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Qué tan seguro es ahora volar en avión

Viajar se ha vuelto una experiencia tortuosa por la tensión y el tiempo que lleva la instancia previa al abordaje

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14 de agosto de 2018 a las 04:45

Antes de los hechos ocurridos el 11 de setiembre de 2001, cuando aviones comerciales de American y United Airlines fueron transformados en armas de destrucción masiva, viajar era más placentero y no había que llegar varias horas antes al aeropuerto para pasar un estricto control a cargo de guardias cuya labor los obliga a sospechar de todos, los cuales utilizan un sofisticado escáner capaz de detectar si el pasajero lleva algún objeto sospechoso que encima del avión pueda utilizarse como arma para reducir a pilotos y sobrecargos.

Viajar es hoy algo semejante a una experiencia tortuosa, precisamente por la tensión y el tiempo que lleva la instancia previa al abordaje, que puede llevar no menos de una hora, debido a lo estricto y minucioso del procedimiento. Este ha llevado a suponer que ahora volar en un avión comercial es más seguro que en la época previa al 9/11; la realidad, por el momento, demuestra que la suposición es acertada, pues tras lo ocurrido ese martes de septiembre de 2001 la seguridad aeroportuaria ha minimizado los riesgos de secuestros de un avión.

Sin embargo, el viernes pasado ocurrió algo en el Seattle–Tacoma International Airport, el noveno aeropuerto más transitado de Estados Unidos y 31º en el mundo, que ha generado alarma, pues demostró que no es tan difícil robarse un avión y convertirlo en arma potencialmente peligrosa. Un empleado de pista de la aerolínea Horizon llevó a la práctica el deseo que tenía: antes de morir quería manejar un avión, aunque no supiera cómo controlarlo ni aterrizarlo.

El protagonista del suceso, de 29 años de edad y sin licencia para pilotar aviones, terminó pulverizado luego que el turbohélice Bombardier Q400, con capacidad para 75 pasajeros, se estrellara al no poder controlarlo, habiendo demostrado con su intrépido acto que hay fallas graves en el sistema de seguridad y en la forma de verificar los antecedentes de quienes trabajan en los aeropuertos. En los tres años y medio que trabajó para la empresa, nadie nunca notó nada fuera de lo normal, y según los primeros comentarios de sus compañeros era un empleado del que nadie hubiera imaginado un comportamiento como el que acabó con su vida.

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