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Gabriela Castro-Fontoura, en La Tribuna del Agro en El Observador, señala una realidad extraña para los de otros pagos, que destacarnos (en la tierra de exitosas de la talla de Gabriela Hearst) nos cueste tanto. Y, al final de sus reflexiones, concluye: "Cambiemos el chip. El de las vacas no, el nuestro".

La Tribuna del Agro

Por Gabriela Castro-Fontoura (*)

No sé cuántos de ustedes vieron El Diablo Viste a la Moda 2 (suena mejor en inglés, The Devil Wears Prada). Tampoco sé cuántas columnas agro del país más agropecuario del mundo comienzan planteando esa duda. Pero seamos un poquito diferentes. Vamos a animarnos.

En esa película hay talento uruguayo más allá de lo visible. El de nuestra diseñadora que vuela alto (lejos) Gabriela Hearst, tal vez el más destacable. Pero hay talento detrás de las materias primas uruguayas que seguramente se utilizaron en esas colecciones y confecciones, y ni entro en el talento artístico, incluyendo el audiovisual que, como reciente creadora de un podcast, me tiene fascinada.

El problema es que cueste tanto. Que destacarnos nos cueste tanto. A nosotros, no a los otros. Que crecer tenga que ser casi siempre hacia afuera pero no siempre por números sino porque muchas veces, y me lo cuentan exportadores uruguayos, “acá nadie quiere que te luzcas mucho”. Luego acotan “bueno, son pocos, algunos hay, esos valen oro.” ¡Si lo valdrán! Los conozco y si no fuera por ellos, estaría pensando en emigrar.

Cómo cuesta aplaudir el triunfo oriental (como en una jura) cuando todavía está adentro, cómo cuesta el reconocimiento que no sea el deportivo Cómo cuesta aplaudir el triunfo oriental (como en una jura) cuando todavía está adentro, cómo cuesta el reconocimiento que no sea el deportivo

Les doy dos ejemplos. Carne carbono-neutral de Sol Dorado – Sebastián Olaso elegido por el BID como innovador del sector. Totalmente pionero y abriendo caminos para todos. Pero de bajo perfil (aunque ahora es el Vicepresidente de la Mesa Mundial de Carne Sustentable – GRSB) y casi sin “marketing”. Se enfoca en un nicho, molesta poco, y se queda con pocos aplausos, hace la suya. Con su testimonio, siempre calmo e informado, inspira a otros, sin pancartas.

Otro ejemplo muy cercano aquí en Punta del Este es Ruralanas de Virginia Montoro – que pronto abre su local en Europa y nada menos que en la exquisitísima ciudad de Bath, Inglaterra. ¿Aplausos? No siempre. No la ha tenido fácil.

Con mi nuevo podcast quiero llevar el Mercosur agro al mundo, narrar lo que hacemos, cómo lo hacemos. Pero antes, tenemos que reconocernos nosotros mismos. Hay programas que lo hicieron durante décadas y ahora algo los jóvenes de esos éxitos miran en redes.

Pero es nuestra mentalidad la que tiene que cambiar y parar de decir “ay, te parece? no será mucho? Desde Uruguay eso podrás?” a “vamo arriba, tremendo el proyecto, nada fácil eh, pero estamos con vos, cuándo empezamos?”.

Así fueron los tres hermosos dementes que confiaron en mi podcast desde mis 15 primeros segundos (Fede, Juanchi Martín), así empezaron las grandes historias de Gucci y Bordabahere, de Montoro, de Olaso, de Hearst.

Nada de achicarnos y nada de dejar que nos achiquen. Vengan los locos lindos que quieren apoyar. Así avanzan países como Estados Unidos (se ve muy claro en la película la velocidad a la que trabajan), varios europeos, asiáticos y me pasa cuando trabajo con neozelandeses. No la duermen. El tratado mencionado ya está en vigor. Es hoy.

Mi podcast incluye Brazil, Argentina y Paraguay. El ritmo de algunos por estos lares es lento pero créanme, otros hace un año se están preparando y hoy están pegando zancadas en la carrera. Ya los verán en el podcast. No se duerman.

