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La comisión de Salud de la Cámara de Diputados se apresta a aprobar un proyecto de ley para fomentar las donaciones de alimentos, aprobado a fines del año pasado en el Senado. El texto impulsado a comienzos de la legislatura por la senadora nacionalista Carmen Asiaín busca que las empresas que provean de estos insumos para "consumo humano" tengan incentivos tributarios, tales como fijar en 0% la tasa del Impuesto Específico Interno (Imesi) y el descuento del IVA para los alimentos en cuestión. 

La titular del Banco de Alimentos, Dolores Corro de Battro, compareció días atrás ante los diputados para pedirles "por favor, que voten la ley, que salga cuanto antes". "Necesitamos que nos ayuden aprobando esta ley para incentivar la donación de alimentos", dijo la responsable de la fundación, que atiende a alrededor de 47 mil personas distribuidas en una red de 190 organizaciones sociales, desde hogares de ancianos hasta liceos, centros juveniles, cárceles y clubes de niños. 

Corro de Battro afirmó que deben crear "la gimnasia de donar", en tanto para las empresas "hoy en día es más fácil destruir y casi más barato también, porque apretan un botón". "No puede ser que se siga destruyendo alimento y siga habiendo gente que de noche no sepa si va a comer o no", insistió. El Banco de Alimentos es una organización sin fines de lucro que se dedica a atender las necesidades alimenticias de las personas más vulnerables. 

La referente del Banco de Alimentos declaró que "los incentivos en una empresa pesan, porque hoy a veces es más barato destruir que donar y, entonces, tenés que justificar dentro de la empresa". "Está muy bueno lo de la responsabilidad social empresarial y todo eso, pero cuando viene el jefe y pregunta '¿qué son estos números?', toda la empresa tiene que estar alineada, y eso no siempre pasa".

Corro de Battro repasó que en legislaciones de otros países "el incentivo es grande, de hasta 150%, pero acá es de los más bajos que hay en la vuelta". Desde el Banco de Alimentos advirtieron no obstante que una vez aprobado el proyecto "la reacción de las empresas no será inmediata porque tendrán que adaptarse al proceso". 

La fundación sostuvo que en 2022 logró recuperar más de 500 mil kilos de alimentos, lo que supuso un repunte desde la baja registrada en 2021. "El año pasado a la Fundación, que estaba basada en voluntariado nomás, se le está dando una estructura más rentada, para que perdure en el tiempo, para que no se caiga de por sí", informó. 

Los números esgrimidos por el Poder Ejecutivo al trasladar el proyecto al Legislativo establecen que en Uruguay se pierden por año el 10% de los alimentos disponibles para el consumo humano, lo que implica en el entorno de un millón de toneladas anuales. El 60% de las pérdidas y desperdicios se da en los primeros eslabones de la cadena, como en la producción primaria o en las cosechas.

Camilo dos Santos Archivo, alimentos adquiridos por la asociación civil Uruguay Adelante

"Cuando arrancamos hace diez años, la mayoría de empresas que donaban eran multinacionales, que ya donaban en otras partes del mundo. De a poco fuimos convenciendo a más empresas locales. Todas empiezan probando y de a poco se van dando cuenta de que cuanto más aceitado esté el proceso, no se dan cuenta que están donando. A eso es a lo que queremos llegar, porque como todos los artículos tienen un vencimiento próximo, todo tiene que ser muy rápido", justificó el Banco de Alimentos. 

La titular de la fundación explicó que en un inicio tendían a ofrecerse galletitas, snacks, algunos yogures y bebidas, pero a medida que "la sociedad evolucionó y también las organizaciones sociales", algunos de esos productos no pueden ofrecerse a ciertas instituciones. A modo de ejemplo, citó, los CAIF no reciben esa clase de insumos. 

"La mayoría de los clubes de niños y de centros juveniles entregan "meriendas reforzadas", como le dicen. ¿Por qué? Porque saben que muchos de ellos de noche no van a comer en su casa, pero darles un alimento un poco más fuerte tiene un costo muy alto para las organizaciones. Por eso, queremos ayudarlas para que bajen esos costos", desarrolló. 

Estudian cambios

Los diputados de la comisión manifestaron su respaldo al proyecto en cuestión, aunque se comprometieron a mejorar la redacción, en especial a raíz de las sugerencias de Ana Giménez, investigadora del área de sensometría y ciencias del consumidor de la Facultad de Química. 

La docente aseguró que en los países en que se han prestado incentivos tributarios "se ha demostrado que tiene un impacto positivo en el volumen de alimentos que donan". 

"Si bien estos incentivos tributarios benefician a varios actores de la cadena agroalimentaria, no estarían contemplando a los productores frutihortícolas. Entonces, poder ofrecer algún tipo de incentivo tributario a este sector tendría también un impacto muy positivo", recomendó. 

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