Una mañana calma en el Palacio
El Observador recorrió la zona del Palacio Legislativo en la mañana de este jueves, antes de que se votara el polémico proyecto de la ley interpretativa de la Caducidad
En el Palacio Legislativo y en sus alrededores reinaba la calma pasadas las 11 horas de este jueves. Ni siquiera se podía decir que era una tensa calma. Tan solo un poco común vallado de la Policía en la entrada de Diputados, donde este jueves se desarrollará una histórica votación del proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad.
A la hora 15 está marcado el inicio de la sesión extraordinaria para la votación que, de ser favorable, dejaría sin efecto la Caducidad que rige desde 1986 y que fue parte de la salida hacia la democracia. Desde entonces el país se dividió entre quienes apoyaban la ley y quienes no.
Los intentos de la izquierda de anular la ley fueron infructuosos. En 1989 y 2009 la ley fue ratificada en sendos plebiscitos. Tras la derrota en 2009, el Frente Amplio a través del canciller Luis Almagro propuso el proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad contando con mayorías parlamentarias. Sin embargo, el tema le costó caro en el Senado.
El senador Eleuterio Fernández Huidobro votó el proyecto interpretativo por disciplina partidaria pero luego abandonó su banca, el ex vicepresidente Rodolfo Nin Novoa dejó que votara su suplente y Jorge Saravia levantó la mano con la oposición.
Hoy es el turno de los Diputados, que con su sanción quedaría aprobada la ley, pero el legislador Víctor Semproni puso un nuevo obstáculo apartándose de la decisión partidaria.
Todo esto generó una vorágine de reuniones, presiones y el PIT-CNT convocó a una marcha en las afueras del Palacio Legislativo. Se presagia una tarde agitada.
Pero sobre el mediodía nada de eso se vislumbraba en las afueras del Palacio. En el edificio Anexo, donde están los despachos de los diputados, apenas había movimiento. No muchos mostraban actividad y ni siquiera el comedor tenía la vorágine de todos los días. Más bien pocos comensales ocupaban sus mesas.
En el Palacio, el sector de diputados tenía la atención en la última jornada del Eurolat, como apartado de la realidad política uruguaya.
En la calle, la única muestra de que algo estaba por pasar era, sobre la hora 12, un puesto de churros y tortas fritas en la plaza 1º de Mayo, a un lado de General Flores. El trabajador se aprontaba para hacer la diaria y “en lo posible más”, como dijo a El Observador.
“Nosotros estamos siempre en 8 de Octubre, pero hoy vinimos para acá porque va a haber movimiento. Por ahora está tranquilo, pero seguro algo de gente va a llegar”, añadió.
La hora de la verdad será las tres de tarde. Allí empezará la histórica sesión. Y afuera el ambiente puede cambiar radicalmente.