Esta columna iba a estar enfocada en las tres ferias las que asistí este año ya Expoagro (San Nicolás, Provincia de Buenos Aires), Expoactiva (Soriano), Expo Melilla (Montevideo rural). Pero ya pasaron y pasaron cosas. Aprendí muchísimo en las tres, observé, analicé, pregunté. Escuché. Sobre todo, escuché. Y lo mismo me dijeron los mejores en las tres ferias y en las muchas llamadas y reuniones que siguieron con argentinos, uruguayos, paraguayos, brasileros, neozelandes, italianos, alemanes británicos e irlandeses (tiempos movidos post-feria siempre y más porque se acercaba la implementación del acuerdo comercial provisorio UE-Mercosur, y le sumamos la creación del mencionado podcast).

El mensaje es el mismo: el mercado está complicado (lo sabemos todos) entonces hay que competir mejor. Tenemos que ser mejores El mensaje es el mismo: el mercado está complicado (lo sabemos todos) entonces hay que competir mejor. Tenemos que ser mejores

En la charla en San Nicolás entre LDC, Bunge, y Syngenta, hubo un encantador momento muy rioplatense. Uno de los panelistas dijo que estas nuevas normas son para los que quieren trabajar más y más duro (los y las Mirandas de la película mencionada, y casi todo su entourage), y su competidor, sentado al lado bromeó que él se levantaría entonces a las 5, y el otro se unió y agregó, “entonces yo a las 4.30”. Cuando me levanté a saludarlos les dije, soy uruguaya, si ustedes se levantan a la 4.30, yo estaré 4 AM arriba para poderles competir, ya que escala no tengo. Por supuesto que terminó en abrazo e intercambio de whatsapps, como suele suceder en esos fantásticos rincones de las ferias y más a las 5 PM del último día en el último panel.

“El mundo está levantando la vara y Argentina ya la tiene alta” dijo el representante de Bunge. Lo mismo nos pasa en algunos aspectos (no todos) en Uruguay. El tema entonces es que hay que demostrarlo, narrarlo, empaquetarlo y venderlo. Mejorar una cadena de valor no es siempre desde lo productivo. Las ferias del agro son un punto de encuentro donde la IA no es rival.

Fue un placer estar en las tres y este año estaré en Todoláctea, Agroactiva y la Rural de Palermo en Argentina, en Expointer en Brasil, en Eurotier en Alemania y en EIMA en Italia, en algunas incluso me han pedido ser conferencista y exponer sobre mi especialidad de hacer negocios con el sector agro en el Mercosur. También me escapo a SIAL París porque profesionalmente me interesa ver la otra punta de la cadena, la de alimentos, cómo está jalando al resto. Y porque París es París, confesemos.

Todos tenemos que hacer un poco más. Para estar en la película. O, siendo más clara aún, para que en la escena del vestidor, cuando elijen lo mejor, nos elijan a nosotros. Para empezar, hay que estar en el vestidor (en las mesas de negociación, en los congresos, en las mesas de compradores, en los supermercados, en las farmacias de alta gama con fitocosméticos, o en las rondas de inversión, o en las ferias del mundo, y con mente abierta para hacer acuerdos como el de PepsiCo en Argentina en aceite de girasol y agricultura regenerativa lanzada este año).

El vestidor es el mercado de alto valor. Anda medio justo de espacio. Pero hay muchos vestidores en el mundo y nosotros somos pocos, tampoco necesitamos tantos mercados, nos podemos dar el lujo de ir por los mejores. Tenemos más chance juntos, y más si somos activos y positivos. Con el “no se puede” y “cada uno por su lado” se complica. Así no se ganan campeonatos ni se conquistan pasarelas. Así no logramos retener a nuestros chicos y menos lograr que crezcan con proyectos “copados” que unan campo, juventud y ciudad.

Cambiemos el chip. El de las vacas no, el nuestro.

(*) Economista, experta en Negocios Internacionales, y creadora del primer podcast 100% en inglés sobre el Mercosur desde el Mercosur para el mundo, IG: feedingtheworld.mercosur / Podcast: www.feedingtheworld.info

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