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Estuvo cinco días en la región: primero en Argentina, con el Mundial 2035 como tema prioritario, incluida una visita al Estadio Monumental. Luego vino a Uruguay, para ver la segunda fecha del Svns2 en el Estadio Charrúa. Pero sobre todo, Alan Gilpin, CEO de World Rugby, llegó a la región para conversar y para intentar derribar muros. Hubo un evidente olivo de la paz con los dirigentes, sobre todo con los dos hombres fuertes de la región, Agustín Pichot y Sebastián Píñeyrúa, a quien los llamó a trabajar juntos, más allá de las peleas sobre el rumbo del rugby que mantuvieron en los últimos años. Una muestra de eso es que en setiembre el board en pleno de WR viajará a reunirse en la región.

Es un momento crucial para el rugby, en el medio de una compleja crisis financiera de la que nadie tiene certezas de cómo se atravesará. La Nations Championship y el Mundial 2031 son las grandes apuestas, aunque solo la segunda está en manos del World Rugby. Los países del segundo escalón miran eso y reclaman que solo pueden salir con mas y mejor competencia, y que el torneo le achica oportunidades de enfrentar a las potencias. Y en el medio de todo eso, el Mundial 2035 en Sudamérica que aparece como la tierra prometida, aunque el camino sea difícil y tenga muchas interrogantes por saldar.

Todo eso fue el contexto para esta entrevista a Gilpin.

Este fin de semana mostró un clima político muy diferente entre la URU, Sudamérica Rugby y World Rugby en comparación con las últimas veces que el circuito vino aquí, considerando los problemas que hubo entre ambos en las últimas dos elecciones, ¿Cómo lo viste?

Ha sido genial estar aquí. Pasar tiempo con Agustín (Pichot) y Francisco (Irrazaval, CEO de Sudamérica Rugby) en Buenos Aires y luego, venir aquí y pasar tiempo con Fabio y todo el equipo del rugby uruguayo también. Sudamérica es una región muy importante para el rugby. El deporte está creciendo en Sudamérica. En Argentina, en Uruguay, los clubes son fuertes. los Ahora Chile también está haciendo muchos avances, y Brasil lo vemos con las mujeres. Es una región importante para nosotros. Es importante para World Rugby que tengamos una relación sólida con las uniones y las figuras clave de la región. Así que ha sido bueno y vamos a volver con nuestro Consejo a Sudamérica en setiembre y seguiremos construyendo.

¿Y qué crees que cambió en la relación para estar en esta situación ahora?

Alan: Simplemente pasamos más tiempo juntos. Después de la última elección, cuando algunas figuras en Sudamérica querían participar y no tuvieron éxito, entendieron que necesitaban tener un diálogo diferente con World Rugby, con el presidente Brett Robinson y conmigo. Hoy las relaciones son sólidas. Brett tiene un vínculo muy fuerte con Agustín, con Pino (Piñeyrua), con Francisco y con las figuras clave de aquí. Por eso es importante para nosotros seguir construyendo y escuchar cuáles son los desafíos. En todas partes del mundo los desafíos para el rugby son diferentes, y buscamos trabajar juntos para hacer crecer el juego. En la última semana tuvimos muchas conversaciones sobre competencias, la Nations Cup, las oportunidades para Uruguay y Chile, y la WXV Global Series con Brasil. De hecho, tuvimos a nuestra Jefa de Rugby Femenino en Brasil hace dos semanas para un taller regional. Simplemente necesitamos pasar más tiempo aquí con el rugby sudamericano.

Y cuáles son esos desafíos que le plantean?

Los desafíos pasan por el financiamiento y la inversión. Son uniones ambiciosas. Sabemos que la unión uruguaya lo es: están jugando la Nations Cup y el circuito de seven. Argentina compite en seven masculino y femenino, y en el XV masculino son muy fuertes. El desafío de todos pasa por lo comercial, la competencia y la inversión en el desarrollo de jugadores, en menores de 20 y menores de 18. Ese es el mismo escenario en todo el mundo, con sus matices locales. Es importante demostrarles a estas uniones que los escuchamos, que nos importan y que queremos trabajar con ellos para ayudarlos a encontrar más oportunidades comerciales y apoyo gubernamental. Dialogar sobre la Copa del Mundo de Rugby 2035 es importante por muchas razones, pero sobre todo es una gran demostración del nivel de ambición que hay en el rugby sudamericano.

