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Ruben Rada: oro negro

Cuenta con una rica carrera, y algunos de sus ribetes se han perdido, sea por el tiempo o la falta de material editado; este es un repaso y homenaje a uno de los artistas más importantes del país

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23 de agosto de 2015 a las 05:00

Rubén Rada es uno de los artistas más conocidos y queridos del Río de la Plata. Pero nuestra familiaridad con él, su presencia en la vida de los uruguayos casi desde siempre, quizás no nos permita ver la importancia y trascendencia de una obra musical inmensa e increíblemente original.

Rada es uno de los mejores cantantes de Sudamérica, un showman genial y el estandarte del candombe, además de ser el autor de varias canciones que son parte de la banda sonora de nuestro país. Pero también es el artista que junto a Eduardo Mateo creó en la década de 1960 una nueva manera de ver la música pop desde este lado del mundo con El Kinto. También quien desarrolló con Totem un rock uruguayo con raíces negras en los primeros años de 1970 y el que en la segunda mitad de esa década, junto a Opa, inventó desde Estados Unidos un lenguaje musical jazzero y cosmopolita que es a la vez totalmente uruguayo. En la década de 1980, desde Argentina, cambió la cara a la música rioplatense, poniéndole candombe, jazz y rock al final de las dictaduras argentina y uruguaya.

Las manzanas


Rubén Rada editó su primer disco solista en 1969 gracias al impulso del enorme éxito de su canción Las Manzanas. Ya en aquel tiempo, pese a su juventud, tenía una carrera enorme como músico. Se había iniciado cantando en la orquesta de Pedro Ferreira, había sido vocalista del grupo de dixieland y jazz Hot Blowers e integrante de la Comparsa Morenada y la murga La nueva Milonga.

Y, aunque la mayor parte del público uruguayo no se había enterado, Rada había sido también parte fundamental del movimiento musical underground montevideano, al crear el grupo El Kinto, junto a Eduardo Mateo alrededor de 1966.

Rada ha dicho más de una vez que su etapa junto a Eduardo Mateo fue la más creativa y productiva de su carrera. Según ha contado compusieron juntos cientos de temas que nunca fueron registrados. Uno de ellos es Bien de bien ("Allá en el convento me siento bien..."), que se transformaría en un himno popular, una de esas canciones que todos cantan sin saber quien es el autor.

Con El Kinto, Rada y Mateo exploraron una nueva manera de hacer música en Uruguay. Al influjo de la revolución cultural de la década de 1960, mezclaron a los Beatles con el candombe y la bossa nova y juntaron psicodelia y canción melódica europea de una forma única. No lograron grabar ningún disco de estudio y su música casi no se difundió. Pero el posterior éxito de Las manzanas y el debut solista de Rada está directamente vinculado con esa etapa.

Según cuenta la leyenda, Rada compuso Las manzanas en la misma tarde que la estrenó, en una de las Musicaciones –un evento artístico multidisciplinario creado por Horacio Buscaglia y El Kinto en el Teatro El Galpón. La canción fue un éxito inmediato entre el público "del ambiente" y no tardó mucho tiempo en convertirse en un hit nacional.

Las manzanas hizo que la gente comenzara a hablar de la novedad del candombe-beat, un género musical que mezclaba la música pop (o beat en aquel entonces) con el ritmo afrouruguayo, algo que el Kinto venía haciendo desde 1967. Ese primer disco también mostró que Rada era uno de los mejores cantantes que había dado Uruguay.

Rock y jazz en los 70


La naciente escena del rock uruguayo estaba cambiando aceleradamente al finalizar la década de 1960 y comenzar la del 1970. Estos cambios tuvieron muchos rasgos propios en Uruguay pero fueron parte, por un lado, de la búsqueda de identidad cultural que se dio en todos los países latinoamericanos al influjo de los cambios políticos y sociales, y por otro de una adaptación de los planteamientos contraculturales juveniles provenientes del Primer Mundo.

