El tiempo es un elemento continuo, sin principio ni fin, al que no le va ni le viene el calendario gregoriano. Lo bueno no se termina el 31 de diciembre ni lo malo se soluciona con la vuelta de hoja de un almanaque. Por tanto, cuando en pocos días llegue el 1° de enero de 2018, los partidos tendrán que seguir cargando la pesada mochila de problemas recolectados en este 2017 que se termina, un año para el olvido en la vida de las colectividades políticas más importantes del país.
Todos salpicados: los partidos políticos enfrentaron un año para el olvido
Blancos, colorados y frenteamplistas transitaron el 2017 acosados por denuncias de corrupción y líos internos