En Uruguay los puestos de trabajo más difíciles de cubrir son los de ingenieros porque no existen profesionales suficientes para ocupar todos los cargos que se precisan. Sin embargo, 46% de los estudiantes que realizan estudios terciarios eligen carreras vinculadas a las ciencias sociales y humanas, se advierte desde la consultora laboral Manpower.
En realidad no dispone de un análisis pormenorizado y discriminado por facultad que permita identificar cuánto es el gasto que se realiza por cada estudiante que cursa una carrera universitaria. Lo que sí conoce la institución, según se señala en el documento Fundamentación del Proyecto Presupuestal para el Desarrollo de la Udelar 2011-2014, es que el presupuesto actual anual por estudiante activo a 2010 era de $ 58.206.
Asignación por estudiante
Teniendo como base la asignación presupuestal del 2011 discriminada por centro de estudios y la cantidad de estudiantes por facultad (cifras del 2010 del padrón de la Corte Electoral elaborado para las elecciones universitarias), El Observador realizó cálculos propios para estimar la asignación de gastos de cada estudiante por facultad.
Esto llevó a determinar que los estudiantes de la Facultad de Agronomía son quienes tienen una mayor asignación de gastos ($ 136.562 anuales), mientras que los estudiantes de la Facultad de Psicología son quienes tienen una menor asignación anual ($ 15.777).
La Facultad de Ingeniería, de donde egresan actualmente los profesionales que más demanda el mercado de trabajo, ocupa el sexto lugar en la lista de facultades que asigna más recursos por estudiante (se gasta anualmente $ 42.599).
A la hora de hacer los cálculos, es claro que cuantos menos estudiantes tenga una facultad, y más grande es el presupuesto que desde la Udelar le fue asignado, mayor es la asignación de recursos que le corresponde a cada alumno. Pero no solo influye el tamaño del cuerpo estudiantil. Otro de los factores que influye es el costo que tienen, por ejemplo, los materiales que se utilizan durante la carrera o la infraestructura que se requiere para instrumentarla.
Criterios históricos
¿Cuáles son los criterios utilizados por la Udelar para asignar los recursos económicos a cada facultad?
Según indicó a El Observador la investigadora y doctora en Administración de la Educación Superior por la Universidad de Southampton, Panambí Abadie, “las facultades llegan a determinadas asignaciones presupuestales no por nada lógico, sino por cuestiones históricas”.
Según Abadie, en la Universidad pública “no está pensado el presupuesto en base a los estudiantes que hay en cada facultad”, como sí ocurre en otras partes del mundo.
“Si en el presupuesto anterior te dieron 100, esos 100 no te los van a quitar, y te van a dar más”, indicó la investigadora. Lo que sí parece haber comenzado a funcionar en los últimos años con una lógica “objetiva”, advierte Abadie, “es la distribución de los incrementos presupuestales”.
Abadie realizó en 2011 un estudio sobre costos en la educación superior, a pedido del ex rector de la Universidad, Rafael Guarga. “A Guarga le había parecido interesante la experiencia inglesa, en donde se realiza un costeo por bandas: se agrupan las carreras y a las de una misma banda les toca un mismo presupuesto”, señaló Abadie, quien apuntó que en Uruguay “no tiene sentido hacerlo con los incrementos presupuestales”.
Consultado por El Observador el rector de la Universidad, Rodrigo Arocena, acerca de cuáles son los criterios utilizados para asignar los recursos a cada facultad, el jerarca hizo referencia a los “incrementos” y no al presupuesto base.
“El primero de los seis programas presupuestales es el Programa Académico de los Servicios Universitarios. En el marco de ese programa, para asignar incrementos a las facultades y otros servicios académicos, se toman en cuenta dos grandes criterios: atender a la demanda de formación que proviene de un estudiantado en crecimiento, y respaldar el desempeño articulado de las funciones universitarias de enseñanza, investigación y extensión”, señaló el rector.
Según Arocena, “para aplicar esos criterios se considera el número de estudiantes activos de cada facultad, el total de horas docentes y no docentes de las que dispone la facultad, la dedicación horaria promedio de los docentes, el tipo de equipamiento que cada carrera requiere, la infraestructura edilicia disponible. Usando datos como los indicados, mediante ponderadores definidos para cada rubro, se llega a la asignación del incremento para cada servicio”.
El mundo cambió
Abadie advierte que “en el mundo hubo un cambio en el acceso a la educación en los años 90”, como, por ejemplo, ocurrió en Europa, en donde se comprendió que “el desarrollo de las universidades está asociado a la suerte del país”.
De allí que en varios países se realice una análisis sistemático de lo que se “invierte” para formar un profesional.
Abadie entiende que sería posible distribuir los recursos presupuestales en base a las necesidades que tiene el país en formar determinados perfiles académicos, pero para ello es preciso fijar una política pública al respecto.
“El presupuesto es como una zanahoria para que se pueda cumplir la política pública, que es fijada por el Estado. Las políticas de recursos humanos no las fijan las universidades, sino los países”, sostiene Abadie, quien considera que en Uruguay estas políticas “las fijan organismos como la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Udelar”. Consultado Arocena sobre si la Universidad debería considerar la necesidad de recursos profesionales que tiene el país, y en base a estos asignar más recursos a determinadas facultades, respondió que la Universidad “considera que debe priorizar la atención a las necesidades económicas, sociales y culturales del desarrollo nacional en sentido integral”.
Amplio ofertas
Según lo señalado por el rector, “la Universidad está haciendo –a través del Programa de Desarrollo Universitario en el Interior– un esfuerzo significativo para ampliar la oferta de carreras requeridas por el desarrollo de diferentes regiones del país. Para ello se definieron ejes prioritarios que coinciden casi totalmente con los que para las mismas regiones aparecen en el estudio prospectivo de la OPP, Uruguay a 2030”. Algunos ejemplos de ejes prioritarios son: madera y carne en el noreste; cultura del río, polo agroalimentario y agua en el litoral; medio ambiente, costa y turismo en el este.
“Ya están apareciendo carreras nuevas relacionadas con esos ejes temáticos y basadas en esos recursos. Ejemplos: gestión ambiental en el este, gestión de recursos naturales en el noreste”, destacó Arocena.
Asimismo, el jerarca informó que “se están creando carreras en el interior del país con el objetivo de satisfacer demandas muy sentidas, como enfermería en Rocha y medios audiovisuales en Piriápolis, que comenzarán muy pronto”.