Por Blasina y Asociados, especial para El Observador
Cuando comienzan las cosechas de soja, confirmando magros rendimientos, el mercado internacional de la oleaginosa vivió días de intensa volatilidad. Una semana atrás el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) generó un rebote en los futuros al proyectar un descenso en la intención de siembra de la soja en ese país para 2018, cuando el mercado esperaba un aumento de hasta un millón de hectáreas.
Al inicio de esta semana –entre lunes y martes– se dieron ajustes moderados, hasta que el miércoles el gobierno chino incluyó a la soja en la lista de productos estadounidenses a los que se aplicaría aranceles.
Este movimiento fue como respuesta a un anuncio de Washington de imponer aranceles a productos chinos para bajar el déficit comercial con ese país y compensar los efectos de robo de propiedad intelectual.
La primera reacción en Chicago fue de un fuerte ajuste negativo en los futuros de soja, que cayeron casi hasta el límite durante la operativa nocturna del miércoles, para luego cerrar con números rojos, pero lejos de los mínimos.
Presión sobre Trump
Hay que tener en cuenta que todavía no rigen los aranceles y que podría haber margen de negociación. En Estados Unidos habrá una clara presión desde los estados agrícolas sobre el presidente Donald Trump por el efecto negativo de las represalias chinas sobre el sector productivo.
No solamente está la soja incluida en la eventual aplicación de aranceles de China, también el maíz, el sorgo y el etanol junto además a las carnes vacunas y porcinas.
Las cifras muestran que China no puede abastecerse de soja solamente desde América del Surm a pesar de la producción récord en Brasilm que compensa en algo la menor cosecha argentina. Junto al descenso de la soja en Chicago se dio un fortalecimiento de los premios sobre la oleaginosa en Brasil y Argentina descontando un mayor nivel de demanda desde China.
Ya en las últimas semanas se había dado un fortalecimiento de las primas en Brasil y en la región en la medida que los compradores chinos estaban concentrado sus compras en la región. Un dato relevante es que con el encarecimiento de la soja brasileña otros mercados por fuera de China pueden redirigir su demanda a la oferta estadounidense.
La decisión de China se da días después que el USDA proyectara una caída de 1,2% en el área de soja estadounidense para 2018.
Esa estimación fue en contra de lo esperado por el mercado, teniendo en cuenta la relación favorable de precios de la soja frente a otros cultivos.
No es claro si esta tensión con China puede efectivamente confirmar un descenso en el área de siembra en Estados Unidos, cuando recién está comenzando la implantación de maíz.
En el mercado local hubo cierta cautela el miércoles con la caída en Chicago. Ya se estaban pagando precios a la par o algo por encima de los futuros de referencia en el mercado estadounidense. Es claro que las primas podrían seguir fortaleciéndose, siguiendo a la región en un contexto de muy limitada oferta interna.
Hay datos que confirman magros rendimientos de la soja, aunque todavía es prematuro bajar las proyecciones sobre la productividad a nivel nacional.
De a poco comenzarán a llegar los barcos para cargar soja y depende de la posición comprada (y recibida) de los exportadores su estrategia de precios.
El trigo, complicado
Mientras la soja y el maíz sintieron el efecto contrapuesto del mencionado informe del USDA y las medidas en China, los futuros de trigo fueron por otro andarivel, teniendo en cuenta las condiciones de los cultivos en ese país.
El lunes el USDA informó que al domingo 1° de abril el 32% de los cultivos de trigo de invierno presentaba una condición buena y excelente, contra el 51% de igual fecha del año pasado. Es la peor condición para el trigo de invierno a esta fecha desde el año 2002.