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El nombre de Silvina Batakis es uno de los más mencionados en el ambiente económico argentino por estas horas. Ha sido predesignada por Daniel Scioli para ocupar el cargo de ministro de Economía si se diera la eventualidad de una victoria electoral del oficialismo.

Scioli ha elegido esa estrategia de realizar anuncios de funcionarios que ocuparían cargos importantes en su gabinete, como parte de su estrategia para mostrarse como un presidente ya en funciones. Lo cierto es que las encuestas todavía atribuyen más probabilidades a un balotaje que a una victoria suya en la primera vuelta, pero al sciolismo le ha redituado esa política de comunicación.

Al menos, así consiguió marcar la agenda del final de la campaña, logrando que cada "nombramiento" constituyera un hecho político y atrajera la atención mediática.

De manera que el tema del cual se discute en el mercado por estas horas es qué tipo de políticas pueden esperarse con Batakis, que actualmente ocupa el ministerio de economía de la provincia de Buenos Aires. Y que, si bien no figuraba a priori en la nómina de los "economistas estrella" de la Argentina, tiene algunos logros importantes para exhibir, tales como haber puesto en caja las finanzas provinciales, incluyendo la consecución de crédito externo.

Batakis ha demostrado no tener mano blanda a la hora de realizar ajustes. En el momento en que la provincia sufría el ahogo financiero al que la sometía Cristina Fernández de Kirchner, impulsó una suba de impuestos en el área rural y un recorte en el gasto público, particularmente en el rubro de la asistencia social.

Para Scioli, no solo es una funcionaria leal en lo político, sino que le reconoce haberlo ayudado a salir del atolladero en un momento en el que la caja de la provincia no alcanzaba para pagar los aguinaldos de los empleados estatales.

Una primera señal sobre el rol que puede jugar Batakis se vio en la reciente reunión anual del Fondo Monetario Internacional: la funcionaria asistió a la asamblea como representante de Scioli. Y se entrevistó con jerarcas de los organismos multilaterales de crédito para dar un mensaje inequívoco: que con Scioli se terminaría el aislamiento financiero de la Argentina y el interminable litigio con los "fondos buitre".

En otras palabras, Batakis fue la persona elegida para transmitir ante los principales funcionarios de la comunidad crediticia internacional un mensaje "market friendly".

Chicanas desde el gremio

Las primeras reacciones tras el "nombramiento" de Batakis incluyeron algunas chicanas desde el gremio de los economistas, especialmente entre los que han sido más críticos de las políticas kirchneristas.

Uno de ellos fue Roberto Cachanosky que en su cuenta de Twitter afirmó que la actual ministra de Economía bonaerense vendría a ser "una especie de Remes Lenicov o Celestino Rodrigo", en alusión a la posibilidad de que la funcionaria tome la determinación de devaluar en el corto plazo.

Otro de los que chicaneó sobre el mismo tema fue el economista Dardo Gasparré, quien twiteó: "Batakis: 'Call me Rodrigo'", en alusión al exministro de Economía de María Estela Martínez de Perón, conocido por el fuerte ajuste que pasó a la Historia como el "Rodrigazo".

Otro de los que dijo presente en la red social del pajarito fue Juan Carlos De Pablo, quien ironizó: "Mejor que vuelva Boudou de ministro", una vez que el gobernador de Buenos Aires diera a conocer el nombre de quien llevará adelante los designios económicos del país.

El más crítico, no obstante, fue el extitular del Banco Central y aliado político de Sergio Massa, Aldo Pignanelli, quien remarcó que "es la persona de confianza de Scioli pero que no tiene demasiada experiencia en macroeconomía".

"Batakis confirma lo que es Scioli: la continuidad de un proceso que hoy conduce Kicillof. Batakis también se escribe con K, igual que Kicillof y los Kirchner", sostuvo.

Desde el sciolismo, naturalmente, niegan cualquier posibilidad de que Batakis haya sido seleccionada para llevar adelante un "trabajo sucio" y retirarse en el corto plazo. Más bien al contrario, mantienen firme el discurso de una política gradualista y sin brusquedades en el plano cambiario.

¿Un doble comando?

Desde ya, se descarta que Batakis pueda tener el perfil de los "superministros", con injerencia en vasta cantidad de temas y gran autonomía, un perfil cuyo ejemplo clásico es el de Domingo Cavallo en los años 90.

En parte, se descuenta esa posibilidad porque se sabe que Scioli es más bien partidario de los gabinetes con gran cantidad de ministerios, todos abocados a un área muy específica. Y en parte, también, porque hay certeza sobre que otra persona jugará un rol destacado en el diseño de la economía.

Se trata de Miguel Bein, un economista veterano, que ya fue funcionario en dos gobiernos y que es muy respetado en el mercado financiero.

Cuando Scioli percibió que había cierta desconfianza en el mercado respecto de la línea económica de un eventual gobierno suyo, se presentó en la televisión junto a Bein, y dijo que era su principal asesor. Fue un gesto interpretado como una señal "market friendly" y una especie de garantía de que no se continuarán con las criticadas políticas del kirchnerismo.

Y el mercado lo había interpretado de esa manera, al punto que los principales bancos de inversión empezaron a cambiar el tono escéptico de sus reportes sobre el futuro de la economía argentina. Hasta se había comenzado a hablar de un "efecto Bein" cuando se notó que en el mercado financiero los inversores volvían a posicionarse en bonos con vencimiento en 2017. De manera que, tras confirmarse la predesignación de Batakis, la pregunta inevitable que se plantea el mercado es cuál será el espacio que ocupará Bein. Y la sospecha generalizada es que, ya sea desde un cargo formal o como un asesor personal de Scioli, el veterano economista no sólo ocupará un rol influyente sino que será el verdadero ideólogo en una eventual gestión sciolista.

De hecho, el dato que trascendió es que Scioli le ofreció primero el cargo a Bein y este no aceptó, alegando problemas de salud y no tener edad para soportar la estresante agenda cotidiana de un ministro en funciones.

En definitiva, lo que se está interpretando en este momento es que Bein quedará como el ideólogo de la economía, el que diseñará el plan. Mientras que Batakis será quien ejecute en el día a día.

En este momento hay una fuerte especulación respecto de cómo se implementaría el "doble comando". Algunos datos que se han filtrado desde el equipo sciolista apuntan a que Bein sería una especie de asesor personal de un eventual Scioli presidente, al estilo de lo que ocurre en Estados Unidos. Pero hay quienes no descartan que ocupe un cargo de segunda línea, como un puesto en el directorio del Banco Central.
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