Es usual que siempre se acepte algo en un país chico y dependiente como Uruguay si ya está aprobado afuera. La popularidad del candombe-beat quizás esté más relacionada con la llegada de la música del mexicano-estadounidense Carlos Santana (que se conoció aquí a través de la película sobre el festival de Woodstock) que a la influencia pionera de El Kinto. La combinación de la rítmica de los tambores afro uruguayos con la música pop, podía parecer muy similar a las mezclas latinas del guitarrista chicano y a experimentos similares de la época de bandas como los Rolling Stones.

Así que cuando Rada comenzó a pensar junto al guitarrista Eduardo Useta en armar una nueva banda alrededor de 1970, que siguiera en parte el legado de El Kinto, juntando la energía del candombe con la del rock, todo parecía estar alineado para que el proyecto fuera un éxito.

Y lo fue. Totem se convirtió rápidamente en uno de los grupos más exitosos de la música uruguaya y en una revolución artística. Aunque la música de Totem tenía una gran influencia de Santana –y eso puede explicar en parte su éxito–, también desarrolló una cantidad de ideas propias que tendrían un legado enorme en la música uruguaya posterior.

En los dos discos que grabó con Rada en 1971 y 1972 Totem dejó un sonido inconfundible y canciones maravillosas como Dedos, Biafra, De este cielo santo, No me molestes, Heloísa, Orejas o Negro, entre otras.

Rubén Rada abandonaría Totem en 1973, que ese mismo año lanzaría su último disco titulado Corrupción,sin él. Radicado en Argentina, grabó en 1974 junto al saxofonista uruguayo Héctor Bingert y una banda compuesta por músicos argentinos y suecos una serie de temas que esperaba se convirtieran en un disco.

El álbum que Rada grabó con el conjunto llamado S.O.S. (Sonido Originario del Sur) nunca se editaría en Argentina y la edición uruguaya llegó recién en 1976, con un tema autocensurado por el sello. Eran tiempos de dictadura y aunque el disco tenía varias alusiones a la libertad y la liberación, el tema América unida serás, era quizás demasiado explícito en su enfrentamiento a la situación predominante en la época.

El disco es una belleza y un eslabón perdido, no solo en la carrera de Rada, sino en la de la música latinoamericana.

Gran parte de las ideas que Rada desarrolló junto a Bingert en ese disco –la fusión de ritmos y sonidos uruguayos y latinoamericanos con el jazz , el soul y el rock– se continuarían desde Estados Unidos en uno de los proyectos más trascendentes de la música uruguaya de fines de los 1970.

El trío Opa, formado por los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso y el bajista Ringo Thielmann, estaba radicado en Nueva York desde inicios de la década. Habían sido parte de la banda del percusionista brasileño Airto Moreira (integrante del grupo de Miles Davis, de Weather Report y de Return to Forever de Chick Corea) y ya habían grabado un álbum como Opa (Goldenwings, en 1976), cuando Rada se les unió. Juntos grabarían el disco Magic Time en 1977, que muestra un momento superlativo en la carrera de Rada y de Hugo Fattoruso.

El tema emblemático del álbum y por el que Opa siempre será recordado es Montevideo, una belleza basada en el talento único de Rada como cantante y creador de melodías.



Opa tendría una carrera muy corta en Estados Unidos. A esos dos discos hay que sumar sus participaciones en álbumes de Airto. El talento de Rada puede escucharse en el disco I'm Fine, How Are You? de 1979 en el que participó como compositor y cantante con la compañía de músicos como Jaco Pastorius.

La vuelta al Río de la Plata


En la década de 1980, Rada se radicó en Argentina. Aunque su música no entraba del todo dentro de los parámetros del rock, fue asociado enseguida a la movida del rock argentino que estaba viviendo un momento de popularidad masiva, motivada por la ola nacionalista y antibritánica causada por la guerra de las Malvinas.