El financiamiento es un gran problema en este momento. World Rugby está experimentando complicaciones y ha recortado aproximadamente el 15% del presupuesto del rugby sudamericano, siendo el principal sostén económico de casi todas las uniones de la región. Es un problema real y los dirigentes de la URU tienen grandes dificultades para encontrar esos fondos. ¿Cómo puede ayudar World Rugby, considerando que es difícil imaginar un aumento de presupuesto en el corto plazo dada la situación actual?

Absolutamente. Hemos reasignado presupuestos en diferentes áreas. Ahora estamos invirtiendo, por ejemplo, en la Nations Cup, que representa un gran esfuerzo económico para World Rugby. Cubrimos los costos de viaje de los partidos entre julio y noviembre, en un contexto global donde viajar es cada vez más caro. Son grandes compromisos para nosotros. Queremos mostrarles a las uniones que estamos invirtiendo en las competencias que ellos quieren jugar: los M20, la Nations Cup masculina y la WXV Global Series femenina, que son cruciales para la competitividad de nuestras Copas del Mundo. Seguimos invirtiendo en esos caminos de desarrollo, y construiremos más valor comercial, que podremos compartir con las uniones y las regiones, ayudándolos también a generar sus propios ingresos. Somos grandes inversores en el Super Rugby Américas desde el principio, y queremos ayudarlos a crear más oportunidades comerciales. Esas son las conversaciones que hemos mantenido en los últimos días.

El año pasado le pregunté a varios dirigentes de Sudamérica si me podían asegurar la continuidad del Super Rugby Américas en 2028 o 2029, y fueron cautelosos. ¿Cree que podemos afirmar con seguridad que la competencia tiene futuro?

Sí. Estamos comprometidos a trabajar con ellos para seguir invirtiendo. Ha demostrado ser una gran competencia y un camino importante hacia las selecciones nacionales, por lo que necesitamos trabajar en conjunto para darle continuidad.

¿Podemos esperar entonces más presupuesto para el Super Rugby Américas, siguiendo esa línea de invertir en las competencias?

Sí, por supuesto.

Es importante lo que menciona sobre la Nations Cup. En noviembre pasado, Uruguay tuvo problemas para concretar su gira, Portugal atravesó situaciones similares y Tonga directamente no compitió. ¿World Rugby pagará todos los gastos de la Nations Cup, a diferencia de lo que ocurría en las ventanas tradicionales?

Exacto, por eso la Nations Cup es tan importante. Tenemos el Nations Championship para los 12 mejores equipos, donde participa Argentina, y luego la Nations Cup para los siguientes 12. Esos son los 24 equipos que estarán en la Copa del Mundo en Australia el año que viene. Necesitamos que tengan certeza de su calendario, de los partidos que jugarán para prepararse adecuadamente, y que a partir de ahí puedan construir sus audiencias y su estructura comercial. La Nations Cup es un paso fundamental para nosotros. Esta semana tuvimos muchas discusiones sobre cómo ir más allá de 2026 y cómo seguir mejorando ese formato. Continuaremos esas conversaciones en Sudamérica y en otras partes del mundo. Estamos trabajando mucho en Estados Unidos, donde hace dos años los fanáticos ni siquiera sabían cuál era el próximo partido de su selección, lo cual es insólito. No podemos generar fanáticos si no ofrecemos previsibilidad en el calendario. Por eso, tanto la Nations Cup masculina como la WXV femenina son vitales.

¿Cree que el Super Rugby Américas puede crecer en cantidad de equipos? En Argentina hay provincias interesadas en sumarse y Chile evalúa un segundo equipo. Uruguay parece ser más cauteloso al respecto. ¿Cómo ve este panorama?

