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Los asuntos pendientes entre las dos orillas

Exterior

Los tres gobiernos del Frente Amplio solicitaron a Argentina flexibilidad para avanzar en acuerdos bilaterales con otros países cuando el Mercosur no pueda hacerlo en conjunto. Ese punto sigue trancado. También pidió avanzar en la negociación con Europa que Argentina demora. Ayer el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa dijo que con la llegada del nuevo gobierno se abren nuevas perspectivas para lograr un acuerdo comercial más amplio.

Pastera

La instalación de Botnia (hoy UPM), su puesta en funcionamiento y la autorización del gobierno uruguayo a que aumente su producción, fue de los puntos de mayor fricción entre ambos países. Las diferencias perduran y aún hoy siguen sin publicarse los informes técnicos del grupo de científicos de ambos países que monitorean la calidad del agua del Río Uruguay. El nuevo ministro de Medio Ambiente argentino, el rabino Sergio Bergman, dijo que “se debe hacer énfasis en lo que se controla y en comunicarlo en vez de confrontar, porque la confrontación no es útil para nadie”.

Dragado

Uruguay y Argentina están dragando el canal Martín García pero los uruguayos necesitan profundizarlo y los argentinos trancas esa posibilidad. En 2012 hubo un intento de pagar una coima al entonces presidente de la delegación uruguaya en la Comisión Administradora del Río de la Plata, Francisco Bustillo. El expresidente de la CARP y exvicencanciller argentino, Roberto García Moritán, le habría ofrecido US$1 millón para favorecer a la empresa Ríovía en el dragado. En junio de ese año Argentina suspendió todas las actuaciones relativas al dragado.

Turismo

Argentina decidió aumentar los impuestos al uso de tarjetas de crédito en el exterior, lo que afectó la llegada de turistas argentinos a Uruguay. También dificultó el acceso a dólares en su país. El número de visitantes argentinos cayó y el gobierno uruguayo se las ingenió con distintas medidas y promociones para amortiguar el impacto. En cuanto al cepo cambiaro, el embajador en Argentina, Hector Lescano, dijo que “el cepo cambiario” es un tema importante sobre el cual todavía el nuevo gobierno de Mauricio Macri no ha dado señales claras acerca de cómo lo solucionará.

Puertos

Argentina decidió prohibir los transbordos en países con los que no tenga acuerdos de carga. Esa medida golpeó directamente al negocio portuario uruguayo, que vio caer la cantidad de contenedores que moviliza. Por otro lado, Argentina demora, desde hace años, permisos de construcción de obras que se harán en el puerto de Nueva Palmira (Uruguay).

Comercio

El modelo kirchnerista implicó medidas restrictivas que afectaron el comercio con los países, entre ellos Uruguay que por cercanía siempre fue uno de los mejores mercados. Argentina empezó a exigir autorizaciones anticipadas para recibir exportaciones, que se tradujeron en una caída de las ventas a ese país. Uruguay denunció que esas medidas van contra el Tratado del Mercosur.


Si fuera por el abrazo que le dio el presidente uruguayo Tabaré Vázquez a Mauricio Macri durante la ceremonia de asunción del nuevo presidente argentino, se podría asegurar que la relación entre ambos países será estrecha y cariñosa.

Porque ese jueves por la tarde en la cancillería y a la vista de todos, Vázquez fue especialmente efusivo: por varios segundos mantuvo al líder de Cambiemos apretado contra su cuerpo y luego le dio dos besos, uno por mejilla, a la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Pero, se sabe, la historia de la relación entre ambos países conoce de tantos vaivenes que a veces coincide con el lugar común de "hermanos rioplatentenses" y en otras parece que se tratara de enemigos. Enemigos íntimos, sí –son tan escasas las cosas que los separan –pero enemigos al fin. "Hombro a hombro o pecho a pecho, cuántas veces combatimos/ ¡cuántas veces nos corrieron, cuántas veces los corrimos!", recuerda la "Milonga para los Orientales" de Jorge Luis Borges.

Por estos días termina, junto con el gobierno de Cristina Kirchner, uno de los períodos de mayor confrontación entre los gobiernos uruguayo y argentino. No por nada al presidente Tabaré Vázquez se le llegó a ocurrir la idea –el mismo lo confesó- de pedirle ayuda a los Estados Unidos en caso de que el país vecino amagara con alguna acción bélica para impedir el funcionamiento de la polémica pastera sobre el Río Uruguay.
Por lo pronto, el nuevo ministro de Medio Ambiente argentino, Sergio Bergman, declaró a El País que ese asunto de Botnia seguramente se solucionará a través del diálogo.

Y el expresidente uruguayo Julio Sanguinetti dijo a El Observador que no va a haber que esperar casi nada para notar como repercuten de este lado los cambios de la orilla vecina. "Esa Argentina más alegre la vamos a notar este verano en Punta del Este. Se va a ver como el argentino contento gasta mucho más", dijo el exmandatario colorado medio en broma medio en serio.
Sanguinetti considera, que más allá de enfrentamientos históricos, con la derrota del kirchnerismo en Argentina ha sucedido un cambio cultural muy importante.

"Ya se siente el final de la Argentina enojada. La gente estaba harta de todo eso. Macri arranca con un muy buen gabinete de ministros que tendrá que hacer un enorme trabajo en un país envenenado por la inflación y por los precios distorsionados, entre otras cosas", afirmó el por dos veces presidente.

En cuanto a la futura relación entre los gobiernos del Río de la Plata, Sanguinetti es abiertamente optimista. "Habrá relaciones normales, discutiremos nuestros negocios sin enfrentamientos políticos de fondo, sin esos ingredientes pasionales que tanto nos dañaron. Vamos a salir de los cortes artificiales en las corrientes comerciales y la inversión argentina seguirá siendo importante. El cambio va a ocurrir", se entusiasma Sanguinetti.

En cambio, el presidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales (CARIFA) del Frente Amplio, José Bayardi, no es tan optimista.
"Desde el siglo XIX que las relaciones con Argentina no son cosa fácil. El que soslaye esos antecedentes está loco o no tiene idea de la historia", dijo Bayardi a El Observador.

Bayardi reconoció que "obviamente" en la ultima década " se sumaron una serie de dificultades determinadas por la "situacion interna en Argentina". Pero insistió acerca de que si bien a partir de "la parte declarativa" se generan ciertas expectativas para superar los conflictos del pasado, habrá que ver cuánta voluntad política existe y cuáles son los reales intereses de un lado y de otro. "Vamos a ver como construye gobernabilidad macri y como se posiciona regionalmente. La historia no es tan lineal", dijo Bayardi.

En tanto, el embajador uruguayo en Argentina, Héctor Lescano, declaró en el programa "Fuentes confiables" de radio Universal que en hay expectativas acerca de la normalización del comercio.
"No hay duda de que ha cambiado el humor y eso nos permite ser responsablemente optimistas", dijo Lescano. Por su lado, el canciller Rodolfo Nin Novoa ya conversó con su colega Susana Malcorra para empezar a solucionar los temas pendientes.

De distinta cuna, pero empresarios y dirigentes futboleros los dos, Vázquez y Macri intentarán acercar a estos dos pueblos que, siendo tan iguales, a veces eligen detenerse en lo que es solo un poco distinto.
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