Unión de Santa Fe vivió un episodio de extrema tensión en la madrugada de este miércoles cuando una granada acompañada de una nota amenazante apareció en la puerta de la sede del club.
Un grupo de personas que pasaba por el lugar alertó de inmediato al 911, lo que activó un protocolo de seguridad con la llegada de efectivos policiales y personal especializado.
Tras la inspección del explosivo, se determinó que no representaba un riesgo de activación y fue retirado con equipos de protección.
Junto a la granada, de origen español y con la inscripción A.T.F. 1 (HC), se encontró un sobre marrón con un mensaje dirigido a la Comisión Directiva de Unión, específicamente a Fabián y Adrián Galeano.
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La nota, atribuida a la barrabrava del club, tenia un tono amenazante: “O entramos todos o la próxima explota”, además de un pedido explícito para que dejen de involucrar a la policía en el conflicto. El artefacto fue asegurado y trasladado a una base operativa para su resguardo.
La fiscalía ya tomó intervención en el caso y ordenó que los elementos permanezcan bajo custodia mientras se elabora un informe detallado sobre el explosivo y el contenido de la nota.
Se busca determinar quien dejó el artefacto y si existen registros de cámaras de seguridad que ayuden a identificar a los responsables.
El conflicto entre la dirigencia y la barrabrava no es nuevo, de hecho, la amenaza escrita replica el mensaje que se vio en una bandera colgada durante el partido contra Argentinos Juniors el pasado 7 de febrero, donde se leía: “Entramos todos o no entra nadie”, acompañado de un arma de fuego y una bomba.
Esto refuerza la hipótesis de que se trata de un enfrentamiento entre la cúpula del club y un sector de la hinchada que exige privilegios en el acceso al estadio.
Este grave episodio pone en alerta a toda la comunidad de Unión y al fútbol argentino en general, evidenciando nuevamente el poder y la impunidad con la que operan ciertos grupos violentos dentro de los clubes.
La dirigencia, en tanto, deberá evaluar los próximos pasos a seguir para garantizar la seguridad institucional y de sus integrantes en un clima de creciente tensión.
Los antecedentes de la amenaza la dirigencia de Unión
La interna de la barra del Tatengue sumó un nuevo capítulo en el umbral del choque por Copa Argentina. Todo se debe a que cuando juega de local, Unión destina una popular para un grupo y la otra para el disidente y, si bien la tensión se palpa en el ambiente, como están todos dentro del estadio, el potencial conflicto tiende a matizarse.
En cambio, en la Copa Argentina, todos deben utilizar la misma tribuna ya que la otra en este caso es ocupada por la parcialidad del equipo de Munro. En ese marco es que se decidió que solo vaya la facción que dirigen los Galeano, que llevan más de una década en el poder del paravalancha, que fueron desafiados en innumerables ocasiones pero a los que nadie pudo sacar definitivamente del fútbol.
Ellos llegaron a la cúpula del poder tras la caída del jefe anterior, Daniel Cantero, que era el líder del barrio Roma. En cambio, los Galeano tienen su tropa en otra zona de la ciudad, el barrio Sargento Cabral. Cuando arribaron a la cima, decidieron quedarse con todo el negocio y anudaron una relación umbilical con la dirigencia y con otras barras del fútbol argentino, que los hicieron crecer a niveles inimaginables.
Esa impunidad se les terminó a la vuelta del torneo, cuando el Ministerio de Seguridad Interior puso a los tres hermanos, Fabián, Adrián y Carlos en derecho de admisión. Dos de ellos además tenían antecedentes penales por tentativa de robo y tenencia de arma de guerra. Junto a ellos ingresó en la lista prohibida todo su primer anillo de seguridad: Jorge Alberto Rodríguez, Gabriel Alejandro Echagüe, Erik Gabriel Ramallo y Daniel Sebastián López.
Fue ahí que otro grupo creyó que era el momento ideal para desbancarlos y así los barras del barrio Alto Verde, que tenía por referente a Jorge Peto Altamirano, intentaron coronar. La guerra duró hasta la pandemia con heridos y muertos de ambos lados, pero cuando el fútbol volvió con público, eran otra vez los Galeano los dueños de la situación.
Así mantuvieron la tribuna con mano firme hasta mediados de 2023, cuando los más jóvenes comenzaron a pedir que se repartieran más equitativamente los ingresos que se generaban. Ante la negativa, hubo una reunión y un acercamiento entre los grupos de barrio Roma y Alto Verde para generar un nuevo polo de poder. Y durante el primer semestre del 2024 fueron armándose para la guerra que se empezó a llevar adelante en la segunda mitad del año pasado. Hubo tres episodios a puro balazos, el último de ellos en octubre.