Gran Bretaña salió formalmente de la Unión Europea el 31 de enero de 2020. Sin embargo, hubo un período de transición de un año –hasta principios de 2021– durante el cual permaneció dentro del bloque comercial del mercado único.
Desde entonces, las empresas del Reino Unido se vieron paralizadas por la burocracia de la Unión Europea y las normas impuestas sobre ellas y los intercambios comerciales, lo que provocó un recorte significativo del PBI.
Investigadores de la London School of Economics informaron la semana pasada que el Brexit había agregado £210 (254 dólares) a la factura promedio de alimentos de los hogares desde el inicio del Brexit hasta fines de 2021.
Una encuesta dela consultoraSavanta, realizada para TheIndependent, encontró que el 22 por ciento delos encuestados quería un segundo referéndum de inmediato; el 24 por ciento quería uno dentro de cinco años, y el 11, dentro de una década.Las tres opiniones sumadas representan un 57por ciento de personas que aspiran a que en algún momento Gran Bretaña abandone el Brexit.
Lo que es más preocupante para los partidarios de la línea dura del Brexit, el número de personas que creen que nunca debería haber un segundo referéndum ha caído del 32 por ciento al 24.
Los defensores del Brexit prometieron que recuperar el control de la soberanía abandonando las reglas de Bruselas permitiría a Gran Bretaña controlar sus fronteras y lograr nuevos acuerdos comerciales en todo el mundo.
Sin embargo, en 2022, el Reino Unido estableció un récord en el número de inmigrantes ilegales que cruzaron el Canal de la Mancha, con la llegada de casi 46.000 a sus costas.
Si bien se cerró una serie de acuerdos internacionales, de ninguna manera se reemplazó el enorme comercio que Gran Bretaña tenía con su mayor socio comercial al alcance de la mano.
La mayoría de los votantes (el 56 por ciento) cree que el Brexit empeoró la economía británica.
De manera similar, la mitad de los encuestados también piensa que el Brexit produjo una disminución de la influencia global de Gran Bretaña.
Además, exactamente la mitad afirmó que había debilitado en lugar de fortalecido la capacidad del Reino Unido para controlar sus propias fronteras.
Con la inmigración en niveles récord, Chris Hopkins, de Savanta, estima que el Brexit en realidad dificultó el control de las fronteras del Reino Unido y que "no era la recuperación del control que se les prometió a todos los que votaron por irse".
Pero un portavoz del gobierno insistió en que Gran Bretaña estaba “aprovechando al máximo” los beneficios del Brexit.
“Retomamos el control de nuestras fronteras, restablecimos el control interno sobre nuestra elaboración de leyes y eliminamos numerosos trámites burocráticos, ahorrando dinero a empresas y consumidores en todo el país”, afirmó el funcionario.