Se formó en Miami, la rompe en Old Christians, hizo un gol histórico con la selección uruguaya mayor de hockey sobre césped y fue una de las enormes figuras que tuvieron Las Cimarroncitas en el Campeonato Panamericano Junior de Santiago, donde ganaron la medalla de bronce. Se llama Milagros Seigal, aunque todos la conocen como "Pinky". Un talento hecho a la medida para liderar por los próximos años al hockey uruguayo.
Seigal nació en Uruguay el 20 de agosto de 2005 (tiene 20 años), pero de chica se radicó en Miami donde empezó a jugar en el equipo Key Biscayne Field Hockey, con la argentina Florencia Manero, una apasionada por este deporte que formó un club en esa ciudad de Estados Unidos. Tenía por entonces ocho años.
“Viajábamos a California y a Orlando para jugar torneos, porque en Miami solo había tres equipos. Todo lo que aprendí se lo debo a KBFH, Flor y A todos los entrenadores”, contó a Referí.
Cuando llegó al hockey ya tenía apodo: Pinky, porque de chiquita, una tía la vestía siempre de rosado y así le quedó el mote para siempre.
En 2020 la familia retornó a Uruguay y a fines de 2021 Seigal empezó a jugar en Stella Maris siendo ascendida en mayo de 2022 al primer equipo de Old Christians.
Admira a Felice Albers, de Holanda. “Tiene un juego muy simple, con el que me siento identificada”. Sueña con jugar un Juego Olímpico y este miércoles viaja a Alemania para vivir su primera experiencia internacional.
Será en SV Blankenese, de Hamburgo. El equipo milita en la Regionalliga y le quedan dos meses para cerrar la temporada con el objetivo de lograr el ascenso a la división mayor.
En junio de 2025, Las Cimarronas jugaron un notable torneo en la Nations Cup 2, en Walcz, y ahí varias jugadoras comenzaron a recibir ofertas para salir a jugar a Europa.
El director deportivo de las selecciones uruguayas, Nicolás Tixe, fue quien recomendó a Seigal para jugar en Alemania, una liga donde ya jugó en el pasado una de las grandes referentes de este deporte, Carolina Mutilva.
El año pasado, el entrenador argentino Rolando Rivero la seleccionó para jugar con Las Cimarronas la Copa América que se jugó en Uruguay.
Seigal anotó el primer gol de la final por el bronce contra Chile. Fue la primera vez que Uruguay hizo podio en el evento. Luego, en ese mismo partido, sufrió una dura lesión: rotura de ligamentos de la rodilla.
Por esa razón se perdió, a fines del año pasado, la disputa del Mundial Junior que se jugó en Chile donde Las Cimarroncitas terminaron en el puesto 12 en gran actuación.
En Santiago pudo volver a las canchas tras una larga recuperación. Ya había jugado los Panamericanos Junior de Barbados 2023 y Surrey 2024.
Defensora con un manejo de bocha impresionante, capacidad de liderazgo y potencia para el arrastre en el córner corto, Seigal charló con Referí sobre la experiencia vivida y la medalla de bronce ganada.
20260418 Las Cimarroncitas Copa Panamericana Junior Santiago 2026. Foto: @PanamHockey
¿Qué significa para este grupo ganar esta medalla de bronce?
Significa mucho. Que todo valió la pena. Que dentro de esta medalla hay tres años de proceso, un mes en China, miles de prácticas y tres panamericanos que vimos desde la grada cómo Chile se llevaba la medalla de bronce. Significa confiar en el proceso, confiar en el equipo y nunca rendirse. Esta medalla no solo nos la merecemos nosotras sino todas las otras Cimarroncitas de los años anteriores. Es el reflejo de todo el esfuerzo que venimos haciendo, no solo de quienes vestimos la camiseta sino también de todas las chicas que entrenaron en este proceso. Es escalar un paso más a nivel internacional y demostrar que tenemos mucho más por delante. Es un orgullo poder traer a casa la medalla y compartirlo con todos los que nos apoyan.
