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En lo que va de los últimos años, los sindicatos de la educación han encontrado motivos de sobra para paralizar sus actividades. Sin embargo, los resultados obtenidos no siempre fueron los aspirados.

En 2011 el motivo fue el mentado programa Promejora, conflicto que terminó con la destitución de las autoridades del Consejo de Educación Secundaria (CES), pero que no logró frenar la aplicación del plan que hasta hoy sigue vigente. En 2012 los problemas de infraestructura que enfrentaban los centros educativos fue el caballito de batalla de los gremios. Aquel año los paros y las ocupaciones estuvieron al orden del día, pero finalmente lograron que el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) configurara un plan de obras que mejoró la situación de varios liceos, escuelas y centros de UTU. Más allá de eso, aún persisten reclamos al respecto.

En 2013 lo fue el presupuesto de 2014, último del gobierno de José Mujica en el que se podían incluir modificaciones y aumentos. Ese año los sindicatos de la educación llevaron a cabo una huelga que hizo perder a los liceales de Montevideo 20 días de clase y a los escolares capitalinos, 15. En el interior el promedio de días de clases perdidos fueron cuatro. En aquel momento los docentes reclamaban, entre otras cosas, un salario mínimo de $ 23.500, cosa que no lograron. Al día de hoy un docente que recién ingresa al sistema de enseñanza percibe un sueldo de $ 17.000 aproximadamente por 20 horas semanales.

En 2014 los paros tuvieron que ver con mejoras edilicias de los centros, problemas de seguridad, agresiones a maestros y hasta con el apoyo a una docente procesada por la asonada a la Suprema Corte de Justicia, cuando se efectuaba el traslado de la jueza Mariana Mota. El 2015 ya figuraba entonces como un año complicado y así lo adelantaron varias veces los sindicatos docentes. El presupuesto quinquenal sería motivo de paros, ocupaciones, movilizaciones y de ser necesario de una huelga. A esto se sumó, casi de improviso, la defensa de la autonomía de la ANEP por parte del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el rechazo al Acuerdo Global de Servicios (Tisa).

El 2015 ya figuraba entonces como un año complicado y así lo adelantaron varias veces los sindicatos docentes. El presupuesto quinquenal sería motivo de paros, ocupaciones, movilizaciones y, de ser necesario, de una huelga. A ese escenario se sumó, casi de improviso, la defensa de la autonomía de la ANEP frente al Ministerio Educación y Cultura (MEC) y el rechazo al Acuerdo Global de Servicios (TISA) de cuya discusión Uruguay participa.

La lucha actual

Las amenazas del presidente Tabaré Vázquez de decretar la esencialidad en la educación para garantizar 200 días de clases al año no parecen haber hecho ningún efecto. Desde que comenzó el año los sindicatos docentes no han dado tregua. Así es que en el marco de la discusión por el presupuesto quinquenal, hoy, un día antes del comienzo de las vacaciones de invierno, se lleva a cabo (junto a los funcionarios públicos y los de la salud) el tercer paro nacional de 24 horas en la educación en el último mes. El primero fue el 27 de mayo y el segundo el 11 de junio, día en el que también paró la educación privada. En el de hoy, los privados adhieren pero no paran.

"Si los sindicatos pensaran que con los paros no se obtienen resultados, no los llevarían a cabo", Raquel Bruschera.

Esta medida afectará hoy a 730.159 alumnos preescolares, escolares, liceales y estudiantes de nivel terciario, sin contar con los alumnos de la Universidad, que se ven afectados por el paro parcial de los funcionarios.

Los dirigentes de los gremios docentes reconocen que las medidas todavía no han dado los frutos esperados. "Nosotros pensábamos que las autoridades iban a reaccionar de otra manera, pero no lo hicieron", dijo a El Observador el dirigente de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), Mario Bango. "Nosotros lo que queremos es un diálogo franco con las autoridades (para discutir el presupuesto), cosa que todavía no ha sucedido. Si seguimos así, vamos a ir a la huelga", aseguró.

En el mismo sentido se expresó la dirigente de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu), Raquel Bruschera. "Queremos que se abran instancias de negociación con los consejos desconcentrados (Primaria, Secundaria, UTU, Formación en Educación), el Codicen y el Ministerio de Economía. Además, queremos que se instalen los consejos de salarios", subrayó.

Bruschera explicó el paro "es una medida de fuerza de los trabajadores, que se lleva a cabo para que la otra parte reaccione". Sin embargo, señaló que nunca la medición de los resultados se puede hacer de forma directa. "A veces se puede obtener algo, a veces, nada y a veces, todo. Depende de cuánto esté dispuesto a negociar el otro", manifestó.

"Nosotros pensábamos que las autoridades iban a reaccionar de otra manera, pero no lo hicieron", Mario Bango.

Más allá de esto, aseguró que si "los sindicatos pensaran que con los paros no se obtienen resultados, no los llevarían a cabo". Al respecto, Bango destacó que si bien en la huelga de 2013 no lograron los reclamos que exigían, sí pudieron dar cuenta de la "posibilidad de movilización que tenía Fenapes". Según indicó, en aquella oportunidad se realizaron más de 150 ocupaciones y movilizaciones. "Sabíamos que desde el punto de vista presupuestal no íbamos a conseguir mucho, pero gracia a esas movilizaciones logramos instalar comisiones bipartitas de elección de horas en todos los departamentos", puntualizó. El dirigente manifestó que las movilizaciones en pro de mejoras edilicias en los liceos sí han dado resultado. Como ejemplo puso el caso de liceo de Playa Pascual. "Hoy tenemos un liceo nuevo gracias a todos los paros que hicimos".

Además de los sindicatos de la educación, hoy para 24 horas la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), los funcionarios públicos de salud y los trabajadores del INAU.

Paros preventivos

En tanto, las autoridades han manifestado su disconformidad con las medidas. La ministra de Educación, María Julia Muñoz calificó a los últimos paros como "preventivos" porque "todavía no hay ninguna negociación". La directora general de Secundaria, Celsa Puente manifestó ayer que por ahora no consideran necesario reponer las horas de clase perdidas, pero si las medidas aumentan, lo evaluarán.

El 2015 ya figuraba entonces como un año complicado y así lo adelantaron varias veces los sindicatos docentes. El presupuesto quinquenal sería motivo de paros, ocupaciones, movilizaciones y, de ser necesario, de una huelga. A ese escenario se sumó, casi de improviso, la defensa de la autonomía de la ANEP frente al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el rechazo al Acuerdo Global de Servicios (TISA) de cuya discusión Uruguay participa.

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