Productor que aplicó medidas correctas tuvo buenos resultados pese a la sequía
El caso fue comentado por el técnico Carlos Molina, del Instituto Plan Agropecuario.
Hay formas muy diversas de enfrentar las dificultades que pueden afectar a una empresa agropecuaria, como lo demostró un productor ganadero de la zona más afectada por la sequía, que alcanzó buenos resultados en su explotación pese a la adversidad climática y de precios.
El caso fue comentado por Carlos Molina luego de presentar el martes pasado los resultados de las empresas monitoreadas por el Instituto Plan Agropecuario (IPA) en el Ejercicio 2014/2015.
Se trata de un predio con una carga ajustada, que toma decisiones muy oportunas, tiene un fuerte control de los costos y lo que hace es minimizar los sufrimientos. Molina fue bien grafico. "Sufre, pero sufre menos que los demás. Fue tocado por la seca, pero no fue hundido", comentó.
Es un productor de la zona de sierras del departamento de Cerro Largo que explota 310 hectáreas, que no es favorecido por la escala, tampoco por los suelos, trabaja él, un familiar a medio tiempo y un zafral para trabajos puntuales, explicó Molina.
Tiene 56 hectáreas de mejoramientos y es criador. Cuenta con una dotación total de 0.74, un 0.55 de vacas entoradas por hectárea. Produce 116 kilos de carne por hectárea y unos 155 kilos por vaca entorada.
Hizo un ajuste a la baja en su dotación, porque vio que la cosa venía complicada y sacó vacas de invernada a capitalizar temprano a otro predio. También suplementó este año más temprano sus recrías, en un manejo que en general le permitió ajustar la carga.
Según Molina, el productor aplicó la
tecnología que da resultados: usó tablilla, clasificó el ganado por condición corporal, revisó toros, hizo diagnóstico de gestación temprano y de actividad ovárica en enero; suplementó sus recrías en invierno y este año además hizo más ajuste de carga.
Además, sacó a capitalizar sus vacas y comenzó a suplementar más temprano sus recría, lo que le permitió mantener bastante bien, los kilos producidos, bajando de 123 kilos a 116 kilos por hectárea. Es una caída del 6% pero no es un derrumbe, dijo Molina.
El predio sigue manteniendo los 150 kilos de terneros por vientre entorado, vendiendo esta categoría en forma temprana en febrero. Antes de que la seca impactara fuerte en Cerro Largo ya había vendido sus terneros con 170 kilos. La marcación es 93%.
Aprendizaje
"Es posible que el predio que se puso de ejemplo de buen resultado tenga dificultades el año que viene, pero el productor dice que aprendió", dijo Carlos Molina. "Cuando vio que se complicaba sacó las vacas y vendió los terneros. Su ingreso neto bajó, pero después de pagar sus cuentas –incluso la mano de obra familiar– logró US$ 75 por ha. Su ingreso total libre fue de US$ 22 mil".