David T. Hines, de 29 años, se pasó de listo, pero fue arrestado y acusado de fraude bancario.
David T. Hines, de 29 años, se pasó de listo, pero fue arrestado y acusado de fraude bancario.
La Fiscalía del Distrito Sur de Florida, en Estados Unidos, informó que este hombre solicitó préstamos blandos de un programa federal destinado a apoyar a los afectados por la emergencia sanitaria derivada de la pandemia de coronavirus, según reseña La Nación de Buenos Aires.
Hines recibió millones de dólares y los usó, entre otras cosas, para comprarse un auto Lamborghini Huracan 2020, valorado en 318.000 dólares. El auto lo registró a su nombre y al de una de sus compañías, de acuerdo a la Fiscalía.
El juez John J. O´Sullivan acusó a Hines el martes 28 de julio de hacer declaraciones falsas a una institución financiera y obtener ganancias ilegales por medio de transacciones bancarias.
Hines, utilizando varias compañías, pidió cerca de US$ 13,5 millones de préstamos PPP, un programa de protección de nóminas que el gobierno estadounidense concibió para ayudar a las empresas afectadas por el coronavirus. Con los fondos del programa, los empleadores pueden garantizar los salarios de su personal a lo largo de la emergencia sanitaria.
La investigación de la Fiscalía indica que Hines recibió los fondos pero no hizo los pagos de nómina a los que estaba obligado y en cambio se dedicó "a hacer compras en tiendas de lujos y complejos turísticos de Miami Beach".
Las pesquisas de la Fiscalía conducen a sospechar que Hines pudiera haber mentido sobre la cantidad de empleados en sus empresas, y de esa manera aumentar la cantidad de recursos que necesitaba en el préstamo.
El reporte de La Nación explica que los créditos federales PPP pueden ser perdonados si las empresas efectivamente los dedican a volver a contratar a sus trabajadores con los mismos salarios de que disfrutaban antes de la pandemia.
Florida es el nuevo epicentro de la pandemia en Estados Unidos. El miércoles registró su más alta cifra de decesos con 216 para llegar a un total de 6.333. Este estado del sur de Estados Unidos, que depende del turismo para sobrevivir, se apresuró a atraer visitantes entre mayo y junio cuando parecía que tenía bajo control el virus y pretendía reflotar su economía.