7 de marzo de 2013 19:53 hs

En las historias clínicas de los 17 pacientes identificados por los enfermeros procesados como sus víctimas, los especialistas de la Junta Médica no esperaban encontrar declaraciones como “inyecté morfina para matarlo” o confesiones del estilo. En realidad, lo que las historias clínicas pueden aportar para esclarecer un posible homicidio es mucho menos contundente y certero: es un mayor o menor grado de “compatibilidad” con las versiones de los hechos.

En el caso de las muertes sospechosas en el Hospital Maciel y la Asociación Española, lo que se buscó fue evidencia de agravamiento repentino e inexplicable en los pacientes. “Si hay una persona que viene mejorando y que súbitamente empeora, eso puede obedecer a un episodio natural. Pero en un contexto de sospecha, cualquier muerte brusca que saliera de la evolución podía ser un indicio. Eso no lo encontramos en ninguna de las historias”, dijo a El Observador Hugo Rodríguez Almada, catedrático de medicina legal y uno de los tres integrantes de la junta.

Si bien no puede hacer comentarios sobre los casos específicos a estudio porque la Justicia todavía no se expidió, Rodríguez explicó que “algunas historias clínicas permiten descartar acción criminal y en otras no se encontró la sugerencia de eso”. En estas últimas no se detectó “nada raro”. Sin embargo, el especialista aclaró que aun en pacientes cuya evolución natural y pronóstico esperable sería la muerte, los enfermeros podrían haber “empujado” el fallecimiento y eso no lo revela una historia clínica. “Una cosa no quita la otra”, advirtió. En tanto, hay tres pacientes que de acuerdo a la Junta Médica no pueden haber sido asesinados “por la situación en la que murieron”, con “varios médicos trabajando en ellos en ese momento”.

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De todas formas, Rodríguez relativizó el alcance de las pericias forenses: “Yo no digo si mataron o no. Digo que algunos aspectos de las declaraciones (de los enfermeros procesados o de los testigos) chocan con algunas evidencias. Eso es lo que encontramos y no es raro. En el mundo penal siempre hay contradicciones o cosas que no encajan, y acá hay cosas que no encajan”.

¿Inocentes?

Las conclusiones de la Junta Médica instalaron la sensación de que los enfermeros no cometieron homicidios. A eso se agrega que el abogado de Marcelo Pereira, uno de los enfermeros procesados, contó a El Observador que Pereira le ha dicho: “Yo no los maté ni tuve la intención de hacerlo”.

El abogado Humberto Teske aseguró que solicitará una nueva declaración de su defendido, que está en prisión luego de confesar que había suministrado medicación que no estaba indicada a cinco pacientes que fallecieron en la Unidad Cardiológica del Hospital Maciel.

Según Teske, “esa confesión no tiene validez”. Sus palabras cuando declaró a la Justicia fueron: “Podía ser que en un mes no hiciera nada y que en otro actuara dos o tres veces (...). Es para que ellos (los pacientes) y sus familiares dejen de sufrir (...) Si te digo 100 (pacientes que murieron intencionalmente por su accionar) te miento y si te digo uno te miento”.

Ante la falta de evidencias forenses que confirmen que las muertes fueron inducidas, la confesión de los dos enfermeros procesados, Pereira y sobre todo la de Ariel Acevedo (que es más contundente), es la prueba más sólida para justificar sus procesamientos. De todas formas, la jueza Dolores Sánchez tiene otras pruebas bajo estudio.

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