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Los países de las Américas fortalecerán, con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), sus capacidades de anticipación, preparación y articulación regional ante los potenciales impactos del fenómeno de El Niño en la producción agropecuaria y los sistemas agroalimentarios en la región.

El respaldo del IICA se hará en coordinación con cada Estado Miembro de acuerdo con sus prioridades nacionales, en reconocimiento de que cada país lidera y ejecuta sus propias políticas, planes y mecanismos de preparación y respuesta.

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Reunión del IICA

En una reunión del Comité Ejecutivo del IICA, realizada en San José, ministros, viceministros y altas autoridades agrícolas de las Américas intercambiaron experiencias, compartieron prioridades nacionales e identificaron oportunidades de cooperación regional para fortalecer la resiliencia climática del sector agropecuario.

Las autoridades aprobaron una resolución en la que encomiendan al IICA una respuesta articulada con cada país que incluya la actualización y ejecución de planes de acción, la puesta a disposición de experiencias con resultados positivos, el fortalecimiento de una visión regional sobre los escenarios, riesgos, demandas y capacidades disponibles; y la promoción de la cooperación Sur-Sur e intercambio de conocimientos.

La resolución también invita a otros organismos internacionales, agencias de cooperación, instituciones financieras, sector privado, academia y demás socios a coordinar esfuerzos y aportar capacidades técnicas y financieras.

Impactos adversos por el fenómeno climático El Niño inciden en diversos sistemas productivos.

"Nadie puede hacerlo solo"

“La respuesta frente a El Niño empieza antes de la emergencia, cuando la información y las alertas se transforman en decisiones, inversiones y acciones para proteger la producción, los ingresos y los medios de vida. Actuar a tiempo reduce pérdidas y costos. Para hacerlo a escala, debemos unir ciencia, tecnología, innovación, gestión del riesgo, protección social y financiamiento. Nadie puede hacerlo solo, necesitamos una hoja de ruta común, alianzas más amplias y recursos a la altura del desafío”, explicó Curt Delice, director de Operaciones e Integración Regional del IICA.

Durante la reunión del Comité Ejecutivo, el IICA informó a los ministros y otras autoridades participantes que, durante las últimas semanas, las representaciones del Instituto en cada país del hemisferio han intensificado el diálogo con los actores del sector agropecuario para conocer sus prioridades, las acciones que ya están desarrollando y las áreas en las que requieren acompañamiento.

Como resultado de este acercamiento, en cerca del 30% de los países ya se han identificado necesidades y solicitudes concretas de cooperación técnica vinculadas a El Niño, y se estima que durante los próximos seis meses podrían surgir demandas en aproximadamente el 80% de los países.

Tres líneas de acción

Las prioridades se concentran en tres líneas de acción: monitoreo y gestión de riesgos, adaptación y recuperación productiva, y gestión del agua y resiliencia hídrica.

“La información que los países están compartiendo nos permite pasar de una lectura general del riesgo a una agenda concreta de cooperación. El desafío ahora es transformar esas prioridades en acciones anticipatorias, conectar las capacidades que ya existen y movilizar las alianzas y los recursos necesarios para proteger la producción agrícola, los ingresos y los medios de vida rurales”, acotó Hugo Chavarría, gerente del programa de Innovación y Bioeconomía del IICA.

Riesgos distintos, demandas urgentes de cooperación

En el contexto técnico presentado en el Comité Ejecutivo, se destacó que El Niño tendrá impactos diferentes en las Américas. Sus efectos variarán según la región, el territorio y los sistemas productivos.

Mientras algunas zonas podrían enfrentar sequías, déficit hídrico y temperaturas superiores al promedio, otras podrían registrar lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos.

En el oeste y suroeste de Estados Unidos, el norte de México, el Corredor Seco Centroamericano, el Caribe oriental y sectores del altiplano andino y del nordeste de Brasil, los escenarios analizados apuntan a mayores riesgos de calor, lluvias irregulares y escasez de agua. Estas condiciones podrían afectar la disponibilidad de riego, la ganadería, los cultivos de temporal y, especialmente, a los pequeños productores.

