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Durante un año, 154 convencionales constituyentes elegidos por el 78% de los votantes elaboraron un proyecto de la nueva Constitución chilena que deberá plebiscitarse el 4 de setiembre. Hasta ahora, los sondeos indican que triunfará la opción "Rechazo", impulsada por los partidos de derecha pero donde confluye también el malestar social por la situación económica.

Si esa negativa se mantiene, el gobierno de Gabriel Boric convocará a un nuevo proceso constituyente, que incluirá la elección de nuevos convencionales, para que de allí surja el nuevo texto que reemplazará a la norma dictada en 1980 por Augusto Pinochet. Mientras tanto, esa será la constitución de rija.

El joven presidente chileno anunció el plan gubernamental en una entrevista con el programa matinal de la televisión local Chilevisión, el viernes último, informó AFP.

La propuesta de Boric cierra la puerta a la máxima aspiración de los partidos de derecha para que las reformas de la constitución de Pinochet sea realizada por una “comisión de expertos” o eventualmente por el Congreso autoinvestido de esa potestad.

La decisión sale al cruce de la consigna de los partidos opositores de “Rechazo para reformar” la vieja constitución dictatorial contra el lema de la coalición de izquierda en el gobierno que postula “Apruebo para reformar”.

La última encuesta de la empresa demoscópica privada Cadem, publicada a comienzos de la semana pasada, mantuvo la opción del Rechazo al frente con un 54% en alza, contra un 35% del Apruebo en baja, y 12% aun sin opinión.

El gobierno tiene prohibido fijar posición de cara al plebiscito del 4 de septiembre, que a diferencia de todas las elecciones anteriores será de voto obligatorio.

De todos modos, es claro que de triunfar el Rechazo sería una derrota del impulso político y social que llevó a Boric de encabezar protestas estudiantiles a la presidencia del país.

La elaboración de una nueva Carta Magna, que reemplace la que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), fue la salida institucional con la que Chile encauzó las fuertes protestas que estallaron a partir del 18 de octubre de 2019.

En 2020, el plebiscito para la redacción de la nueva Constitución ganó con más del 78% Un año después, se aprobó en un plebiscito, por un 78,6% de los votos, redactar una nueva Constitución por una Convención Constitucional elegida completamente por voto popular.

"De ganar la alternativa 'Rechazo' lo que va a pasar es que vamos a tener que prolongar este proceso por un año y medio más, en donde va a tener que discutirse todo de nuevo otra vez de cero", agregó el mandatario chileno.

“Se tiene que seguir en los términos que se acordaron en el plebiscito del 25 de octubre". Y por lo tanto "no se debería amononar la Constitución que está", ya que —según dijo— "hay un acuerdo transversal en que la que tenemos ahora no representa un acuerdo social en Chile".

El jefe de Estado explicó que dicha petición para un nuevo proceso se haría a través del Parlamento, pero que de hacerlo "es algo que generará mayor incertidumbre, pues estaríamos mucho más tiempo discutiendo esto".

 Frente a la propuesta de los partidos de derecha de reformar la constitución sin reemplazarla por otra, Boric recalcó que "por mucho tiempo no se pudo hacer reformas porque hubo un sector político que no quería".

También invitó a la gente a preguntarse "en qué escenario es más factible realizar modificaciones, porque hay cosas que mejorar respecto de este texto, sin lugar a dudas”.

"Ese es el camino que decidió tomar Chile cuando votó el 25 de octubre en un plebiscito por una nueva Constitución que sea redactada por un órgano 100 por ciento electo para ese fin", agregó.

El proceso constituyente acordado por las fuerzas establece que de rechazarse la nueva propuesta constitucional debería seguir vigente la Constitución de Pinochet hasta su reemplazo por otra constituyente.

“En la oposición se leyó como que el mandatario estableció que es probable que gane el Rechazo y por tanto está viendo cómo encarar ese escenario”, escribió en su nota editorial del sábado el diario  comunista El Siglo

“En tanto entre ex convencionales y sectores progresistas y de izquierda se insistió en que para el plebiscito hay dos opciones, Aprobar o Rechazar, y que las “terceras vías” u otras consideraciones no están sobre la mesa”.

 

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