Creo que actualmente están en una buena posición. Con ocho equipos tienen una buena competencia y es evidente la ambición de sumar más en el futuro. Sin embargo, Uruguay y las demás uniones hacen bien en ser cautelosos. Se trata de incorporar equipos en el momento adecuado, como sumar dos franquicias cuando sea verdaderamente oportuno. Ciertamente apoyaremos esas conversaciones.

La Major League Rugby está atravesando problemas, y ya perdió cuatro equipos para esta temporada. ¿Visualiza una fusión o algún tipo de integración entre el Super Rugby Américas y la Major League Rugby?

No estoy seguro sobre una fusión directa, pero en los últimos tres años hemos conversado sobre oportunidades para que ambas competencias se crucen, y nos gustaría seguir explorando esa vía. Este año solo hay seis equipos en la Major League Rugby. Nosotros estamos involucrados con Anthem Rugby Carolina, un equipo de desarrollo para la selección nacional de Estados Unidos, que tiene un estilo más similar al modelo del Super Rugby Américas. Nos gustaría que esas conversaciones continúen para, idealmente, crear más estabilidad en ambas competencias.

En noviembre pasado, tras asumir la nueva directiva en World Rugby, escuché a varios dirigentes regionales decir: "Queremos ayudar a Estados Unidos". Sabiendo la gran apuesta que hace World Rugby allí, ¿cómo cree que Sudamérica puede aportar a ese proyecto?

Hay muchas formas. En primer lugar, a través de las oportunidades en el rugby profesional, organizando partidos entre equipos del Super Rugby Américas y la Major League Rugby, y fortaleciendo las competencias de selecciones. Hemos hablado de reactivar un Americas Rugby Championship con Estados Unidos y Canadá jugando contra los sudamericanos. Es el nivel adecuado de competencia para la preparación de esos equipos de cara a los Mundiales. Además, nos gustaría ver a Argentina, Uruguay y Chile jugando regularmente contra Estados Unidos para construir una narrativa sólida del rugby en todo el continente americano. Hay muchos fanáticos internacionales del rugby viviendo en Estados Unidos y necesitamos crear contenido que los entusiasme. Veremos a Argentina jugar allí en los próximos años y seguiremos llevando partidos de alta calidad, como el duelo entre Nueva Zelanda y Sudáfrica en Baltimore este año. Tenemos cinco años para prepararnos para la Copa del Mundo 2031, para construir audiencias y garantizar un torneo exitoso. Si lo logramos, generaremos un motor que impulsará la inversión para todo nuestro deporte.

Considera entonces que la primera prioridad es atender a los fanáticos del rugby que ya viven en EE. UU. pero carecen de contenido, dejando la creación de nuevos fans como una segunda etapa?

Exacto. Hay muchísimos seguidores del rugby en Estados Unidos, no solo estadounidenses, sino inmigrantes de diversos países. Lo comprobamos cada vez que organizamos grandes partidos allí. Necesitamos asegurarnos de que tengan rugby para consumir, lo que implica no solo llevar partidos al país, sino también cerrar acuerdos de transmisión inteligentes para que el acceso al deporte sea fácil.

¿Tienen números aproximados de esa base de fanáticos?

Basándonos en redes sociales, medios digitales y audiencias de televisión, estimamos que alrededor de 40 millones de personas en Estados Unidos se identifican como seguidores del rugby.

Llevar el Mundial a EE. UU. en 2031 es una apuesta audaz. World Rugby ha remarcado que la Copa del Mundo es el torneo que financia a todo el ecosistema. Si el evento no es un éxito rotundo, representaría un problema gigante para el rugby mundial. ¿Qué pasa si la apuesta en EE. UU. falla?

