El nuevo informe, elaborado en conjunto por el IICA, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y CAF –banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-, se presentó en un evento virtual en el que participó José Antonio López Leonardo; viceministerio de Desarrollo Económico Rural de Guatemala, así como Muhammad Ibrahim, Director General del IICA; José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de CEPAL; Rene Orellana Halkyer, Subdirector General y Representante Regional para ALC de FAO, y Maximiliano Alonso, Asesor Senior de la Vicepresidencia Corporativa de Programación Estratégica de CAF, y otras autoridades y especialistas del sector agropecuario regional.
“Tiene como objetivo incrementar de manera equitativa y sostenible la contribución del sector al desarrollo económico nacional, ampliando las oportunidades productivas y alimentarias para las familias rurales”, indicó al respecto.
Más productividad = más seguridad alimentaria, empleo rural y equidad
“Debemos elevar la productividad como objetivo central de la política tanto para el crecimiento económico como para una mayor movilidad y equidad social. Las innovaciones tecnológicas, científicas e institucionales poseen un carácter de bien público y requieren inversión estatal sostenida y políticas de acceso equitativo. Aumentar la productividad de la agricultura familiar mejora simultáneamente la seguridad alimentaria, el empleo rural y la equidad”, expresó el Director General del IICA, Muhammad Ibrahim.
“El agro puede ser un motor decisivo para salir de la trampa de baja capacidad para crecer que afecta a América Latina y el Caribe, estrechamente asociada al estancamiento de la productividad. Pero esto no ocurrirá de manera automática: requiere políticas de desarrollo productivo explícitas y deliberadas, con inversión, capacidades, innovación, financiamiento y acceso a mercados. La productividad no ocurre en el vacío: se construye en los territorios, con gobernanza, articulación público-privada y capacidades locales. Ese es el desafío y también la gran oportunidad para transformar los sistemas agroalimentarios de la región”, sostuvo José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de CEPAL.
“Desde la FAO trabajamos para acelerar la transformación productiva del sector agroalimentario, a través de tecnologías como la agricultura de precisión, la biotecnología, la inteligencia artificial y otras soluciones adaptadas a las realidades locales, así como el cierre de brechas en infraestructura estratégica. Para ello es necesario fortalecer la articulación entre la banca comercial, la banca de desarrollo y los organismos multilaterales para ampliar el acceso a instrumentos financieros adecuados e innovadores para los productores. En esta línea, la iniciativa Hand in Hand de la FAO ha movilizado 1.750 millones de USD en la región para acelerar el desarrollo agrícola y rural en los territorios más rezagados”, aseguró Rene Orellana Halkyer, Subdirector General y Representante Regional para América Latina y el Caribe de FAO.
“Elevar la productividad es esencial para construir sistemas agroalimentarios más resilientes en América Latina y el Caribe. Para lograrlo, necesitamos un enfoque integral que combine innovaciones tecnológicas, financiamiento adecuado, políticas públicas articuladas y un fuerte compromiso con la equidad social. Sin productividad no hay sostenibilidad, y sin sostenibilidad no habrá productividad duradera”, dijo Maximiliano Alonso, Asesor Senior de la Vicepresidencia Corporativa de Programación Estratégica de CAF.
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Cosecha de colza, oleaginosa invernal, en campos de Uruguay.
Foto: Juan Samuelle
Prioridad estratégica para la región
El estudio advierte que elevar la productividad agropecuaria es hoy una prioridad estratégica para la región, porque de ella depende no solo la capacidad de producir más alimentos, a menor costo y asequibles, sino también de responder a la creciente demanda de alimentos sanos, nutritivos, seguros y producidos de manera sostenible, garantizando a su vez la seguridad alimentaria, el empleo rural, el aumento de ingresos para los productores y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente a los choques ambientales y económicos.
Hace hincapié en que, si bien América Latina y el Caribe ha demostrado durante décadas una gran capacidad productiva en distintas áreas, los avances han sido desiguales y la región enfrenta hoy un triple desafío: producir más, hacerlo de manera sostenible y garantizar inclusión social.
La publicación destaca que durante la última década la productividad total de los factores (PTF) en la región aumentó apenas 5 %, equivalente a 0,9 % anual, impulsada por avances tecnológicos como el desarrollo y la adopción de semillas mejoradas, la biotecnología, la mecanización, la agricultura de precisión, nuevos sistemas de riego o prácticas productivas más sostenibles.
