Seisgrados > REPORTAJE INTERNACIONAL

Valparaíso: cenizas que no se borran

La ciudad de Valparaíso se conoce por sus pintorescas casas de colores rodeada de un aire artístico y bohemio que cada año atrae a miles de turistas de diversas partes del mundo. Pero al otro lado de ese brillo, a un año del incendio más grande en la historia de Chile, miles de familias buscan reconstruir sus vidas que aún tienen sus cenizas grabadas en el suelo

Tiempo de lectura: -'

05 de septiembre de 2015 a las 05:00

La vecina hace memoria y recuerda que el día en el que comenzó el incendio no estaba en su casa porque estaba cuidando a sus nietos. Por la ventana de la vivienda de su hija observaba un terreno donde cada tanto se prendía fuego y se "deleitaron" mirando las llamas a lo lejos, pensando que era una de esas tantas quemas de basura. En ese momento su hijo la llamó desde Buenos Aires y le pidió que verificara, porque la información en la televisión decía que se estaban incendiando algunas viviendas de la zona. Ella no creía que fuera posible. Minutos más tarde, la llamaron para avisarle que su casa se había incendiado, pero no le permitieron ir hasta allí porque era peligroso. Lo que más le dolió fue llegar y ver todo carbonizado: "No había nada", resume.

Por Anabella Aparicio

Para un turista parecía simple llegar, pero la entrada a la zona del incendio no es nada fácil si no se conoce el lugar. Esto permite imaginar las dificultades que atravesaron los rescatistas y quienes vivían allí cuando vieron que las llamas se acercaban cada vez más.

Las calles de tierra, en algunos tramos, llegan a ser tan angostas que solo una persona puede caminar por el pasaje, consecuencia de las construcciones irregulares que aumentaron ampliamente con el paso de los años sin un adecuado ordenamiento territorial. Esto generó que hoy haya casas ubicadas en zonas peligrosas que pueden caer en cualquier momento.

En algunas partes del cerro, los habitantes deben caminar varios kilómetros cuesta arriba para llegar a la calle por donde pasa el ómnibus que los lleva al centro. Y el suministro de agua para el día a día se hace a través de mangueras o caños angostos que atraviesan los patios de varias casas para llegar a una vivienda. El agua llega en cuentagotas y no a toda hora, por lo que es preciso dosificar el consumo.

El incendio comenzó en la tarde del sábado 12 de abril de 2014, dejó más de 2.900 viviendas destruidas, 12.500 damnificados, 15 víctimas fatales y unos 500 heridos. El fuego consumió aproximadamente 965 hectáreas y las zonas más afectadas fueron los cerros Monjas, La Cruz, Mariposas, Las Cañas, El Litre, La Virgen, Santa Elena, Merced, Ramaditas y Rocuant.

César Orozco, quien ofició de guía en este recorrido, formó parte del equipo de voluntarios que trabajó en el lugar del incendio ese día. Al mirar hacia la cima del cerro La Cruz, César recuerda el "mar de gente" que subía y bajaba por las calles; las personas trataban de llevarse sus cosas y el agua no llegaba a los rincones más escondidos de las alturas.

Información desencontrada

El origen del incendio nunca pudo determinarse de forma concreta ya que los organismos oficiales se contradicen en sus teorías. Una investigación realizada durante 10 meses por los carabineros y entregada en febrero de este año a la Justicia, concluyó que dos aves se posaron en un tendido eléctrico, murieron electrocutadas y sus plumas al caer en las hojas secas iniciaron el fuego. Luego el viento generó la propagación de las llamas, que ese día era de aproximadamente 60 kilómetros por hora. La causa judicial continúa abierta y el fiscal analiza el informe de 300 páginas

Por su parte, la Oficina Nacional de Emergencia, reflejó, tras sus investigaciones, que "no hay duda de que el fuego se inició por intervención de terceros" y confirmó la evidencia de que hubo acción humana. Esto respalda la hipótesis de vecinos y organizaciones sociales, quienes denuncian que el incendio se inició para deshabitar la zona y facilitar la construcción de un centro comercial.

