Gracias a New Zealand Trade and Enterprise y a la Embajada de ese país para Argentina, Uruguay y Paraguay que, con limitados recursos y sin fanfarrias, pero con convicción y profesionalismo, tuvieron la visión y el poder de ejecución, se logró una semana de reales acuerdos y acercamientos institucionales pero también comerciales, con mucho foco en agro (cadena agroalimentaria - incluyo producción, logística, industria, y servicios asociados).
Fue un honor ser invitada, ser la única uruguaya, y una de las pocas mujeres de la delegación.
¿Qué ganan ellos de comerciar con nosotros?
Me tocó intervenir, no fácil rodeada de argentinos (que, por cierto, a veces son nuestros mejores embajadores porque han vivido en carne propia las bondades de Uruguay aunque bien conocen también nuestras limitaciones), y destaqué que pese a aparentar ser un mercado chico, Uruguay sí se destaca en ciertas producciones, tiene empresas líderes a nivel mundial dentro y fuera de Zona Franca (Conaprole por lejos la más admirada por todos –y, agrego, habría que bien cuidar a la empresa que es por excelencia marca país en vez de hostigarla–), es un país de gente abierta al mundo (aunque nos sigue fallando la promoción comercial y falta apertura), donde por ejemplo se pueden testear nuevas tecnologías en pilotos tanto en sector privado como público como en asociaciones entre los dos.
Lo de estabilidad macro y política, seguridad jurídica, democracia y otros indicadores son 30 segundos en mi presentación, porque vale pero a los empresarios les interesa la micro.
Están mirando con qué líderes hablar, en qué empresas innovadoras entrar, qué soluciones introducir para que nosotros seamos más competitivos.
Para ir al mundo agroindustrial, empresas como Argus Heating, MADCAP, AoFrio, Waikato Milking Systems, Shoof, LIC, y Gallagher (sí, a estas dos las conocemos todos acá) tienen mucho que aportar, y hay cientos más.
Recordemos que además el comercio jala mucha veces la inversión, y vaya si nos hace falta.
Uruguay es un país con empresarios bien formados, que saben que hay que estar en estas conversaciones, hay que estar a la altura de estas tecnologías, hay que acercarse a estas mentes, hay que ser invitados a esas cocinas. Porque de ellos se aprende, y con ellos se compite.
Nada tan enriquecedor como facilitadora de negocios que juntar esas puntas.
Cada uno en su nicho (genética, nutrición, transporte, procesamiento, manejo de rodeo, bienestar animal, sustentabilidad, y tantos otros), pero hablarse entre pares es increíblemente valioso.
A ellos les sirve, porque les traducimos la región de forma que la entiendan, y les damos un lugar donde empezar o donde crecer. A nosotros nos eleva siempre abrirnos a esas conversaciones.
Recuerden, además, que detrás de esas empresas, como detrás las nuestras, hay un talento y una experiencia inigualable, los empresarios con los que hablé son por ejemplo ex Fonterra, algunos han trabajado más de 20 años en el Sudeste asiático, al que tanto deberíamos mirar y al que tanto desconocemos.
Uruguay como puerta de entrada al Cono Sur y Nueva Zelanda a Asia Pacífico, ¿cómo la ven?
Ya con cadenas globales integradas, aquello de uno vende, el otro compra, no es tan así, y estar en esas cadenas es fundamental para sacudir nuestra complacencia, bajar dependencia de ciertos mercados, pegar saltos de eficiencias y productividad, y estar en los ambientes donde se corta el bacalao (ya que entramos en tema pesquero, intraducible en esas reuniones el conocido conflicto, otro golpe a la marca país).
Zonas Francas en un área donde también hay oportunidades claras, que hablé con empresarios tanto neozelandeses como argentinos. Porque los negocios no son tan lineales. Argentina también tiene mucho que ofrecer, y es impresionante ver el cambio.
Uruguay, en otra escala, puede aprovechar también estas oportunidades a nivel empresa (mientras esperamos que nuestra diplomacia avance en acuerdos como ya lo ha hecho en habilitaciones sanitarias), y sin tener que estar pendiente del 26 de octubre. Pero no es solos, puede perfectamente ser con Argentina. Los que vivimos en Punta del Este lo sabemos bien. Las oportunidades de ir juntos en muchos proyectos es enorme.
Ni hablemos con Brasil.
Si algo sí nos falta, es celeridad. Salvo algunos líderes ejemplares, somos lentos, vuelteros. Mucho de mi rol, más que facilitar, es acelerar. Que las cosas pasen. Como trabajo con empresarios extranjeros que se mueven muy rápido, los neozelandeses un buen caso, a veces la sufro acá.
Seguro les pasa a muchos de ustedes.
Cambiemos juntos, armemos equipos pujantes, o nos pasan por arriba.
Aprovechemos también nuestras ferias para mirar hacia afuera. Se viene la Expo Rural del Prado (me encuentra trabajando con empresas no solo neozelandesas sino británicas, y organizando visita para Enterprise Ireland), luego la agenda se traslada a Punta con la reunión de la ALPA en setiembre, conferencia iberoamericana de Zonas Francas en noviembre y, por supuesto, Agro en Punta en febrero, punto alto de nuestra agenda agro esteña.
Mucho ida y vuelta con Nueva Zelanda. Y mucho más que rugby. ¿Nos sumamos?
(*) Economista y Consultora en Negocios Internacionales / www. gcastro-fontoura.com / X (Twitter) @uklatinamerica