –los niños confían mucho en las maestras– y me decía: yo tengo un gurí que me dice, maestra yo a las 5 en punto me tengo que ir porque mi hermana tiene que salir a trabajar, hace el yiro y mi madre vende droga. Esa es la vida de él y lo había naturalizado tanto que lo podía comentar con la maestra. De estas tengo un montón y uno no puede estar acá y decir yo esto lo arreglo con represión. (Se le llenan los ojos de lágrimas)

Cuando hay un hecho de violencia y el gremio de la escuela para las actividades, eso es un triunfo de la delincuencia.

En mi opinión está mal. Porque si tengo un grupo de gurises y tengo un problema con ellos no lo soluciono dejándolos afuera. Lo soluciono haciéndolos entrar y hablando el tema con ellos. ¿Y quiénes son los que tienen que cumplir la inclusión social? Los maestros. 

 

 

El sábado hubo otra denuncia de un  muchacho desaparecido, ¿cuántos son los ausentes por cuestiones entre delincuentes?

Ya hace bastante tiempo, yo me acuerdo que cuando yo conocí a Guarteche en el año 2005 el me contaba de gente desaparecida a punto de partida de líos entre narcotraficantes.

¿ Y como llegamos a eso?

Bueno, pero también llegamos a otras cosas que nosotros pensamos que no íbamos a llegar. Yo le decía a Guarteche: ¿cómo va a resolver la sociedad uruguaya el día que aparezca un ajuste decuentas a la mexicana? ¿Que aparezca alguien con la cabeza cortada o le peguen 20 tiros? Ya apareció y la gente no reaccionó como esperaba. Yo pensé que iba a pasar un escándalo público pero al poco tiempo apareció una persona en el Cerro que le pegaron 70 tiros en la cabeza. 70 tiros.

Uno piensa que el día que maten a un juez va a pasar lo mismo. 

No, va a ser una cosa espantosa, porque atrás del que mataron en el Cerro no había nada. El tipo estaba más solo que el uno. El día que toquen a alguien que integre algo es muy probable que la organización que integra se maneje de otra manera.  

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¿Cuántas autoridades del Ministerio del Interior hay amenazadas?

Cinco más o menos. 

¿Y jueces y fiscales?

17.

¿Es posible romper con que la cárcel sea el cuartel general de la delincuencia?

Yo creo que es posible. Había algunas cosas que nos pusieron muchas limitaciones. Partimos de una situación que era lamentable, hacinamiento, niveles de corrupción impresionantes, lugares que eran realmente insalubres, inhóspitos donde era prácticamente imposible entrar a hacer ningún tipo de medida de rehabilitación. Tuvimos esas famosas latas que las había traído un gobierno anterior, creo que estaba (Guillermo) Stirling acá, como la panacea de la nueva cárcel y fue lo peor que pudimos tener. Por suerte lo pudimos desarmar y eliminarlas. Pero creo que ahora estamos en mejores condiciones por varios motivos. No hay hacinamiento en algunos lugares, tenemos una cárcel nueva que va a ser piloto para monitorear las políticas de rehabilitación y estamos haciendo un proceso de selección de ver quien es quien para hacer una nueva reorganización de las cárceles, redistribución de los presos.

 

 

¿La banda de los Chingas está liquidada?

No sé si están liquidados. El tema es que se van hacia otro lado porque perdieron territorio. Yo creo que se van a desparramar un poco. Quizás dejen de ser Chingas y sean otra cosa. Pero nosotros tenemos que tener en cuenta que el punto de partida de lo que estamos haciendo y que al debilitar una banda, estamos fortaleciendo otras. 

En algunos países utilizaron esa estrategia a propósito.

Sí, pero nosotros no. Nosotros esto lo estamos midiendo muy de cerca.

La otra banda de Casavalle, los Camalas parecen estar menos golpeados...

Sí porque ahora la Policía está actuando contra los Chingas pero creo que no podemos descuidar ningún barrio ni ninguna organización que esté operando. Sería un error que dejemos engordar alguna organización.

 

 

¿Usted piensa que la gente en los barrios más integrados tiene idea de los grados de violencia que viven los vecinos de algunas zonas de la periferia?

Muchos no tienen idea. Por varios motivos, porque hay una especie de reacción natural en todos de querer ignorar aquellas cosas que son jodidas. Mismo pasa con la vida particular, uno trata de olvidar… pero después yo creo que si la gente tomara conciencia de que sería bueno como inversión de futuro tratar de eliminar esas inequidades y pensar en un Uruguay diferente. Si nosotros seguimos reproduciendo lo que tenemos, aunque lo alivianemos, aunque mejoremos las condiciones de trabajo, urbanas, si no hay una política integral que tienda a eliminar los valores que se aglutinan en el entorno estamos reduciendo lo mismo. Como me decía a veces un policía en Brasil hablando de la inserción educativa de algunos gurises en la favela: ahora tenemos delincuentes más cultos. Entonces yo creo que son aspectos que la sociedad tiene que hacer una inversión ahí, no es un gasto el de romper la inequidad porque mientras haya inequidad va a haber violencia y va a haber delincuencia.

¿Con qué se quedaría conforme el día que se vaya de acá y deje el ministerio?

Yo si me fuera hoy me voy conforme. Porque todo lo que haya para encarar de aquí en adelante no se podría hacer si no hubiéremos hecho lo que hicimos para atrás. Si compara la Policía de hoy con la del año 2000, 2005 o 2010, tenemos una Policía totalmente diferente. Hoy hay una Policía que esta más integrada, que pide más intervención social, que conoce sus limitaciones, que es mucho más respetuosa de los derechos humanos, mucho más profesional. Entonces yo lo que creo es que en eso como en otras cosas no se debería volver para atrás.

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