¿Cómo se encararon los partidos con Chile al que, por primera vez a todo nivel, se le ganaron dos partidos oficiales seguidos en su casa?
Chile siempre fue nuestro máximo rival, tenemos un nivel y una forma de vivir el hockey casi igual. Haber ganado ese primer partido fue un impulso a seguir con el torneo. Era clave para nosotras empezar pisando fuerte y esto tuvo sus frutos. Llegamos al segundo partido con mucha fuerza como equipo, que fue lo esencial para ganarlo. Tirar todas para el mismo lado, fue lo que nos caracterizó en todo el torneo. Se encararon de una forma muy seria. Sabíamos que éramos más que ellas y que si nos hacíamos fuertes les íbamos a meter goles y ganar. En el segundo partido, no nos olvidamos de las dos veces que ellas nos dejaron cuartas y reafirmamos que el primer partido no lo ganamos de casualidad sino que fue consecuencia de todo el trabajo que veníamos haciendo. Ganarles dos veces en dos semanas a Chile en su casa fue histórico.
Con Argentina se perdió por un gol y contra Estados Unidos, en semifinales, por shoot-out. ¿Por qué creés que está siendo cada vez más competitivo el hockey sobre césped uruguayo?
Creo que cada vez las generaciones vienen con la vara más alta y con ganas de mantenerla ahí. También tenemos la suerte de poder jugar a cada vez más seguido torneos de alto nivel tanto oficiales como amistosos, que sirven como combustible para crecer. El roce internacional que hemos tenido estos últimos años nos ha hecho crecer muy rápido y se ve en los resultados de cada torneo que hemos tenido. Cada proceso nuevo viene con más exigencia y sabemos que cada jugadora que forma parte lo tiene como prioridad y así lo vive el equipo durante toda la competencia.
¿Cómo fue el proceso de tu operación de rodilla?
Fue un proceso largo, pero a la vez siempre sabiendo que mi meta era llegar a este Panamericano y por eso siento que siempre estuve muy enfocada en esa meta y trabajando para lograrlo. A pesar de que me perdí muchas cosas, el haber tenido el verano en el medio de la recuperación hizo que sintiera menos lo que me perdí. Se valora mucho más el quedar en una lista, el estar entrenando y como aprendizaje disfruto mucho más cada vez que estoy jugando y poder estar ahí con el equipo.
¿Quiénes fueron claves en tu recuperación?
Mucha gente se me acercaron para ayudarme y apoyarme emocionalmente en esos meses de recuperación. Mi tía Margarita, es fisiatra y fue clave en esta recuperación. Mis compañeras de equipo del Old Christians y de la selección siempre estuvieron ahí para darme apoyo cuando lo necesitaba. Sabía que por momentos iba a ser duro, pero nunca dudé que con toda la gente que tuve alrededor me hice más fuerte.
¿Qué papel jugaron las emociones cuando hubo un Mundial junior que no pudiste jugar?
En el momento sentí que me estaba perdiendo la vida, obvio que jugar un Mundial es algo único, pero después siempre van apareciendo más cosas en el camino. Pude ir a ver unos partidos y compartir unos días con el equipo y siento que eso también me ayudó un poco a entender todo lo que se vive en un torneo de esa magnitud. Se hizo historia el año pasado en el Mundial y estoy muy contenta por mis amigas y equipo que lo jugaron.
¿Podés jugar por edad el Mundial junior de 2027?
No, lamentablemente me paso de edad y ya no soy más junior.
¿Cuáles son tus grandes objetivos para esta temporada?
En Alemania poder ayudar al equipo a ascender de liga. Con Uruguay, en setiembre se juega el Odesur y me gustaría jugarlo. Sé que no va a ser fácil porque es un campeonato por el Comité Olímpico Uruguayo y viajan menos jugadoras de lo habitual.