A exactamente un mes de que la pelota comience a rodar en el Estadio Azteca con el inicio del Mundial 2026, el mundo del fútbol vuelve a posar sus ojos sobre la fisonomía de las selecciones participantes y hay una imagen que, cada cuatro años, genera un murmullo de confusión y, a menudo, de "envidia" mal disimulada: el escudo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) en la camiseta de la selección uruguaya.
Mientras Brasil luce sus cinco estrellas y Argentina presume su tercera tras la gesta del Mundial Qatar2022, la celeste exhibe cuatro astros sobre su pecho. ¿Es una "viveza" uruguaya o un derecho de propiedad histórica? De cara a la Copa del Mundo 2026, la polémica vuelve a encenderse, pero la respuesta es una sola y está escrita en los libros de la propia FIFA.
El nudo de la polémica: ¿por qué 1924 y 1928?
Para entender el presente, hay que viajar un siglo atrás. Antes de que naciera la Copa del Mundo en 1930, el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos era la única competencia de carácter global.
Sin embargo, no todos los oros olímpicos valen lo mismo. La FIFA reconoce los torneos de París 1924 y Ámsterdam 1928 como "Campeonatos Mundiales de la FIFA" porque fueron organizados directamente por el organismo con selecciones absolutas y bajo sus propias reglas.
Fotos de las nuevas camisetas de Uruguay para el Mundial 2026
Fotos de las nuevas camisetas de Uruguay para el Mundial 2026
La historia estuvo a punto de cambiar en 2021. Un funcionario de marketing de la FIFA envió un correo a la empresa Puma sugiriendo que Uruguay debía retirar dos estrellas.
La reacción en Montevideo fue inmediata y feroz. La AUF, respaldada por historiadores y documentos oficiales de la década de los años de 1920, demostró que la propia FIFA había alentado a Uruguay a considerarse "campeón mundial" en aquellos años. Tras el revuelo, el organismo dio marcha atrás y ratificó el estatus: Uruguay es, a todos los efectos reglamentarios, tetracampeón del mundo.
El derecho de los pioneros
La polémica suele ser alimentada por quienes confunden el trofeo físico con el título obtenido. Uruguay ganó dos veces la "Copa del Mundo" (1930 y 1950), pero ostenta cuatro "Campeonatos Mundiales".
Esta distinción técnica es la que permite a la celeste sentarse en la mesa de los gigantes. Si Inglaterra o Bélgica no reclaman estrellas por sus oros olímpicos de principios de siglo, es sencillamente porque aquellos torneos no contaron con el aval organizativo de la FIFA que sí tuvieron los de la década de 1920.
Objetivo 2026: ¿la quinta estrella?
Uruguay llega a este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con una mística renovada. Bajo la conducción de Marcelo Bielsa, la selección dejó de ser un equipo que solo apela a la garra para convertirse en una máquina de ritmo moderno, más allá de un bajón clarísimo y pronunciado últimamente, que el técnico quiere desterrar en la Copa del Mundo.
El debate de las estrellas no es solo un ejercicio de nostalgia; es el recordatorio de que Uruguay fue el primer dueño del fútbol global.
Rodrigo Aguirre con la nueva camiseta alternativa de Uruguay
Rodrigo Aguirre con la nueva camiseta alternativa de Uruguay
Cuando el equipo debute en Miami el 15 de junio ante Arabia Saudita, el escudo de las cuatro estrellas brillará con el respaldo de la ley.
El desafío para Darwin Núñez, Federico Valverde y compañía, es claro: transformar la polémica en una realidad matemática. Si Uruguay logra la hazaña en julio de 2026, el mundo ya no podrá discutir la numerología celeste. Habrá que hacer lugar para la quinta estrella, obligando a un rediseño total del escudo y cerrando, de una vez por todas, la boca de los escépticos. El reglamento ya dio su veredicto; ahora le toca hablar a la cancha.