Rada seguía en un momento creativo excelente, desarrollando un estilo que resume su etapa con Opa y sus discos solistas anteriores con un sonido con mucha influencia del jazz rock, pero a la vez con un gran olfato popular. Rada hizo discos muy recomendables en esa etapa como En Familia (1982), Adar Nebur (1984) o La Yapla Mata (1985). Canciones como Blumana, Martuan, Ómnibus, Mandanga dance, Juana con Arturo o Candombe para Gardel son de esa época.



En los años de 1990 volvería a EEUU para grabar un par de discos junto a Hugo Fattoruso y un grupo internacional de músicos como el guitarrista estadounidense Hiram Bullok y el bajista sudafricano Bakithi Kumalo.

Los álbumes Montevideo y Montevideo II fueron editados en 1996 y 1998. En ellos repasaba en nuevas versiones temas de toda su carrera y presenta nuevos canciones. El disco dio un nuevo impulso a la carrera de Rada, tanto aquí como en el exterior.

En estos últimos años Rada ha seguido haciendo música, mezclando como solo él sabe hacerlo: con una gran sofisticación y comunicación popular directa. Sigue siendo además un cantante excepcional a sus 72 años.

Puede que en estas últimas dos décadas no estén sus mejores discos, pero uno siempre se encuentra con maravillas en todos sus álbumes. Allí están canciones como El mundo entero, Loco de amor, Muriendo de plena o Candombe y raza para demostrarlo.

"Hay Negrito para rato", dijo el propio Rada en conferencia de prensa hace unos días. En perfecto estado de salud, tras sortear con éxito una intervención quirúrgica que sorprendió a todos, el músico recibió tres discos de oro por sus discos Tango Milonga & Candombe, Amoroso pop y El álbum negro, y anunció un show especial para el 7 de octubre en el Auditorio del Sodre.

Seis discos en seis décadas


1960
Rada (1969)
El debut solista de Rada, quien ya había revolucionado la música uruguaya asociándose a Eduardo Mateo en El Kinto. Acá Rada da muestras de todas sus facetas y se despacha con su primer hit, el inmortal Las manzanas.

1970
Magic Time (1977)
Junto a Opa y desde Estados Unidos, uno de los grandes momentos de la música uruguaya. La dupla Rada-Hugo Fattoruso nunca funcionó mejor. Montevideo, Malísimo, Mind Projects, son temas que redefinieron lo que se entendía por uruguayo.

1980
En Familia (1982)
Uno de los mejores discos de su etapa argentina. Himnos como Blumana (tocá che negro Rada..") y canciones bellísimas como Martuan, Ómnibus y Lo bueno es lo malo, lo malo es lo bueno.

1990
Montevideo (1996)
Otra vez desde Estados Unidos y como siempre con grandes músicos acompañantes, Rada repasa su carrera y muestra nuevas canciones en formato internacional.

2000
Quien va a cantar (2000)
El álbum que lo volvió un éxito comercial en varias partes de Latinoamérica. Canciones como Cha cha muchacha sonaron hasta el cansancio. También Muriendo de plena, uno de sus grandes temas.

2010
Confidence (2011)
En muchos de sus discos Rada incluyó temas instrumentales: acá hace un disco completo en ese plan, junto a sus hijos y grandes músicos uruguayos. Grandes melodías, aunque no siempre estén cantadas.

Los discos están editados en CD, aunque algunos son difíciles de conseguir; todos están disponibles en formato digital para descarga o streaming en sitios como Spotify y Amazon.

Herencia


Los tres hijos de Ruben Rada se vienen destacando también en la música y los medios uruguayos.

Lucila. La mayor, a la que su papá dedicó la canción Lucila II incluida en el disco En Familia (1982) es cantante y conductora televisiva. En 2010 editó su disco Después de las mañanas.

Matías. Es guitarrista. Toca con su padre y con Illya Kuriaki and the Valderramas, y Martín Buscaglia, entre muchos otros. Su padre le compuso Matías, el nuevo embajador que está en el disco Siete vidas de 1987.

Julieta. Es cantante y compositora. Este año editó su segundo disco Corazón diamante. El anterior, Afrozen, es de 2012. Rada le hizo el tema Julieta, que se encuentra en el disco Montevideo II de 1998.

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