Bueno, no contemplamos ese escenario. En 2022 diseñamos una estrategia muy deliberada para darnos un margen de nueve años de preparación. Llevamos cuatro años trabajando intensamente para entender cómo organizar una competencia exitosa allí. Entendemos que Estados Unidos alberga grandes eventos constantemente, como el Mundial de la FIFA y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que será importantes para la visibilidad del rugby seven y del deporte en general. Estamos convencidos de que entregaremos Copas del Mundo inmensamente exitosas y valiosas en 2031 (masculina) y 2033 (femenina). No somos autocomplacientes; sabemos que queda muchísimo trabajo e inversión por delante. En 2015, muchos dudaban de que Japón 2019 pudiera superar a Inglaterra, y lo hizo. Lo mismo ocurrió con Francia 2023 y apuntamos a repetirlo en Australia 2027. Nuestro desafío siempre es que el próximo Mundial supere al anterior, y creemos firmemente que Estados Unidos cumplirá con esa premisa. En paralelo, ya estamos prestando atención a 2035 y a las conversaciones que tenemos aquí en Sudamérica.

Mencionó que llevan cuatro años de preparación. ¿Están en el ritmo adecuado para cumplir esos objetivos?

Absolutamente. Estamos en una buena posición, creando el mercado de forma sólida.

Bajo esa lógica, ¿no sería más seguro regresar a Europa para 2035, un mercado que ofrece más garantías de éxito económico?

Existe interés europeo, hay países que quieren postularse para 2035. Japón también ha sido muy claro en su deseo de volver a organizar el Mundial masculino ese año, y desde luego hay interés aquí en Sudamérica. Esta próxima etapa consiste en analizar ese interés y evaluar factores básicos como los estadios, el transporte y el turismo. El Mundial es un evento turístico masivo que exige capacidad hotelera, buenos aeropuertos y transporte eficiente. Debemos asegurarnos de que los números cierren. Cada mercado es distinto: en Europa estamos más cerca de nuestros principales socios televisivos, y al ir a otras regiones el huso horario impacta en los derechos de transmisión, pero a la vez surgen nuevas fuentes de ingresos. Evaluaremos propuestas de Europa, Sudamérica y Asia para 2035.

¿Cuáles son los requisitos fundamentales para que un país gane la sede de un Mundial?

Se necesitan todos los ingredientes de infraestructura. Con un Mundial de 24 equipos, hablamos de proveer unas 60 bases de entrenamiento diferentes: hoteles exclusivos, canchas, gimnasios e instalaciones de recuperación de primer nivel. Luego, se requiere un apoyo irrestricto del gobierno y del sector privado; socios comerciales que patrocinen el torneo y ayuden a vender los aproximadamente 2.5 millones de entradas disponibles. Se necesita una audiencia local sólida, aunque sabemos que a los fans del rugby les apasiona viajar a los Mundiales. Si Sudamérica organiza una Copa del Mundo en 2035 o más adelante, sabemos que el público internacional querrá venir, porque la región tiene todo lo que buscan. Hoy la elección de la sede se basa en el diálogo continuo con las uniones y los gobiernos, y ya no en el antiguo sistema de licitación. No queremos un proceso extenuante que termine con múltiples países decepcionados; preferimos gestionar las expectativas de forma transparente desde el primer día.

Aunque aprecio mucho el Estadio Charrúa, asumo que para recibir partidos de un Mundial tendríamos que recurrir a los estadios de fútbol, ¿verdad?

Correcto. Para un Mundial, el Charrúa sería una excelente instalación de entrenamiento. Tiene un entorno hermoso y las dimensiones perfectas para el rugby uruguayo local. Sin embargo, en cualquier parte del mundo hoy necesitamos utilizar estadios de fútbol para los partidos. Tienen estadios formidables aquí en Uruguay y en Argentina. Hace unos días estuve en el estadio de River Plate, que al igual que el estadio principal de Montevideo, recibirá inversiones en infraestructura para la Copa del Mundo de la FIFA de 2030, y ese legado es fundamental.

Mencionó el Americas Rugby Championship. ¿Cree que a corto plazo podremos ver el regreso del torneo con las selecciones principales?

