En una decisión que traerá alivio financiero a varias naciones muy endeudadas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) resolvió reducir los sobrecargos que aplica a los países que superan su cuota de endeudamiento. Esta medida impactará directamente en Argentina, cuyo ahorro estimado es de alrededor de 3.200 millones de dólares en los próximos años.
Desde el 1 de noviembre próximo, el organismo internacional aplicará una tasa adicional del 2% sobre la deuda que supere el 300% de la cuota asignada a cada país, en lugar del 187,5% vigente hasta ahora. Además, si la deuda excede ese límite por más de 36 o 51 meses, el recargo será de 0,75%, lo que significa una rebaja del 25% frente al 1% que regía previamente.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó que esta medida traerá "un ahorro para Argentina de aproximadamente 3.200 millones de dólares, una reducción del 29,1% sobre el préstamo actual". El impacto se sentirá especialmente durante los próximos tres años, con una rebaja anual de unos 1.100 millones de dólares.
El impacto de la reducción en Argentina
Argentina es uno de los países más beneficiados por esta modificación, debido a que mantiene una deuda considerable con el FMI que excede ampliamente su cuota. El préstamo de 45.000 millones de dólares solicitado durante la gestión de Mauricio Macri posicionó al país entre los principales deudores del organismo. Desde que se tomó ese crédito, el país pagó cerca de 3.700 millones de dólares en sobrecargos.
El secretario de Finanzas, Quirno, detalló que "esta decisión permite un respiro importante para las cuentas públicas en los próximos tres años fiscales". El ahorro que representa la medida se enmarca en un contexto de múltiples reclamos de Argentina ante el FMI para revisar la política de sobrecargos.
Luis Caputo, actual ministro de Economía, también había insistido en este tema en distintas cumbres internacionales, incluyendo la más reciente del G20. En su participación en el panel "Financiamiento del desarrollo", resaltó que "es fundamental revisar los sobrecargos para países como Argentina, que están haciendo un gran esfuerzo por cumplir sus compromisos".
Cambios en la política del FMI
Hasta el anuncio de este viernes, el FMI cobraba un sobrecargo del 2% a los países cuyos préstamos superaban el 187,5% de su cuota. A partir de noviembre, ese umbral se elevará al 300%, lo que reducirá de manera significativa la cantidad de países que deben pagar estos cargos. El FMI estima que pasará de 20 a 13 los países afectados por los sobrecargos para el año fiscal 2026.
El cambio fue impulsado principalmente por la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien presionó para aliviar las cargas financieras de algunos de los deudores más comprometidos, como Ucrania. A su vez, Estados Unidos apoyó la medida, en un intento por facilitar la recuperación económica de Ucrania, que enfrenta una guerra prolongada con Rusia.
Si bien el objetivo principal de esta decisión era ayudar a Ucrania, Argentina también se benefició tras años de presión sobre el organismo. El entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, había iniciado el reclamo en 2020. Durante su gestión, Guzmán sostuvo en repetidas ocasiones que los sobrecargos eran "una carga injusta para los países en crisis financiera, ya que encarecían los préstamos justo cuando más necesitaban invertir en la recuperación económica". Su postura fue respaldada por economistas de renombre, como el premio Nobel Joseph Stiglitz y Thomas Piketty.
En los últimos años, la Argentina, junto a otras 21 naciones —incluyendo Egipto, Costa Rica, Ecuador y Pakistán—, esperaban con ansias una decisión sobre este tema, considerando los altos costos que implican los sobrecargos para países con financiamientos extraordinarios del FMI. Además del respaldo de Guzmán, la actual gestión de Javier Milei también apostó por la reducción de estas tasas desde el comienzo. En diversas reuniones con el FMI, tanto Caputo como Quirno reiteraron la importancia de la cuestión para Argentina.