Al mismo tiempo, indica que cerca del 75 % del crecimiento de la producción provino del mayor uso de insumos y solo el 25 % de mejoras en eficiencia, lo que refleja una creciente dependencia de fertilizantes y agroquímicos.
Se identifican seis grandes cuellos de botella que explican el estancamiento de la productividad agropecuaria: la heterogeneidad estructural, brechas tecnológicas, gobernanza débil, desigualdades territoriales y digitales, limitaciones de talento humano y restricciones de financiamiento.
En esa línea, el documento informa que cerca de 16 millones de pequeñas fincas, más del 80 % del total regional, enfrentan severas limitaciones de acceso a tierra, tecnología, financiamiento y mercados, solo el 15 % de los pequeños productores accede a crédito formal y apenas el 39 % de los hogares rurales tiene acceso a internet.
Plantea también que elevar la productividad agrícola es fundamental para reducir el costo de una dieta saludable en la región, actualmente el más alto del mundo. En 2024, el costo promedio regional se estimó en USD 5,16 de Paridad del Poder Adquisitivo (PPA) por persona al día, por encima del promedio mundial de USD 4,46. Como resultado, cerca del 28 % de la población regional no puede costear una dieta saludable, cifra que asciende al 50 % en el Caribe.
Enfoque integral y multidimensional
Frente a este panorama, el documento de CEPAL, FAO, IICA y CAF plantea avanzar hacia un nuevo enfoque de productividad más integral y multidimensional, que combine eficiencia económica con sostenibilidad ambiental e inclusión social.
Propone una nueva generación de políticas públicas orientadas a fortalecer la investigación agropecuaria, ampliar el acceso al financiamiento, modernizar la asistencia técnica y extensión rural, impulsar la transformación digital y promover sistemas productivos más sostenibles y diversificados.
Explica que el futuro del crecimiento agrícola dependerá cada vez más de la eficiencia y la innovación, porque entre 2023 y 2032, el 79 % del aumento mundial en la producción de cultivos provendrá de mejoras en productividad y solo el 15 % de la expansión de tierras agrícolas.
La publicación enfatiza que superar el estancamiento de la productividad agropecuaria requiere remover barreras estructurales, fortalecer la cooperación regional y construir políticas articuladas capaces de conectar innovación, financiamiento, conocimiento y sostenibilidad, para lo cual proponen ocho líneas de acción.
Estas son: políticas habilitantes como base estructural de la transformación productiva; el financiamiento como ecosistema que moviliza todos los recursos necesarios para la innovación y la sostenibilidad; la asistencia técnica y la extensión rural que fortalezcan las capacidades para la productividad; tecnología e innovación digital que conduzcan hacia una agricultura inteligente e inclusiva; uso eficiente e inteligente de insumos y recursos naturales; sistemas productivos sostenibles y diversificados; comercio e integración regional como motor de la productividad y la innovación; y agregación de valor en origen para retener y multiplicar valor en los territorios.
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Emprendimiento hortícola en el área granjera del sur de Uruguay.
Foto: Juan Samuelle
Ir más allá de las fronteras
La conclusión del evento estuvo a cargo de Héctor Huergo, ingeniero agrónomo y destacado periodista, actual director del Clarín Rural de Argentina, quien hizo un llamado a las entidades creadores del documento, para “ir más allá de sus propias fronteras y colaborar para que esta nueva narrativa sobre el rol de la agricultura de las Américas llegue al concierto internacional”.
“El documento plantea los problemas, la baja productividad relativa, pero como promedio de una situación muy heterogénea en la que tenemos los niveles de productividad más altos del planeta con otros que todavía están un poco empantanados en el barro de la impotencia de problemas estructurales que no hemos podido resolver, y que es una tarea que felizmente se pone sobre el tapete en este informe. Es una convocatoria a los gobiernos a actuar en la dirección correcta para disminuir esta brecha que hay entre los que van a mucha velocidad y los que están todavía empantanados en el atraso y la falta de progreso en general”, cerró.
Sobre el IICA
Es el organismo internacional especializado en agricultura del Sistema Interamericano, cuya misión es estimular, promover y apoyar los esfuerzos de sus 34 Estados Miembros para lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural por medio de la cooperación técnica internacional de excelencia.