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La actividad agrícola está seriamente afectada por las lluvias de las últimas semanas, las que generaron un atraso importante en las labores.

En los cultivos de invierno, el exceso hídrico ha establecido perjuicios mucho más notorios en el área sembrada con cebada que en la que se sembró con trigo.

El potencial de rendimiento en la cebada está muy comprometido y será bastante menor al que se puede lograr en condiciones normales. En el trigo, que tiene otra resistencia a la adversidad, el potencial igualmente está afectado, aunque no a ese extremo.

Roberto Verdera, gerente técnico comercial de Calmer, precisó a El Observador que se aprecian problemas sanitarios, básicamente la aparición de hongos. No obstante eso se puede amortiguar con las aplicaciones correspondientes, pero se precisa que no llueva durante algunos días y se den las condiciones mínimas adecuadas para el ingreso de la maquinaria a las chacras.

Desde la noche del domingo a la mañana de este lunes llovieron 30 mm en la zona núcleo del área agrícola, pero las lluvias ocurrieron en todas las zonas con chacras. Además, ha llovido todas las semanas desde fines de agosto y las ocasiones con días aptos para trabajar son muy cortas, en algunos casos de apenas algunas horas, lo que permite avances en poca superficie.

En relación a los cultivos de verano, el atraso es muy importante considerando los planes de siembra de maíz de primera, añadió el profesional, al punto tal que quienes decidan seguir adelante con esa tarea concluirán la instalación de los maíces en fechas tardías en relación a lo óptimo.

En un escenario de costos elevados, con precios por los granos distantes de los máximos que hubo, los agricultores necesitan rendimientos elevados para alcanzar márgenes de rentabilidad, lo que está en duda en la cebada y el trigo teniendo en cuenta la incidencia de las lluvias.
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