ver más

Para cualquier deportista es muy duro enfrentar la derrota. Se compite para ganar, la victoria es la diosa de dulces brazos que besa al vencedor de culaquier competición. El básquetbol no escapa a esta ley innata del deporte profesional. Salvo que el basquetbolista pertenezca a los Washingoton Generals, el equipo partenaire de los Harlem Globetrotters.



Los Washington Generals no solo son los eternos perdedores en los espectáculos de los Trotters, sino que les toman el pelo a niveles intolerables. Representan el papel de bobos que remarcan la gracia del chiste de los Trotters.



Deber ser duro jugar para los Generals. Y no es porque sean infradotados. Al contrario: para enfrentar a los Globetrotters, los Generals deben poseer un gran estado, deben estar en excelente condición física, deben calibrar su fina puntería. Usualmente, los partidos son apretados y las diferencias en el puntaje no superan los diez puntos.



Pero, ¿cómo es la charla previa del técnico? ¿Qué se le dice a jugadores que saben que van a perder irremediablemente?
Hoy, los integrantes de los Washington Generals son buenos jugadores que provienen de la liga universitaria, con nombres tan anónimos como Eric Beal, de Indiana, John Avery, de West Virginia, o David Birch, de Kentucky.

Pero por más esfuerzo que se vea en la cancha, la derrota es la gran compañera de los Generals. No siempre fue así. (Ver recuadro). Pero la última vez que conocieron la sonrisa de la victoria fue en 1971. Desde entonces han jugado más de 2.000 partidos contra los Trotters, siempre perdiendo. Van cuatro décadas de derrotas, una tras otra. Los muchachos se lo toman con humor. En la home de la página web oficial del equipo se ven dos pizarrones: uno tapizado de rayitas de tiza; el otro tiene solo una rayita. Innecesarios son los nombres.

Duelo eterno
Según un artículo de la revista Sports Illustrated, los duelos entre Trotters y Generals se han producido en todos los continentes, en casi todos los países y en las condiciones más extremas.

Por ejemplo, se enfrentaron en un pueblito de las Filipinas, donde al pasar a los Trotters en el tanteador en un momento del partido, el público comenzó a arrojarles botellas a los Generals. En otro duelo en Alemania, la cancha estaba mojada por la lluvia, por lo que colocaron tablas encima de toneles. Pero resulta que llovió de nuevo y los jugadores de ambos equipos resbalaban y caían fuera de la cancha, ante el delirio del público que se creía que era parte del show.



Como cara oculta de la misma moneda brillante de los Trotters, los Washington Generals tuvieron la oportunidad a lo largo de su historia de jugar frente a importantes personalidades mundiales, desde Ferdinando Marcos a Eva Perón, desde la mayoría de todos los presidentes de los Estados Unidos del siglo XX a líderes europeos y asiáticos.
Y en cada ocasión, los Generals fueron los malos de la película, porque tampoco tienen la simpatía del público, que arenga y festeja todas las tomadas de pelo que les propinan sus cómicos rivales.

La duda ficticia
La gran pregunta que cualquiera se puede hacer es: ¿hasta dónde llega la veracidad del “buen juego” de los Generals? Basta ver los videos que se encuentran en Internet para darse cuenta de que en los partidos los Trotters cuentan con la complicidad de ellos para muchos de sus sketches.

Pero no hay nada que reclamar; el espectáculo es mutuo. Generals y Trotters forman parte de un mismo acto, de una misma performance.



La mejor defensa posible al rol de los Generals dentro de una cancha de básquetbol está en una oración de su página web: “Los Generals realizan un rol importante en las giras mundiales de los Globetrotters y creen que el resultado no siempre define a los ganadores”

Temas:

Espectáculos

Seguí leyendo