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El presidente galo François Hollande alertó ayer contra "el veneno de la sospecha" que pueda degenerar en actos de odio contra determinadas comunidades. Desde los atentados del viernes, tanto musulmanes como refugiados son más estigmatizados, elegidos como chivo expiatorio de los males que ocurren en Europa.

Los ataques de París ocurrieron en un año en que más de 800.000 refugiados llegaron por mar a Europa, en lo que constituye la crisis migratoria más grande desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En todo el continente surgieron movimientos de rechazo a la incorporación de los originarios de África y Medio Oriente en las sociedades del Primer Mundo, y tras los ataques esos grupos tienen un nuevo argumento para usar a su favor: los investigadores franceses indicaron que las huellas dactilares de uno de los atacantes coinciden con las de un hombre registrado el mes pasado en Grecia. Cerca de allí se encontró un pasaporte sirio.

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El agresor sería, pues, una persona que se fue de su país, atravesó el Mediterráneo, entró a Europa por Grecia y desde allí fue a inmolarse a Francia.

Hungría, que ya había cerrado sus fronteras a la llegada de refugiados, denunció que los terroristas "explotaron las migraciones masivas" mezclándose con las olas de refugiados. El Parlamento de ese país autorizó a que se lleven ante la Justicia las cuotas de repartición de migrantes fijadas por la Unión Europea.

El miedo llegó hasta Estados Unidos, donde gobernadores de al menos una veintena de estados indicaron que no acogerán refugiados sirios. Tal es así que el presidente Barack Obama hizo lo mismo que Hollande: aclarar que no se puede culpar a todos los que tienen un mismo país de origen.

"La gente que huye de Siria es la que más sufre el terrorismo, son ellos los más vulnerables. Es muy importante que no cerremos nuestros corazones a las víctimas de esta violencia (...) ni empecemos a asimilar el tema de los refugiados con el tema del terrorismo", declaró Obama.

Los rumores obligaron también al Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU (Acnur) a intervenir y solicitar que las naciones no depongan sus compromisos de aceptar a personas necesitadas de un país. Melissa Fleming, portavoz de Acnur, describió la "preocupación" que se vive en el organismo ante el posible rechazo de más refugiados.

"Los refugiados no tienen por qué convertirse en chivos expiatorios ni en víctimas secundarias de estos trágicos eventos", agregó la responsable de ONU.

Hollande, por lo pronto, dejó clara cuál es su postura. El país sigue dispuesto a acoger a los 30.000 refugiados que se comprometió a aceptar en dos años, siempre y cuando se hagan los controles de seguridad pertinentes.

"Nuestra cohesión social es la mejor respuesta y nuestra unión nacional es la expresión. Tenemos que ser implacables contra toda toda forma de odio. Ningún acto xenófobo, antisemita, antimusulmán debe ser tolerado", agregó.

Islamofobia

Hollande fue acertado al referirse también a los antimusulmanes, pues los seguidores del Islam son otra población marginada tras los sucesos. Se calcula que en Francia viven cinco millones de personas que profesan esta religión. El terrorismo propio del Estado Islámico intenta imponer una visión radicalizada del Islam, algo que la mayoría de los musulmanes rechaza.

Pero a muchos en la sociedad les cuesta hacer la diferencia entre mahometanos radicales y pacíficos, y así los segundos terminan siendo, otra vez, cabeza de turco.

El diario español El País indicó que desde los hechos del viernes hubo al menos cuatro ataques a sitios musulmanes en Francia. En Créteil, suburbio de París, una mezquita amaneció con pintadas en sus paredes, lo mismo que una sala de plegarias y una carnicería musulmana en Aquitania. En Normandía aparecieron pintadas que decían "muerte a los musulmanes".

"El fenómeno se vigorizará", advirtió Abdalá Zekri, secretario general del Consejo Francés del Culto Musulmán.

Un informe del Observatorio contra la Islamofobia revela que en los primeros nueve meses de 2015 hubo 330 ataques antimusulmanes en Francia. En el mismo período del año anterior fueron 110. En gran parte, funcionaron como disparadores los atentados de enero contra Charlie Hebdo y un supermercado Kosher, pues después de eso hubo 178 agresiones e insultos islamófobos en el mes, muy por encima de los 14 registros del año anterior.

Piden proteger al Islam

Una de las instituciones religiosas musulmanas más importantes, Al Azhar, pidió a los gobiernos occidentales que protejan a los musulmanes y eviten los ataques contra las mezquitas, además de respetar la santidad de estos lugares de culto.

La institución religiosa y centro de estudios con sede en la capital egipcia destacó en la nota que “algunos partidos y personalidades extremistas incitan contra los musulmanes y sus templos”.

Al Azhar advirtió de que esto va a “encender los odios y aumentar las tensiones” entre las comunidades religiosas y consideró que “favorece los intereses de las fuerzas oscuras”.

El gran jeque de Al Azhar, Ahmed al Tayeb, expresó su “indignación” y “fuerte condena” a los atentados de París. Calificó esos actos de “caóticos y absurdos, perpetrados en nombre de la religión”, y agregó que “el islam es inocente”.

Ataque antisemita

Tres hombres atacaron con cuchillos y gritaron consignas antisemitas a un profesor judío en Marsella, informó la policía. Los agresores se identificaron con el Estado Islámico y se fugaron cuando se acercó la policía, que anoche todavía los buscaba. El profesor portaba una kipá y salía de un centro comunitario donde hay una escuela y una sinagoga.
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