En el G20 de Río, Lula propuso reformas globales, un impuesto a súper ricos y un futuro multipolar. Argentina, liderada por Milei, adhirió con reservas a la Alianza contra el Hambre mientras marcaba distancia de "iniciativas socialistas". La cumbre destacó tensiones, ausencias notorias y negociaciones clave para definir el futuro de la gobernanza global.