Unos 7 millones de personas abandonaron Venezuela durante el ciclo chavista iniciado hace 25 años. De ese universo inédito de exiliados, unos 800 mil venezolanos se dirigieron a los Estados Unidos. Arribaron en oleadas y con diferentes situaciones migratorias, con y sin papeles, volando cómodamente en avión o arriesgando la vida en la selva del Darién.
Yamila atravesó la selva embarazada de Axel. Quería que su primer hijo fuera un dreamer nacido en los Estados Unidos. Y lo consiguió. Se encuentra sin papeles y a la espera de una cita con un juez. Su marido también está por entrar al país. Esta joven venezolana tiene miedo de que la expulsen, a raíz de las duras políticas migratorias que rigen en la Florida del conservador Ron DeSantis.
"Espero poder quedarme, después de tanto sacrificio. Cruzando el Darién vi de todo, animales, gente casi muerta, gente tirada que ya no aguantaba más, muchos niños abandonados. El calor es muy duro, es muy peligroso", le dice a El Observador USA. Ella dejó su país por la crisis de la economía, la inseguridad y los problemas de la vida cotidiana, como la intermitencia en el servicio de luz y agua. Sobre las inminentes elecciones presidenciales, desea "que pierda Maduro y se termine el calvario".
Espero poder quedarme, después de tanto sacrificio. Cruzando el Darién vi de todo, animales, gente casi muerta, gente tirada que ya no aguantaba más, muchos niños abandonados. El calor es muy duro, es muy peligroso Espero poder quedarme, después de tanto sacrificio. Cruzando el Darién vi de todo, animales, gente casi muerta, gente tirada que ya no aguantaba más, muchos niños abandonados. El calor es muy duro, es muy peligroso
Yamila da su testimonio mientras busca ropa para Axel, su bebé de dos meses. ¿Dónde la busca? En unidades de almacenamiento que funcionan como depósitos de artículos para los venezolanos recién llegados. En estas suertes de garajes se encuentra ropa, toallas, sábanas, ollas, sartenes, cubiertos, juguetes y muebles.
La encargada de organizar y ordenar el flujo de donaciones es Patricia Andrade, la venezolana que está al frente de la Fundación Raíces Venezolanas en Miami. Su misión y la de otros voluntarios, todos provenientes de Venezuela, es ayudar a compatriotas migrantes en situación de necesidad. Por ejemplo, a Yamila.
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Patricia Andrade abrió la ONG Raíces Venezolanas en 2016 para ayudar a sus compatriotas recién llegados a Miami.
Este laberinto de unidades de guardado se encuentra en el municipio de Doral, donde el 35 por ciento de la población nació en Venezuela, según el último censo de Estados Unidos. De ahí el mote de Doralzuela para esta pequeña ciudad ubicda en el condado de Miami-Dade. "A finales del 2015 empecé a recibir muchos correos electrónicos pidiéndome artículos para la casa, ropa. Y yo decía que no tenía. Me hacían peticiones como nunca antes, porque estaban llegando en unas cantidades que no habíamos visto", recuerda Andrade ante este medio.
A finales del 2015 empecé a recibir muchos correos electrónicos pidiéndome artículos para la casa, ropa. Y yo decía que no tenía. Me hacían peticiones como nunca antes, porque estaban llegando en unas cantidades que no habíamos visto A finales del 2015 empecé a recibir muchos correos electrónicos pidiéndome artículos para la casa, ropa. Y yo decía que no tenía. Me hacían peticiones como nunca antes, porque estaban llegando en unas cantidades que no habíamos visto
Patricia abrió lo que después sería la ONG Raíces Venezolanas en 2016. "Le pedí a mis amigos que me donaran las cosas de la casa que estuvieran en buen estado. Pensé: cuando me pidan algo, nos citamos y se los entrego. Pero la voz se corrió. A los dos meses tenía una cola de gente impresionante. Había mucha necesidad, mucha gente escapando de la persecución política, que no tenía tiempo de vender lo poco que tenía. Entonces tuve que abrir el programa ya como con nombre, con logo, con una cuenta de redes sociales y ampliarme. Y así estamos desde hace ocho años", resume Andrade.
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El trabajo de Raíces Venezolanas circula de boca en boca y vía redes sociales. Así, muchos exiliados recién llegados a Miami se enteran de su existencia y se acercan hasta este laberinto de unidades de almacenamiento. Desde que empezó a funcionar, la Fundación asistió a unos 30.000 venezolanos venidos a Miami.
"La inmigración venezolana ha llegado en olas. Después de la de 2015, cuando la gente entendió que Nicolás Maduro no dejaba el poder, llegó la del 2017, que era la de los padres sacando a los hijos de la ruda persecución política por las protestas estudiantiles. Fueron decenas de muertos y más de 4.000 detenidos por causas políticas. Todos llegaban por el aeropuerto", comenta la fundadora de la ONG.
Mientras recorre los pasillos de este espacio ubicado a cinco minutos del aeropuerto de Miami, continúa con el relato: "Después, vinieron los escapados de la crisis humanitaria. No había luz, no había medicina, los estantes de los supermercados estaban vacíos y la inflación era insoportable. Ahora vienen los venezolanos menos favorecidos obligados a salir porque pasan hambre y asumen que allá las cosas no van a cambiar. Deciden arriesgarse pasando fronteras y la selva del Darién. Es bien duro, bien difícil".
¿Maduro dejará el poder en Venezuela?
Respecto a las elecciones presidenciales en su país, Andrade no es muy optimista. "El de Maduro es un régimen que ya se ha atornillado en el poder, controla todo. Las elecciones son fraudulentas. Ellos mismos han dicho de que van a ganar ampliamente", se resigna. Pero inmediatamente se ilusiona: "Quizás María Corina Machado logre canalizar el descontento popular, para buscar una vía por la que regrese a Venezuela la democracia. Eso es lo único que me da esperanza".
Daniel es el único varón que colabora en Raíces Venezolanas. Y es el encargado de mantener el orden impoluto que reina en estos enormes lockers, con artículos inventariados al detalle. Llegó desde Caracas a Estados Unidos hace 10 años, cuando su hijo le comentó que estaba dispuesto a morir en las revueltas estudiantiles contra el régimen de Maduro. Daniel le respondió: “Mira, yo entiendo la naturaleza de tu espíritu, que quieras defender a tu país a toda costa, pero uno se muere por su país cuando su país está en guerra. Nosotros no estamos en una guerra contra una potencia enemiga. Nosotros estamos en una lucha interna”. Entonces convenció a su esposa y a su hijo adolescente de dejar el país.
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Daniel, un voluntario de la ONG, cree que esta vez puede haber un cambio de rumbo en Venezuela.
A diferencia de su amiga Patricia, Daniel está más esperanzado con un triunfo electoral del opositor Edmundo González Urrutia. "Esta vez estamos muy cerca de que se produzca un cambio. Tengo fe en que se ha hecho un trabajo político importante. Lo que está ocurriendo en Venezuela no es un movimiento electoralista, es un movimiento ciudadano de personas que conectaron emocionalmente con un liderazgo que ha venido trabajando por mucho tiempo y que pudo aceptar que estaba equivocado en algunos aspectos y corrigió el rumbo", concluye Daniel.