Esa es precisamente la conversación que iniciamos con Sudamérica Rugby y las uniones. Estamos analizando cómo articular el Americas Rugby Championship con la Nations Cup para conformar un calendario equilibrado. Queda trabajo por hacer en las próximas semanas, pero somos optimistas de que, tras el Mundial del año que viene, veremos el regreso de un Americas Rugby Championship en su máxima expresión. Eso espero.

Se jugaría en el segundo semestre?

Exacto

Pero World Rugby organiza actualmente la Pacific Nations Cup en esas fechas.

Si, cambiaríamos las estructuras actuales de competencia.

Volviendo al tema económico, la situación es delicada a nivel global. Incluso las potencias del Tier 1 enfrentan problemas financieros, siendo quienes generan los mayores ingresos. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo pueden los países del Tier 2 salir de su apremio actual? Este año Peñarol tuvo dificultades para cubrir su presupuesto básico y debió recortar su plantel. Si el programa principal de alto rendimiento está en peligro, ¿cómo se revierte la situación?

Tenemos que trabajar unidos. El rugby compite por la atención del público contra una enorme oferta deportiva y de entretenimiento. Todos los deportes profesionales enfrentan el mismo reto: gestionar costos y captar nuevas audiencias e ingresos. El rugby tiene la barrera adicional de ser un deporte tácticamente más complejo de entender que el fútbol, por ejemplo. Debemos perfeccionar nuestro producto y mostrar la mejor versión del rugby con la mayor frecuencia posible. Si logramos eso de forma coordinada, generaremos los ingresos necesarios para reinvertir en el deporte. Históricamente, el rugby a nivel internacional y de clubes ha estado demasiado fragmentado y no hemos cooperado bien en la búsqueda de nuevos mercados. Hoy el foco con las uniones y las ligas está puesto justamente ahí: crear competencias atractivas, asociarnos con los patrocinadores correctos y evitar la fragmentación.

¿el sistema de ascensos y descensos entre el Nations Championship y la Nations Cup se hará realidad tras el primer ciclo?

Absolutamente. Esa es una característica fundacional del torneo. Sabemos que será un desafío deportivo inmenso para los equipos de la Nations Cup lograr el ascenso al Championship, pero es vital que la oportunidad reglamentaria exista. Ese camino de desarrollo abierto es lo que motivará a los gobiernos, patrocinadores y cadenas de medios a invertir en las selecciones emergentes.

En los últimos años aumentaron los partidos entre el Tier 1 y el Tier 2, y fueron muy importantes para el crecimiento de selecciones: Uruguay jugando contra Argentina o Francia, o Chile enfrentando a Italia o Escocia. ¿Podemos garantizar que se mantendrán a pesar del nuevo torneo?

Sí, estamos diagramando esos encuentros cruzados. En los años donde se disputa la Nations Cup y el Championship (2026, 2028 y 2030), los espacios se limitan por la ocupación de las ventanas de julio y noviembre. Sin embargo, estamos trabajando para garantizar estos cruces en las ventanas de preparación mundialista y en los años sin Nations Cup, como 2029. Equipos de la parte alta de la Nations Cup, como Uruguay y Georgia, necesitan enfrentar a los seleccionados top, además de competir asiduamente entre ellos.

¿Qué postura toma World Rugby respecto al reciente escándalo de dopaje en Georgia? El comunicado de la AMA fue lapidario, señalando una organización interna con la agencia antidopaje local para encubrir casos, pero la comunicación de World Rugby fue mucho más cautelosa.

No puedo explayarme porque nuestro proceso interno aún no ha concluido. Estamos transitando el proceso de sanción con los jugadores y el médico del equipo involucrado. Estamos muy conformes de que el sistema de Pasaporte Biológico de World Rugby haya sido el que detectó la anomalía inicialmente. Al notar que la Autoridad Nacional Antidopaje estaba implicada, dimos intervención a la AMA y llevamos adelante una investigación conjunta. La AMA está tomando con suma severidad el rol de la agencia local, y nosotros hacemos lo propio con los jugadores. Hasta que no finalice el proceso no puedo agregar mucho más.

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