Valparaiso 4

undefined



Otro de los hechos que marcó a los vecinos ocurrió cuando el alcalde de Valparaíso, Jorge Castro, visitó la zona del incendio. A la altura del barrio El Vergel, fue increpado por un poblador, quien le reclamó que hacía tres semanas estaban sin agua y con los baños tapados: "¿Usted viviría tres semanas sin agua y sin bañarse?". Y Castro le respondió: "¿Te invité yo a vivir aquí?", cuestionando a quienes se instalaron en la zona de forma irregular. La frase quedó marcada en la población y muchas veces encabeza las protestas contra los políticos, para evidenciar la respuesta que dan las autoridades a la población de bajos recursos en situaciones críticas. Este vecino, que en aquel entonces fue conocido en todo Chile, optó por mudarse a otra ciudad, amparado en el subsidio otorgado por el gobierno y dejó su terreno vacío en la zona de Vergel Alto.

A pesar del descontento que persiste con las autoridades, los vecinos no reniegan de su orgullo de ser chilenos. Como reconocimiento por haber sobrevivido y en señal de resistencia colocaron un pabellón nacional que flamea en cada una de las miles de casas. Basta pararse en la cima de uno de los cerros para verlas en un paisaje que se confunde con el de las favelas brasileñas.

Todos somos quemados

"Acá todos somos quemados", dice Don Cueto, un almacenero de 50 años que recuerda cómo vio incendiarse su negocio ubicado en el Vergel Alto, la cima más alta de la zona a la que llegó el fuego.
Con la ayuda de su hijo —que trabaja en la construcción— hoy pudo reconstruir su negocio. Evoca con mucha tristeza todo lo que vivieron un año atrás y asegura que lo más difícil fue lograr que el agua llegara hasta la cima para apagar las llamas. El dolor de ver que años de trabajo se convertían en cenizas persiste aunque hoy tener nuevamente su negocio lo reconforta. Afirma que no se irá nunca de allí a pesar de que el riesgo de un nuevo incendio está siempre presente.

Por su parte, Margarita Valencia, presidenta de la Junta de Vecinos del barrio Rinconada, comenta que tienen "canas largas" de esperar que las cosas vuelvan a la normalidad. De todas formas conserva las esperanzas de que todo se solucione pronto para que los vecinos del barrio puedan vivir en mejores condiciones.

La casa de Margarita fue una de las que se perdió en el incendio y el dolor más grande fue que la había construido su esposo, quien falleció hace cuatro años. "Él cuando la hizo me dijo que había que hacer una fortaleza... Resistió temblores y terremotos pero esto no lo aguantó". Hoy lo que más extraña son sus plantas y sus pájaros, que eran su "escape".

Ella es una de las miles de vecinas que aún no recibieron el subsidio del gobierno, un trámite que lleva varios pasos y que por la falta de técnicos en la Alcaldía se retrasó más de lo previsto. Por eso la mayoría de los vecinos hicieron las obras con dinero de su bolsillo. "Hoy siento que el lugar donde vivo no es mi casa, porque la está construyendo mi yerno y mi hija aporta el dinero de su trabajo. A mí con mi pensión no me da para colaborar, hasta que no tenga el subsidio este lugar no va a ser mío".
Valparaiso 2

undefined


Entre las 15 personas que fallecieron se encontraba una pareja de "abuelitos", vecinos de Margarita, a quienes encontraron carbonizados y abrazados en su cama. Este fue uno de los hechos que aún quedan marcados en la población y por eso el pasado 12 de abril los vecinos recordaron con una misa a todas las personas que fallecieron.

María, de 73 años, corrió otra suerte. Ella vive en el punto más bajo del cerro Las Cañas y el fuego llegó a estar a unos metros de su casa. "Miraba para arriba y rezaba y rezaba para que el fuego no llegara hasta acá", comenta María, quien muestra orgullosa su "humilde casita". Su hogar, como el de cientos de vecinos, está ubicado al margen de una cañada repleta de basura que se enreda entre los árboles que cubren los lados de los cerros, porque la gente no encuentra un mejor lugar para tirar sus residuos.

La forma de trasladarse de un punto a otro de la cañada es cruzar por un paso hecho con unas maderas y troncos, luego seguir por los angostos pasajes de tierra, subir varias escaleras cuesta arriba y recién allí llegar a la calle de asfalto. Esta especie de turismo aventura es parte de la cotidianeidad de los vecinos.