En otras zonas de la región Andina y del Cono Sur podrían presentarse precipitaciones superiores a lo normal, con riesgos de inundaciones, deslizamientos y afectaciones a cultivos, infraestructura y cadenas productivas.

“Los impactos de El Niño serán diferenciados entre países, territorios, cadenas productivas y tipos de productor. En algunos lugares se manifestarán mediante sequías, déficit hídrico y mayores temperaturas; en otros, a través de lluvias intensas, inundaciones o deslizamientos. Sin embargo, los efectos más severos se concentrarán allí donde una alta exposición coincida con una menor capacidad para anticiparse, responder y recuperarse, especialmente entre los pequeños productores y en los territorios rurales más vulnerables”, explicó Chavarría.

En la reunión del Comité Ejecutivo del IICA, ministros, viceministros y altas autoridades agrícolas de las Américas intercambiaron experiencias, compartieron prioridades nacionales e identificaron oportunidades de cooperación regional para fortalecer la resiliencia climática del sector agropecuario.

Acciones articuladas en cada país

“Estamos de acuerdo con el enfoque que plantea el IICA en cuanto a alerta temprana, anticipación a eventos, trabajar juntos para sumar capacidades y responder adecuadamente a estos fenómenos climáticos”, mencionó Julio Duarte Van Humbeck, embajador de Paraguay en Costa Rica, quien compartió avances en su país en sistemas de información agrometeorológica, balance hídrico agrícola, modernización de estaciones meteorológicas, coordinación interinstitucional y planes de gestión de riesgos.

Fernando Vargas, viceministro de Agricultura y Ganadería de Costa Rica, puso énfasis en la importancia de garantizar la seguridad alimentaria, la disponibilidad de granos básicos, la cooperación entre países, los mecanismos financieros y los seguros de cosecha como instrumentos que podrían fortalecerse mediante una alianza regional.

“Todos los países estamos haciendo las acciones que consideramos pueden de mejor forma disminuir el impacto y propiciar la disposición de alimentos para garantizar seguridad alimentaria. Algunos de nuestros países no vamos a poder sembrar ciertos cultivos en las épocas que normalmente se siembran por efecto de El Niño, eso aumentaría la pérdida, entonces, el tema de granos básicos se convierte en indispensable, y ahí la cooperación entre países es clave para el intercambio de productos bajo reglas claras y accesibles”, explicó.

Cleber Soares, viceministro de Agricultura y Ganadería de Brasil, apuntó: “este tema es muy importante para todos, yo coloco al MAPA y al Instituto Nacional de Meteorología, que hace dos meses contribuimos con la Organización Mundial de Meteorología para las perspectivas de El Niño en América Latina y el Caribe, a disposición para los países que necesitan no solo los temas de escenario para este fenómeno, sino, principalmente, para aquellos de riesgo climático”.

La región no parte de cero. Los países, el IICA y sus socios ya cuentan con proyectos, experiencias, tecnologías y capacidades que ofrecen una base sólida para enfrentar los riesgos asociados a El Niño.

Como parte de este esfuerzo, el Instituto realizó un mapeo interno de la cartera de iniciativas y proyectos que está implementando junto con los países e identificó 88 vinculadas con la resiliencia climática, la gestión del riesgo y la adaptación de la agricultura, de las cuales 25 tienen una contribución directa a la preparación, la adaptación productiva, la protección de los medios de vida y la recuperación frente a los impactos de El Niño.

A partir de esta base, el IICA propuso avanzar en una hoja de ruta que permita pasar de la anticipación a la acción.

La hoja de ruta también plantea identificar y escalar tecnologías, metodologías y soluciones que ya han demostrado resultados positivos, adaptándolas a las condiciones de otros países y territorios.

Finalmente, propone articular una alianza más amplia entre gobiernos, organismos técnicos, instituciones financieras, centros de investigación, sector privado y organizaciones de productores, con el fin de sumar capacidades, ampliar la cooperación técnica y movilizar los recursos necesarios para responder a la magnitud del desafío.

Sobre el IICA

Es el organismo internacional especializado en agricultura del Sistema Interamericano, cuya misión es estimular, promover y apoyar los esfuerzos de sus 34 Estados Miembros para lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural por medio de la cooperación técnica internacional de excelencia.

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