Tras la resonancia magnética a la que se este domingo, los servicios médicos del club diagnosticaron que Raúl padece una rotura del menisco externo, rotura parcial del ligamento cruzado anterior y desgarro de la cápsula postero-externa de la rodilla izquierda.
Raúl se lesionó en el clásico contra el Barcelona cuando intentó disparar desde fuera del área con la pierna izquierda. Tras botarle mal el balón en el último instante, dio una patada al aire y la rodilla izquierda sufrió un fuerte giro cuando las pierna tocó descompensada el suelo.
De hecho, en la temporada 1997/98 disputó prácticamente todos los encuentros con problemas debido a una pubalgia, lo que no le impidió ganar su primera Liga de Campeones de Europa y la séptima del Real Madrid.
El jugador ingresó en una clínica madrileña después de presentar fiebre durante el entrenamiento de ese día con el equipo, un 23 de abril de 2003.
Además de ese partido y de dos de Liga contra el Sevilla y el Mallorca, Raúl se perdió el encuentro de ida de las semifinales de la Liga de Campeones de aquella temporada contra el Juventus, disputada el 6 de mayo.
Pero sin duda la peor lesión, no en cuanto a tiempo o gravedad, sino por el partido que se perdió, la tuvo en el Mundial de Corea y Japón en 2002.
Al margen de esto, pequeños problemas lumbares, contracturas y algún esguince de tobillo han salpicado la trayectoria del capitán madridista, aunque nunca le dejaron fuera de los terrenos de juego más de tres semanas.
(EFE)