Resistencia latente

Al conversar con los habitantes de la zona y ver los muros del barrio es notorio el resentimiento contra las autoridades gubernamentales. Los vecinos denuncian que las promesas de ayuda continúan sin cumplirse y reclaman el provecho que muchas constructoras sacan hasta hoy con la reconstrucción de casas subsidiadas por el gobierno, al utilizar materiales de bajo costo y mala calidad.

La organización no gubernamental Techo ayudó a varias familias para reconstruir sus casas en madera, con la tradicional estructura que se realiza también en Uruguay. Según reclaman los vecinos, algunas empresas constructoras aprovecharon este material de bajo costo para construir las casas subsidiadas por el gobierno y se llevaron el dinero sobrante.

A pocos días del incendio, el gobierno brindó 1.600 viviendas de emergencia para los afectados. Hoy son aproximadamente 300 las familias que se trasladaron a nuevos hogares.
Margarita señala que algunas familias no pudieron mudarse, ya que las viviendas que el gobierno otorga cuentan con un comedor y dos dormitorios, y su núcleo familiar está conformado por cinco o seis personas.

También ocurrió que algunas casas fueron mal construidas: escaleras mal medidas o cálculos errados en la construcción de techos o barandas. Este error fue admitido incluso por jerarcas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, aunque la presidenta de la Junta de Vecinos del barrio asegura que las empresas trataron de compensar a las familias colocando una reja en el frente o detalles menores en la casa, sin solucionar los errores de construcción.

La preocupación por estos casos llegó a nivel legislativo. El senador chileno Ricardo Lagos Weber, que representa a esta región y pertenece al Partido por la Democracia, solicitó a la Presidencia en el mes de abril que se comience a fiscalizar a las empresas constructoras, para verificar si cumplen con las exigencias del gobierno.
Valparaiso 3

undefined


Cuesta arriba

Debido a la gran cantidad de cerros que caracterizan a la ciudad, uno de los medios de transporte tradicional es el ascensor funicular, una especie de vagón de tren con capacidad para entre ocho y 10 personas, que permite transportar a los ciudadanos desde la parte baja a la cima del cerro en segundos. La ciudad de Valparaíso fue declarada, en el año 2003, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y dentro de ese patrimonio se incluyen estos ascensores como Patrimonio Industrial Vivo, sin dudas un ícono de la ciudad.

Actualmente son ocho los ascensores que están en funcionamiento aunque estaba previsto que en el primer semestre de 2015 se reactivasen nueve más, tres de los cuales estarían ubicados en la zona del incendio. Aún no hay rastros de obras en el lugar.

Al bajar por el cerro La Cruz, un vecino comenta con una sonrisa mezclada con indignación: "Todavía estamos esperando el ascensor, dijeron que lo iban a hacer para este año pero siempre pasa lo mismo". Al mirar hacia abajo, solo se ve el pastizal y las bolsas de basura que tapan los rieles oxidados de lo que en un momento llegó a funcionar como ascensor y hoy son solo fierros inútiles. "El funcionamiento de los ascensores hubiese sido clave ese día. Era la mejor forma de subir agua y ayuda, facilitaba muchísimo el trabajo. La gente no lo va a olvidar nunca", concluye César.

Actualmente, al no tener ese transporte para subir el cerro, los vecinos deben subir cientos de escalones para llegar a sus casas, con barandas que por momentos son más riesgosas que intentar mantener el equilibrio.

Subsidiados

La zona de La Pólvora se caracteriza por alojar a la población con menor poder adquisitivo. Se trata de barrios de gente trabajadora aunque marcados por la presencia del narcotráfico, opción de vida de varios habitantes. Debido al contexto económico en el que viven los afectados, a fines de 2014 el gobierno destinó 500 millones de dólares a tareas de reconstrucción de la zona, entre los que se encuentran subsidios para comprar casas o construir; en este último caso fueron más de 400 las familias beneficiadas. Es notorio en el paisaje la cantidad de predios vacíos, donde solo quedan algunos escombros, ya que los dueños de las viviendas prefirieron aprovechar el subsidio para vivir en otra zona de la ciudad o incluso mudarse a otra región. Obtener el subsidio para la construcción de vivienda implica la visita de un arquitecto de la municipalidad. Luego el expediente es analizado por el Servicio de Vivienda y Urbanización del Ministerio para determinar el monto que se brindará. En caso de que tengan una construcción en marcha con dinero aportado por los vecinos, el gobierno devolverá esa suma, siempre y cuando cumpla con las condiciones de construcción exigidas.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...